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sábado. 25.06.2022

Mercados financieros contra economía real (V)

NUEVATRIBUNA.ES - 21.3.2010Hay una idea asentada en la política que dice que la diferencia entre el político y el estadista es que el primero se ocupa del día a día y el segundo de la próxima generación. Dicho de otra manera, o se abordan los problemas con la táctica o con la estrategia.
NUEVATRIBUNA.ES - 21.3.2010

Hay una idea asentada en la política que dice que la diferencia entre el político y el estadista es que el primero se ocupa del día a día y el segundo de la próxima generación. Dicho de otra manera, o se abordan los problemas con la táctica o con la estrategia. La Unión Europea ha colocado en el pedestal de sus ideas, valores y estructuras el ideal del egoísmo de los mercados y se olvidó de la solidaridad entre los europeos. Con el caso griego asistimos al fracaso de la UE., no sólo como idea política y social -que nunca la ha tenido y tampoco le ha importado-, sino al colmo de los colmos: al fracaso como unión económica. Los europeos no saben ni quieren arreglar el asunto griego, un minúsculo país con poco más de 10 millones de habitantes y con un PIB superado por la facturación anual de muchas empresas multinacionales. Es un ridículo espantoso. Primero se dejaron mentir por el canalla y conservador de Karamanlis (el equivalente a Aznar en España), que mintió a la Comisión y al Consejo europeos, a Bruselas en definitiva, haciendo contratos de permutas (swaps) de divisas con el fondo especulativo Goldman Sachs para allegar divisas a su país sin emitir deuda pública marginal y así poder mejorar sus cuentas ante los pánfilos examinadores de la UE. Y ahora, el presidente socialista Papandreu no ha tenido la personalidad ni el conocimiento para saber que cuando los especuladores de toda laya fijan un objetivo -es decir, huelen ganancia- no se detienen ante nada. ¿No le han explicado a este presidente lo que pasó con la libra esterlina, la peseta y la lira hace ahora casi 20 años? Estos países tuvieron que gastar todas sus reservas en divisas -principalmente dólares- para evitar que sus monedas se mantuvieran en los mínimos del sistema y al final los especuladores (los Soros y cía.) se salieron con la suya: la peseta y la lira devaluaron varias veces en muy poco tiempo y la libra inglesa tuvo que salir del sistema europeo (1).

Papandreu ha tomado todas las medidas impopulares que cree necesarias por los consejos de los mismos que han provocado la crisis; ha congelado salarios y pensiones y ha prometido pasar del 12,4% de déficit al 8,7% en el 2011. Eso sólo es posible con una reducción del gasto público y privado que provocará una recesión aún mayor por la caída de la demanda agregada. Según información de El País, la última emisión de deuda pública le supuso a Grecia un coste marginal (2) de 700 millones de euros (3); si ahora necesita 53.000 millones para este años (en mayo vencen 20.000 millones) y las cosas no cambian le supondría al país heleno un coste marginal de ¡7.420 millones de euros! ¡Y todo eso a pesar de que el gobierno heleno ha tomado las medidas que le pedían desde Bruselas! Ahora la economía griega está en la peor de las situaciones posibles, porque las medidas tomadas van a suponer una caída de la demanda agregada (4), además de un coste insufrible para las ya mermadas arcas de la tierra de Pericles. Y por si fuera poco, la Unión Europea no sabe qué hacer simplemente porque no existe unión, no hay una voz que decida, sino múltiples voces que defienden sus patrias. Ahora, el portavoz de economía de Ángela Merkel, el Sr. Michael Meister, dice que si Grecia necesita ayuda que se la pida al FMI: entonces, ¿para qué la Unión Europea? Consciente Papandreu de su error ha lanzado un órdago -perdedor, seguro-, amenazando a Bruselas de recurrir a este organismo y de no cumplir el plan de ajuste: error sobre error.

Una genialidad ha sido la propuesta de creación de un Fondo Monetario Europeo a semejanza del FMI para ¡solucionar el problema griego de ahora mismo! Cabe preguntarse: ¿cómo tantas cátedras de economía, de política, de derecho internacional, tantos estudios, tantas tesis sobre Europa, la Unión Europea, etc., y los líderes europeos y sus funcionarios de élite no dicen mas que estupideces? Es un caso de pésima asignación de recursos, por mucho que digan luego los informes PISA lo bien que están las enseñanzas en la Europa septentrional. El Sr. Papandreu ha demostrado ser un pésimo estadista (5) al dejarse llevar por el pánico creado por los fondos especulativos, por las agencias de calificación -que son juez y parte (6)- y no pensar en el mañana; y ha demostrado ser un pésimo táctico al tomar las medidas impopulares primero y luego esperar a que la Unión Europea se solidarice con su país. Es una lección para España y siguientes.

