jueves 3/12/20

Miguel Delibes, segundo apellido: Cabal

NUEVATRIBUNA.ES - 12.3.2010Ha muerto Miguel Delibes. Poco puedo añadir sobre su actividad literaria, suficientemente explícita en si misma.
NUEVATRIBUNA.ES - 12.3.2010

Ha muerto Miguel Delibes. Poco puedo añadir sobre su actividad literaria, suficientemente explícita en si misma. No ha sido sólo un continuador de los grandes escritores en castellano, sino que en su momento contribuyó a una recuperación del idioma (sí, aunque suene extraño hay momentos en que al castellano también hay que recuperarlo) y a fijar una prosa clara, firme, con vocablos que aunque parezcan rescatados de un idioma antiguo estaban plenamente vigentes en los Campos de Castilla y en muchas ciudades cuando el los utilizó.

Nacido en un entorno conservador, vivió y sufrió la guerra y la posguerra en una ciudad como Valladolid, donde las masacres de los facciosos comenzaron desde el primer día. Él siempre estuvo en contra de esa represión salvaje, lo que le costó serios disgustos con las fuerzas vivas de los golpistas.

Desarrolló su actividad laboral primero en un Banco y luego, ya como docente y escritor, con una calma antigua, realizando su actividad sin ninguna urgencia y sin acelerar artificialmente la necesidad de reconocimiento, entendiendo -como siempre se ha hecho por estas tierras- que el meollo de la cuestión es el respeto y reconocimiento a los otros y que la vocación y el trabajo bien hecho son un fin en sí mismos, de lenta elaboración. Al final, tendrán el oportuno reconocimiento si es que se merece y, si no es así, pues no pasa nada. Con quien uno tiene que reconocerse es consigo mismo.

Recuerdo a Miguel Delibes cuando dirigía el Cine Fórum del Norte de Castilla, allá por los años 70, colaborando en la efervescencia de aquéllos años, los del cambio que produjo la transición. Recuerdo los enfados que nos enfurecían con él cuando no nos dejaba entrar por estar la sala abarrotada, cosa muy razonable pero que nosotros interpretábamos como una exclusión autoritaria de los poderosos, en este caso Delibes que tan sólo era el pobre director del Cine Fórum, desbordado tanto por la derecha como por la izquierda.

En esa época, ya había dimitido de su cargo de director del periódico por no aceptar la censura y pienso que no tanto por el mecanismo de la censura en si sino por la estupidez que ésta representaba sobre todo en un medio como El Norte, con tanto bagaje cultural acumulado a lo largo de su historia. Fue una dimisión valiente. Una decisión inédita por falta de práctica en los tiempos que corrían, que podía acarrear graves consecuencias. No parece, sin embargo, que el paso de los años haya contribuido a hacerla más frecuente en la actualidad.

Su profundidad en el conocimiento de las personas y de las sociedades (en los micromundos de los pueblos de Castilla en los que la memoria ancestral se refleja prácticamente en cualquier actividad y sentimiento humano que se quiera analizar), su honestidad y su sentido común hacen que la lectura de sus escritos, independientemente de los gustos literarios, nos identifique con sus descripciones, aunque en ocasiones la sensación sea tan profunda que no nos atrevamos a expresarla abiertamente.

Cuando apareció “El Disputado voto del Señor Cayo”, nos parecía que no se correspondía al entusiasmo generalizado de las primeras elecciones democráticas. Hubo quien la tachó de derrotista y hasta de un poco fascista. Vista con la perspectiva de hoy, ¡cuanto de sentido común contiene! Y como está implícito el origen de muchos vicios políticos y partidistas que hoy estamos denunciando.

Se ha ido, pero queda con nosotros un hombre sereno y cabal con un profundo sentido de la dignidad humana, castellano viejo y, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Javier Fernández - Sindicalista.

Miguel Delibes, segundo apellido: Cabal
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