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domingo 29/5/22

Ni tan héroes ni tan villanos: las víctimas del terrorismo

NUEVATRIBUNA.ES - 16.11.2010“Lo malo de los muertos vivientes es que ni ellos mismos saben que están muertos”. Estos días se me viene a la cabeza la frase que un buen amigo, víctima del terrorismo de ETA, me dijo en una conversación. Y viene bien para intentar entender los desatinos que vivimos últimamente en materia terrorista.
NUEVATRIBUNA.ES - 16.11.2010

“Lo malo de los muertos vivientes es que ni ellos mismos saben que están muertos”. Estos días se me viene a la cabeza la frase que un buen amigo, víctima del terrorismo de ETA, me dijo en una conversación. Y viene bien para intentar entender los desatinos que vivimos últimamente en materia terrorista.

Que ETA es un muerto viviente, cada vez está más claro, y ello fruto de un buen trabajo en materia de política antiterrorista. La llegada de Patxi López a la Lehendakaritza y de Rodolfo Ares a la Consejería de Interior del Gobierno Vasco parecía completar las piezas del puzzle necesarias para el buen funcionamiento del engranaje del Gobierno Vasco y el Gobierno Central. Los que conocemos a Rubalcaba y a Ares sabemos que son personas firmes, con ideas muy claras sobre cuál debe ser el fin de ETA y cómo se han de gestionar los tiempos.

La penúltima tregua de ETA (son tan cansinos, que parece que nunca llega la última, la de verdad) fue un jarro de agua fría. No cumplió las expectativas de nadie. Y esta vez, de nadie, nadie. Ni de los suyos. Entre el arco democrático, cundió la frialdad, pero desde las filas de la ilegalizada Batasuna la sensación fue más bien de desespero.

No obstante, algunos se empezaron a poner tiritas, antes de tener heridas, por si acaso.

Y me explico. Jesús Eguiguren declaró que sospechaba y creía que el fin de ETA estaba más próximo de lo que parecía y que el PSE debería hacer movimientos encaminados a liderar ese proceso. Y el PP nacional empezó a convulsionar preso de un ataque de histeria pre electoral. Más propio de un fenómeno de Poltergeist, irracional y sin el más mínimo sentido de la medida.

Jesús Eguiguren ha participado en procesos de negociación con ETA y es buen conocedor de los entresijos de la banda, pero lo que NUNCA debería olvidar el sector más ranciamente de derechas del PP es que es una víctima del terrorismo. Como todos aquellos que tienen que vivir sin vivir su vida. Como aquellos que tienen que vivir una vida condicionada por los designios de una banda terrorista. Todos los escoltados, todos los amenazados son víctimas.

Ya sabemos que si ETA se acabara en el mandato de Zapatero, la convulsión social que se produciría sería definitiva y el PP se quedaría sin el pastel del dolor. Ese que explotan, de manera inmoral, hasta el límite de la tortura psicológica.

Y entiendan que cuando hablo del PP no me refiero al PP de Basagoiti. No hay cosa mejor que sentir en carne propia el dolor de las pérdidas y los actos funerarios, la vida escoltada y la sensación de no ver nunca el final del túnel para saber qué es lo que siente el similar a ti. Y eso es lo que le sucede a Basagoiti. Que en su balanza de prioridades en la vida política ha optado por la responsabilidad y la honestidad versus la irresponsabilidad y la cetrería de sus alter ego en Madrid.

El PP ha utilizado las armas más sangrantes en esta lucha contra el Gobierno. El dolor de las víctimas, de todas las víctimas, la mentira, la descalificación, la deshonestidad, la irresponsabilidad… el todo vale encabezado por Mayor Oreja cual lobo seguido de la prole. Mentiras que de tanto repetirse han acabado por creerse ellos mismos. Es de comprender que el máximo exponente de la indecencia moral en los temas de violencia terrorista esté nervioso. Se le acaba un chollo económico al que cuesta decir adiós sin pelear hasta los últimos suspiros.

