sábado. 13.04.2024

Mercados financieros contra economía real (IV): la Unión Europea se presta a la defensa pero sin estrategia

NUEVATRIBUNA.ES - 5.3.2010El gobierno griego no ha podido mantener la calma ante las presiones de la Comisión Europea y ha claudicado. Las medidas que intenta implementar en materia de salarios y pensiones son inaceptables para el pueblo griego y ha salido a la calle para defenderse. Es verdad que las ha mezclado con otras que más parecen deseos que posibilidades, como las de hacer pagar por renta a los que más tienen o luchar contra la economía sumergida.
NUEVATRIBUNA.ES - 5.3.2010

El gobierno griego no ha podido mantener la calma ante las presiones de la Comisión Europea y ha claudicado. Las medidas que intenta implementar en materia de salarios y pensiones son inaceptables para el pueblo griego y ha salido a la calle para defenderse. Es verdad que las ha mezclado con otras que más parecen deseos que posibilidades, como las de hacer pagar por renta a los que más tienen o luchar contra la economía sumergida. Cantos de sirena homéricos que no han calado en los oídos helenos. Parecería que las intenciones de los fondos especulativos (hedge funds), los Goldman Sachs, Morgan Stanley o J P Morgan Stanley -y algún otro alemán y japonés que se han sumado- han vencido a las falanges macedónicas, y que estas medidas propuestas por el primer ministro griego y sus promesas de bajar el déficit al 8,7% el próximo año hasta llegar al 3% en el 2013 se han hecho creíbles y que por eso el Tesoro griego ha podido colocar los 5.000 millones de euros de deuda emitida sin problemas en el día de hoy. Nada más lejos de la realidad. En primer el tipo al que se ha colocado la deuda es del 6,4%, que es 3 veces mayor que el bono alemán (1), lo cual supone añadir al déficit 320 millones de intereses sólo por este tramo de la deuda. Además, los próximos vencimientos son 4 veces superior, que colocados a este precio, supondrían 1.280 millones de euros de intereses a pagar a cargo de los prepuestos. Es verdad que ha colocado la deuda, pero la victoria ha sido pírrica: los fondos especulativos han triunfado a pesar de la bajada de pantalones del gobierno griego. Es una lección para el gobierno español. Ante la subida de estos tipos de interés el valor de los bonos ha caído y caerán más probablemente, con lo que los fondos que estaban cortos en sus posiciones de bonos porque habían vendido en su día a plazo lo que no tenían al precio del mercado a plazo y ahora han comprado al contado lo que les faltaba para poder cumplir con sus obligaciones liquidativas (2).

Y ahora, y no por casualidad ahora, el BCE por boca de su jefe (Sr. Trichet) va a mantener su oferta de préstamo a la entidades bancarias al 1% hasta octubre de este año. ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera anunciado con antelación? Que el dinero barato del prestamista de última estancia que es el BCE hubiera supuesto el aumento del valor de los títulos de la deuda soberana de los países europeos, incluido el de Grecia; con ello los fondos especulativos no hubieran obtenido las plusvalías anunciadas con el juego de las posiciones a corto y a largo a la hora de suscribir deuda griega, aunque aún no sepamos la cuantía. Trichet ha castigado a Grecia por el déficit provocado por el gobierno de derechas de Karamanlis (equivalente al P. P. de Rajoy). Una vez castigado el pueblo griego, el anuncio de Trichet va en la línea de la defensa del euro, porque con ello está anunciando que les puede salir caros a los especuladores vender ahora a plazo fondos soberanos (bonos) que no se tienen a las cotizaciones actuales para tener que comprarlas al contado al vencimiento o cuando se emitan nueva deuda soberana por parte de España, Italia, Reino Unido, Portugal, Irlanda, tal como amenazaban los representantes de estos fondos en su reunión en New York del 26 de febrero. Mantener el dinero barato mientras no se dibujen en el horizonte expectativas inflacionistas es la mejor arma contra los especuladores a corto plazo, pero no debiera ser la única ni la más importante a medio plazo. La Unión Europea debiera contemplar la posibilidad de la suscripción de al menos de parte de la deuda emitida por los estados soberanos en próximas fechas; de lo contrario los tiburones (hedge funds) estarán al acecho para resarcirse de sus pérdidas por la caída de las cotizaciones del sector inmobiliario en USA, Reino Unido, España, Irlanda, etc. La otra medida imprescindible sería la de anular el burocrático y sin sentido 3% sobre el PIB de déficit y centrase sólo en la proporción deuda soberana y PIB.

