jueves 9/12/21

Papeles de Panamá más allá del morbo

Un aspecto menos conocido del escándalo es la vinculación de los papeles de Panamá con el grupo Banco Mundial.

FONSECA-PANAMA

Hace pocos días el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación comenzó a publicar la mayor filtración acaecida hasta el momento sobre paraísos fiscales, los conocidos como “papeles de Panamá”. Se trata de 11 millones de documentos, pertenecientes a 200.000 sociedades, extraídos del bufete jurídico panameño Mossack-Fonseca que aluden a destacados políticos, artistas, deportistas y empresarios.

La notoriedad de las personas afectadas junto con el volumen total de los fondos desvelados ha despertado el interés, el morbo y la indignación popular. Numerosos gobiernos han anunciado la apertura de investigaciones para dilucidar si alguno de sus nacionales ha incurrido en delito fiscal. Muchos son los mismos que en las cumbres del G-20 celebradas en el inicio de la crisis (Washington 2008, Londres 2009) anunciaron solemnemente el fin de los paraísos fiscales y que, a pesar de ello, en la actualidad albergan fondos opacos por un importe estimado en el 8% del PIB mundial. De nuevo hemos escuchado discursos grandilocuentes sobre la necesidad de regular los flujos financieros internacionales por parte de aquellos que no han mostrado voluntad política alguna  de hacerlo hasta el momento.

Hasta aquí ninguna novedad. No obstante, me parece relevante destacar un aspecto menos conocido de este escándalo del que se han hecho eco la Confederación Sindical Internacional (CSI) y algunas ONG internacionales: la vinculación de los papeles de Panamá con el grupo Banco Mundial. El bufete Mossack-Fonseca & Co. no sólo facilitaba que fortunas de medio mundo escaparan de la intervención de sus agencias tributarias nacionales sino que, también, contribuía a generar doctrina y promover políticas que le eran propicias a través de su intervención en Doing Business.

Doing Business (DB) es un área, un proyecto y una publicación del grupo Banco Mundial. Según la definición de su página web (www.doingbusiness.org), “proporciona una medición objetiva de las normas que regulan la actividad empresarial y su aplicación en 189 economías”. Hablando claro, a través de un complejo sistema de indicadores, analiza el marco institucional, político, normativo de los países y determina (de forma pretendidamente objetiva) su grado de eficiencia para el buen desarrollo de la actividad económica (business-fireindly). Su informe anual es conocido como “la Biblia del sector privado”.

Estos informes han sido especialmente controvertidos por sus propuestas laborales y fiscales. DB siempre ha defendido una radical desregulación de los mercados de trabajo y la desprotección de los trabajadores como elemento esencial para el éxito empresarial. No nos referimos a propuestas más o menos liberales sino a poner como ejemplo de buenas prácticas a Bielorusia, señalada por la OIT como uno de los mayores violadores de las normas fundamentales del trabajo –de los derechos humanos- en el mundo. Es cierto que los análisis laborales se modificaron en 2009 y se sacaron formalmente de los informes anuales, pero los indicadores se mantienen y son usados, por ejemplo, en el Foro de Davos.

En el ámbito fiscal DB propugna reducir al máximo los impuestos a las empresas, muy particularmente en los países en desarrollo. De hecho, en 2013, el Grupo Independiente para la revisión de Doing Business, presidido por el ex-ministro sudafricano Trevor Manuel, emitió un informe en el que incluía la eliminación del “Total Tax Rate Indicator” por considerarlo en exceso favorable a la existencia de paraísos fiscales. Ese mismo año DB sorprendentemente señalaba que Zambia era el decimosegundo mejor país del mundo para el acceso al crédito por parte de las empresas.

La CSI, CAFOD (agencia de desarrollo de la iglesia católica inglesa), Eurodad (red europea sobre deuda y desarrollo) o el propio grupo de expertos externos del Banco Mundial han propuesto, sin éxito hasta el momento, una transformación profunda de los informes DB.

Cerraremos el círculo señalando que la firma Mossack Fonseca & Co. es una de las empresas que colaboran  con su “objetiva información” a la elaboración de los informes de DB (pag. 287) aunque se hayan apresurado a sacarla de su página web. Posiblemente así puedan explicarse las buenas calificaciones que obtiene Panamá en los análisis de DB y porqué este ámbito del Banco Mundial no parece mirar con malos ojos a los paraísos fiscales.

En suma, empresas como Mossack-Fonseca & Co., que contribuyen a facilitar la elusión (como mínimo) fiscal de las fortunas –y, por lo tanto, que erosionan las políticas públicas- son las encargadas de dictaminar para el Banco Mundial (recordemos, organización internacional cuyo fin es la reducción de la pobreza) cuáles son los marcos regulatorios más adecuados para el buen funcionamiento de la economía internacional. No parece que sean necesarios más comentarios y sí más voluntad política para terminar definitivamente con esta realidad desde todo punto de vista inaceptable.

Papeles de Panamá más allá del morbo