Tras el atentado del 11M las asociaciones de víctimas comenzaron a englobar a víctimas no sólo del terrorismo islámico, sino de cualquier tipo de terrorismo. Y de Guatemala, fuimos a Guatepeor. De Alcaraz, el exponente máximo de la política del dolor, a Ángeles Alcázar que prometió no politizar los sentimientos a flor de piel de los que nunca encontrarán el debido consuelo ante las pérdidas de los seres queridos.

Pero una vez más, las golosinas de los fariseos apoyos del PP, volvieron a conseguir que las personas importen menos que las guerras ideológicas.

La declaración de Eguiguren como testigo en el juicio de Otegui por enaltecimiento del terrorismo, dejó bien claro que él no sabía qué es lo que en el mitin de Anoeta se diría. Aunque, como de costumbre, al PP la verdad le importa un pimiento. Ha cambiado la cara del sentido común y el buen hacer político por la de las papeletas. Antes no había que hacer caso a nada de lo que viniera del mundo abertzale, pero si nos conviene, que la excepción confirme la regla. Un sinsentido.

Rafaela Romero, la mujer de Jesús y víctima del terrorismo, le dijo unas palabras a la presidenta de la AVT: “No lloréis cuando nos maten” y la respuesta de ésta fue desconcertante: “A mí ya me habéis matado”.

No, señora Alcázar, a usted no la ha matado nadie de los que ahora acusa. Su dolor es indiscutible. La pérdida de una hija en una barbarie como la del 11M y el dolor que ello provoca es algo que no tiene parangón.

Pero no tiene nada que ver con lo que en la Audiencia Nacional se juzgaba. Eguiguren, su mujer, los compañeros del PSE y la mayoría de la sociedad, no tienen la culpa de su dolor. El terrorismo padecido y el de ETA es distinto, aunque todas las víctimas son víctimas y punto.

El terrorismo de ETA es lacerante por lo extendido en el tiempo y en el devenir de la sociedad. Por cómo ha dirigido, desde la sombra, los designios de todo un pueblo. Pero ella, con la politización de su desespero, sí que está causando dolor a gente buena.

Decía Patxi López que no permitiría un linchamiento de Jesús Eguiguren y la misma postura la ratificaba Rubalcaba. Sólo faltaba. Si hay candidatos al linchamiento moral son aquellos que aprovechan los momentos de fragilidad y abatimiento para lograr conseguir sus fines sea como sea. Para los cetreros, el fin justifica los medios.

El que crea que Rafaela Romero pasaba por un momento soportable cuando pronunció aquellas palabras, se equivoca. Es duro ver cómo se juzga a una persona querida, pero sobre todo honesta, por algo que no sea la lucha por la libertad. Ninguno de los que le critican pueden darle lecciones de democracia a Jesús, necesitan crecer moralmente mucho más.

Rafaela, Jesús, y otros muchos, no sólo son víctimas por llevar una vida escoltada, lo son porque ellos también sufrieron las pérdidas de seres queridos. La muerte de su gran amigo Isaías Carrasco tuvo que ser un mazazo para almas tan doloridas de compañeros y amigos muertos. Y el mar revuelto del dolor y la manipulación, el oasis de la razón, de los sentimientos, del cariño y de la honestidad de la familia de Isaías apoyando a los amigos, a los que junto a él lucharon por el fin de la lacra.

Creo que el mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas es acabar con ETA. La sociedad es mucho más inteligente que la panda de indecentes que habitan en algunos partidos políticos. Eso, pese a quien le pese, y sabemos que al PP de Rajoy le pesa mucho.

Y ayer, hoy y siempre las víctimas en nuestra memoria, en nuestro corazón y en nuestros actos.

Leire Díez Castro - Afiliado al PSE y presidenta de Red Laica para la Igualdad y la Diversidad

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