Los medios de comunicación en manos de la derecha neoliberal están echando toda la carne en el asador para poner a las opiniones públicas en contra de sus gobiernos para que estos lleven a cabo las medidas que perjudicarán a esas mismas opiniones. Ello es posible si consiguen camuflar y desviar sus intenciones de tal forma que sean los ciudadanos los que culpen a sus gobiernos de los déficits y a ambos como causantes de sus desgracias. Lo que está en juego es también el grado y nivel de conocimiento de los ciudadanos para entender todo esto. La derecha neoliberal cifra su victoria en que los votantes de izquierda y, sobre todo, sus propios votantes no entiendan estas artimañas y consideren que son cosas del mercado y de los políticos despilfarradores. En España, de momento, parece que las encuestas dan la razón a las mentiras y estas actuaciones criminales de los neoliberales. Un ejemplo de esta preparación al asalto final es un artículo de The Economist (3) del 18 de febrero donde se intenta poner a la opinión pública alemana contra la posibilidad de que Alemania y Francia por sí solas -o a dando su apoyo a la Comisión- cambien las normas sobre la marcha y se proceda a suscribir al menos parte de los títulos soberanos (bonos) de los países que fueran pasto de ataques especulativos. No es que los 80 millones de alemanes lean el periódico inglés, pero ya existen muchos periodistas intermediarios que lo pueden llevar a sus periódicos (alemanes, españoles, etc.), periodistas que no entienden de economía y menos de análisis económico, pero que sí saben la lengua del genial bardo. Y este periódico, como el Financial Times o The Wall Street Journal y algún otro, son la Biblia de las noticias económicas. Amén.

La misma preparación socio-electoral es el artículo de este periódico el 11 de febrero contra la resistencia del Gobierno y de los sindicatos españoles a la reforma laboral y los rígidos salarios españoles (4). Aquí matizan y hablan de la baja productividad española. Ocurre que ni el supuesto analista del periódico inglés ni quien utiliza estos argumentos en España tienen en cuenta que en un país donde casi el 40% de la producción se basa en la construcción, el turismo y la industria del español (la lengua) no puede tener la misma productividad que otros países (v.g., Alemania) cuya estructura económica es diferente, es más industrial. Pero si el argumenta cuela, miel sobre las hojuelas neoliberales. Sin embargo no siempre triunfa la mentira o, al menos, tiene sus dificultades. Así leemos en el diario digital elEconomista.es que Pimco, la mayor gestora de deuda, ha duplicado su inversión en España desde marzo del año pasado. No parece que tenga ningún miedo con la deuda española, tanto pública como privada. Curioso y significativo lo que le pasa a esta gestora: ha sido denunciada por manipular “el mercado de las letras del Tesoro norteamericano” (5). Este parece un tiburón que se ha salido del tiesto y no acepta la función rebaño de los grandes fondos especulativos porque está haciendo lo contrario que estos últimos: comprar a plazo bonos del Tesoro, elevando así las cotizaciones y perjudicando a los que tienen posiciones largas (han vendido lo que no tenían a plazo en su momento) y tienen que comprar al contado letras a un precio encarecido: los tiburones devorándose entre sí.

La conclusión de momento es que la Unión Europea, la Comisión, sus instituciones ven el peligro, pero sólo se preparan para el asalto del euro por parte de los angloamericanos porque carecen de estrategia para defender a los estados soberanos continentales de los ataques de los especuladores sobre su deuda pública. Continuará.

Antonio Mora Plaza - Economista.

(1) El País

(2) Como es de suponer que habían vendido a plazo bonos que no tenían, ahora tienen que comprarlos al contado. Esto vale, tanto si eran ventas a plazo o swaps de títulos soberanos griegos, o swaps de títulos con acuerdos sobre tipos de cambio e intereses, que son contrato de permutas sin entrega en la práctica del subyacente, sino con liquidaciones mensuales y con liquidación final al vencimiento. Los acuerdos pueden ser de todo tipo porque estos productos no están normalizados (OTC).

(3) The Economist

(4) Rigid wage-setting

(5) eleconomista.es

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