El supuesto futurible FME no es solución para hoy; la mencionada tasa Tobin, con ser deseable, no es solución ni para hoy ni es suficiente; las medidas contra los fondos especulativos nunca serán suficientes porque, identificados estos fondos y tomados las medidas pertinentes, surgirán otros fondos, otras empresas privadas que jueguen su papel con otra máscara. Las soluciones son otras. En primer lugar que las necesidades de dineros por parte de los estados no dependan de los caprichos de los especuladores. Eso se consigue con la potestad y obligación de que el BCE suscriba las deudas soberanas, al menos hasta ciertos límites y con los controles que se quiera; otra solución equivalente a la anterior, pero más rápida y flexible, sería la posibilidad de que los Estados tuvieran cuenta abierta en el BCE, pagando los intereses correspondientes por sus saldos deudores, aunque también con controles y limitaciones. ¿Si esto funciona entre empresas y bancos privados, por qué no ha de funcionar entre el BCE y los estados soberanos de la UE? Todo menos someterse al dictado de los mercados financieros cuando estos son un problema en lugar de una solución para la economía real. La segunda parte de la solución es ahora coyunturalmente más difícil. Se refiere a la necesidad de líderes europeos de izquierdas que puedan asumir estas transformaciones y otras; que tengan la suficiente personalidad, preparación y visión para implementarlas a corto y a largo plazo, táctica y estratégicamente. De la derecha ya sabemos que no podemos esperar nada: sólo aspiramos que se conformen con las urnas y olviden las armas.

Para concluir quisiera recomendar 3 libros: el primero, aunque sea del 2002, titulado “Los mercados financieros internacionales y su globalización”, de Mónica Pedrosa, que trata de forma muy didáctica del funcionamiento de estos mercados, es decir, de los mercados de divisas, de valores, de futuros, de opciones, y de los no organizados (OTC, over the counter), como los forward, swap, caps, collar, floors y los tristes y famosos CDS (credit default swap); el segundo es del 2005 y su título lo dice todo: “Los paraísos fiscales”, de Juan Hernández Vigueras; y el tercero, especialmente. Escrito en inglés en el 2008 y traducido al año siguiente, se llama “El gran crac del crédito”, de Charles R. Morris, abogado y experto en banca, adelanta con casi dos años la situación actual merced al estudio de los mercados, mecanismos e instrumentos financieros que ahora salen a la prensa (las hipotecas subprime, los hedge funds, los swaps o permutas, los cdo, los cds, etc.). También hace historia de la crisis y sus consecuencias actuales desde la caída del banco Bear Stearns (2008), los hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, Lehman Bros, etc. El libro hace un análisis de todo esto desde 1973 a nuestros atribulados días (7).

Es de esperar que nuestro gobierno haya aprendido la lección y no de un paso más atrás en la pretensión de los mercados (8): más vale pagar un sobrecoste de 2.000 o 3000 millones de euros por la financiación de las finanzas públicas que seguir los consejos interesados de los llamados mercados financieros, agencias de calificación, economistas a sueldo de empresas e institutos privados, etc., y con ello provocar una recesión que nos cueste un millón más de nuevos parados.

Antonio Mora Plaza - Economista.

(1) La famosa serpiente, un caso de libro de tipos fijos pero ajustables, con máximos y mínimos.

(2) El periódico lo llama “sobrecoste”.

(3) El periódico no aclara estas cifras y el gobierno heleno no las ha desmentido. A mí me parecen exageradas porque un “sobrecoste” de 4 puntos porcentuales de la deuda soberana griega sobre el bono alemán suponen 200 millones de euros (4% sobre 5.000 millones). De momento la información es opaca para la opinión pública por motivos obvios.

(4) (consumo público y privado + inversiones públicas y privadas + exportaciones - importaciones)

(5) Del conservador Karamanlis (el Aznar griego) no hablamos, porque este era y es simplemente un sinvergüenza.

(6) Ver el artículo de “The Economist” del 19.3.2010 (“Beancounters in a bind”), donde se dice refiriéndose al caso de Lehman Brothers que los guardianes estaban en la cama con los prisioneros (the guards are in bed with the prisioners”), o como se dice aquí, las zorras cuidando las gallinas.

Ernest and Young facturó 31 millones de dólares a Lehman Brothers por auditarla: ¡Cualquier le dice que estaba trucando la contabilidad, malversando fondos, arriesgando sin medida los fondos de los partícipes y que estaba quebrada! ¡Lo mismo no cobra por esa misma razón! Ver: http://www.economist.com/business-finance/PrinterFriendly.cfm?story_id=15721559

(7) Para tener una idea de la eclosión de los mercados financieros, el libro de R. Morris señala que “al principio de los años 80 todos los activos financieros, que son básicamente derechos sobre el PIB, eran equivalentes al PIB mundial; a finales del 2005, según un estudio del FMI, el total de los activos financieros representaban alrededor de 3,7 veces el PIB mundial”. Supongo que el autor habla de posiciones netas contra el PIB mundial. Esto significa que estos activos han perdido la garantía real y que depende su solvencia -al igual que el dinero bancario- de que no se ejecuten de forma concentrada en el tiempo.

(8) Ver “The crisis in Spain”: http://www.economist.com/world/europe/displayStory.cfm?story_id=15503246

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