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martes. 28.06.2022

No es suficiente

nuevatribuna.es | 29.12.2010Ahora que empieza a hacerse explícito que los mercados hace tiempo sospechan que la solvencia de la banca española es más endeble que lo revelado por los stress tests, y que la importancia de esa sospecha radica en que, por tal causa, la banca está incapacitada para conceder el crédito que necesitan las empresas, con lo que el crecimiento de la economía española queda cercenado antes de empezar y resulta

nuevatribuna.es | 29.12.2010

Ahora que empieza a hacerse explícito que los mercados hace tiempo sospechan que la solvencia de la banca española es más endeble que lo revelado por los stress tests, y que la importancia de esa sospecha radica en que, por tal causa, la banca está incapacitada para conceder el crédito que necesitan las empresas, con lo que el crecimiento de la economía española queda cercenado antes de empezar y resulta cada vez más improbable que España pueda devolver la deuda que ahora mismo está emitiendo; ahora que todo eso empieza a ser obvio, el Banco de España revela que él también lo sospechaba, o lo sabía a ciencia cierta, y adoptó medidas aunque muy discretamente, para no dar pábulo a la especulación. ¿Y qué hizo? En septiembre, ordenó a las entidades de crédito dotar provisiones por el 30 por ciento del valor de adquisición de los inmuebles resultantes de la ejecución de hipotecas fallidas. Con eso, se cubre una posible caída de hasta el 30 por ciento en el valor de los inmuebles, en previsión del descenso de precios del mercado inmobiliario.

Y digo que no es suficiente, porque las entidades, a la vista de la circular del BE, e incluso antes, lo que vienen haciendo es no ejecutar las garantías reales, para no hacerse con el inmueble, y recurrir a las garantías personales (“avales”) que siempre acompañan, en la práctica bancaria española, a aquéllas. Bajo la presión de los avales, renegocian la deuda, reducen al deudor y sus avalistas – comprometido todo su patrimonio, presente y futuro – a una situación de semiesclavitud o servidumbre financiera, en cuya virtud pagan lo que pueden, y el banco se libra de etiquetar el crédito como “incobrable”. Éste permanece en el activo de la entidad como si fuera de calidad equiparable al bund alemán. Pero la entidad no recupera así los fondos prestados, o lo hace de forma extraordinariamente lenta, y además no dota provisiones para esto; en otras palabras, no convierte los fondos prestados en prestables, con lo que se detiene el flujo del crédito y otros potenciales deudores, familias y empresas, incluso con buenos registros de pagos, no obtienen el crédito que necesitan.

Enrique Viaña | Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Castilla La Mancha

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