sábado. 15.06.2024

Una neomusicóloga llamada Ana Botella

En un nuevo alarde de rocambolesco neointervencionismo digno de épocas caracterizadas por pensamientos únicos: calles bajo secuestro estatal, expresiones culturales prohibidas...

En un nuevo alarde de rocambolesco neointervencionismo digno de épocas caracterizadas por pensamientos únicos: calles bajo secuestro estatal, expresiones culturales prohibidas, brazos en alto con las palmas extendidas y águilas impresas en banderas manchadas de intolerancia; sí, esas que en riguroso tiempo presente diversos numerarios de las nuevas generaciones del PP están manejando con sonrisas, capa, espada y sin antifaz, el ayuntamiento de Madrid, dirigido por la inefable esposa de Aznar, Ana Botella, acaba de poner en marcha otra de sus "iluminadas" ideas retro: el proyecto de declaración de “Zona de Protección Acústica Especial del Distrito Centro”. En él, trascendiendo a los tan recurrentes como insoportables “rugires” de los helicópteros de la policía, esos que una y otra vez nos martillean a los que vivimos en esa zona; obviando innumerables fuentes de ruido real que machacan toda la capital, y puedo dar fe porque ahí vivo y duermo, establece que las personas que quieran ejercer su labor musical en la calle, aunque solo sea guitarra acústica y voz en mano, sin amplificación o percusión de por medio, sólo podrán hacerlo con autorización previa de la Junta Municipal que ella preside. La obtención de dicha bendición consistorial dependerá de que los postulantes acrediten ser, mediante audiciones previas ejecutadas ante los supuestos “expertos” designados por el embotellado ayuntamiento madrileño, “Profesionales autónomos” capaces de ofrecer actuaciones “de calidad”. Aquellos que incumplan los, en palabras del lugarteniente de Ana “Spa”, Miguel Ángel Villanueva, “criterios objetivos”, se enfrentarán a la requisación de su instrumento y multas de hasta 750€.

De Botella conocíamos  sus continuas improntas arraigadas en la política circense; todas ellas, con permiso de la absenta, con altísima graduación neoideológica, neoabsurda o neoendogámica, pero, al menos yo, desconocía por completo su faceta como reconocida neomusicóloga con vocación de censora estilística..

Botella y su jefe Rajoy no solo tienen claro que a la cultura hay que destrozarla IVA en mano, no vaya a ser que la gente empiece a pensar. No, ahora resulta que la música en los lugares públicos, la exenta, dada su gratuidad, del brutal IVA neopopular, también les pertenece. Ellos, el PP, dictarán por decreto quién, dónde, cómo y cuándo. ¿No os recuerda eso a su actitud con respecto a otras muchas realidades de nuestro ahora, por ejemplo a las, tantas veces demonizadas con identificaciones y multas, legítimas manifestaciones de los ciudadanos?

Y yo no puedo evitar preguntarme cuáles serán esos baremos estilísticos “objetivos” que la “eminente” neomusicóloga Botella, y su desafinado coro de doctos censores musicales, aplicarán para determinar la idoneidad o no de cada caso, para conceder o denegar el permiso consistorial.

¿Cómo transcurrirán las inquisitoriales audiciones?

Mucho me temo que, a la vista del percal en botella que nos ocupa; conocido el talante y propiedades, tanto políticas como humanas, de esta alcaldesa  con pretensiones de okupa-calles institucional, puedo imaginarlo:

Hipotética audición en el ayuntamiento de Madrid para obtener el requerido permiso musical de Botella:

• Artista con influencias de Jimi Hendrix.

- Neomusicóloga Ana Botella: ¡Está afónico! Nada, nada: Tiene usted una voz muy fea, no se le entiende y además su guitarra, o lo que sea que lleva colgado sobre los hombros,  y que no para de aporrear,¡déjelo ya!, suena a roto. Denegado

• Artista con influencias de Janis Joplin.

- Neomusicóloga Ana Botella: Desafina, grita demasiado y no me gusta su “Look” desaseado. Cante en su casa. Denegado

• Artista con influencias de Joy Division.

- Neomusicóloga Ana Botella: Qué Oscuro y poco melódico, ¡por Dios!. ¡Mí Madrid es una ciudad luminosa, alegre, dicharachera, sin contaminación y feliz! es usted incompatible. Denegado.

• Artista con influencias de Björk.

- Neomusicóloga Ana Botella: ¿a esto le llama usted cantar?. Pruebe con la canción ligera y veremos. Denegado.

• Artista con influencias de Silvio Rodríguez.

- Neomusicóloga Ana Botella: ¡Comunista! ¡rojo y radical que viene a ser lo mismo! y esas letras revolucionarias. ¡Imposible! Denegadísimo.

• Artistas con influencias de: Stravinsky.

- Neomusicóloga Ana Botella: ¿Cuándo van a dejar de hacer ruido y empezar a tocar? ¿porque no me dirán que esto es música, verdad? nada, nada. ¡Denegado! ¡que pasen los siguientes!

• Artista con influencias de: Julio Iglesias.

- Neomusicóloga Ana Botella: ¡Qué bonito! ¡Qué melódico! ¡Qué romántico! y además has cantado en algún mitin del PP, ¡que yo estaba allí con Jose Mari! Sí,¡estoy muy contenta! ¡Puedes empezar mañana mismo!

• Artista con un repertorio singular, de  una sola canción: el “Cara al Sol”

- Neomusicóloga Ana Botella: Me encanta el Sol y además estar moreno siempre hace que uno esté más mono...

En fin, y sonrisas aparte. Aún asumiendo que esté equivocado con la señora Ana; que Botella y sus censores allegados  pudieran tener, según mis criterios, algo subjetivo, un gusto musical exquisito, aun así, no es quién un ayuntamiento, ni existe administración alguna que pueda arrogarse la potestad de, más allá del control de volúmenes para evitar que se moleste a los que viven en los alrededores, determinar los criterios estilísticos permitidos, y los que no, en cualesquiera  manifestaciones culturales que puedan tener lugar en espacios públicos. Me resulta simplemente intolerable, absurdo y estúpido.

Nada más por hoy. Me despido de vosotros tarareando en la calle, alto y claro, mi canción preferida, mientras leo un libro tesoro entre tesoros: “Desobediencia civil” de Henry David Thoreau. Publicado en 1848, este escrito sigue, como podemos ver hoy en día, absolutamente vigente.

Una neomusicóloga llamada Ana Botella