viernes 22.11.2019

Los Servicios Públicos al borde de la quiebra

Desde que el Sr. Beteta, Secretario de Estado de Administraciones Públicas (AAPP), pronunciara sus desafortunadas frases sobre los cafés de los empleados públicos, han sido demasiadas las imágenes con las que me he encontrado en los medios de este señor tomando café como para no producir una asociación definitiva y permanente en mi memoria.

Desde que el Sr. Beteta, Secretario de Estado de Administraciones Públicas (AAPP), pronunciara sus desafortunadas frases sobre los cafés de los empleados públicos, han sido demasiadas las imágenes con las que me he encontrado en los medios de este señor tomando café como para no producir una asociación definitiva y permanente en mi memoria. Será difícil que el inconsciente colectivo no le asocie involuntariamente, cada vez que se le mencione, con alguna de las cientos de instantáneas aparecidas en los diferentes medios que parecen querer confirmar que sí, que efectivamente él criticó -aunque luego quisiera desdecirse- aquello que practica con profusión: tomar café.

Pero más allá del café y su impacto gráfico, lo que el Sr. Beteta quiso trasladar a la opinión pública era la falta de rigor y eficacia de los trabajadores que pertenecen a la Secretaria de Estado que él administra, que son por cierto “sus” trabajadores. Pasadas las semanas podemos aseverar que no había sinceridad en las disculpas y el posterior desmentido que siguieron a la frase del café, puesto que la semana pasada retomó la misma línea argumental, esta vez hablando de una supuesta “evaluación del desempeño” de los empleados públicos “necesaria” y “urgente” pues, al parecer, la falta de eficacia de estos trabajadores así lo exige. Sr. Beteta, aunque usted a veces lo obvie, las matemáticas son una ciencia exacta y sólo por el hecho de que entre junio de 2011 y marzo de 2012 hay 200.000 empleados públicos menos (despedidos) en la AAPP y teniendo en cuenta que la necesidad de servicios públicos de la población -según las estadísticas y debido a la recesión profunda que atraviesa nuestro país- no cesa de crecer, la fórmula ofrece un resultado que ni siquiera exige medidas “extraordinarias” (término por el que será recordado su Gobierno junto al de “urgente” y “reforma”), ya que más carga de trabajo y menos efectivos: mayor productividad. Eso por supuesto, sin tener en cuenta que la situación de partida, no la actual tras los despidos, era que España es uno de los países de la UE con menor número de empleados públicos en todas las categorías estadísticas que se establezcan. Probablemente, gracias entre otras cosas a la reforma laboral aprobada por su Gobierno unida a la Ley de estabilidad presupuestaria, la próxima estadística de Eurostat sobre empleo público sitúe definitivamente a España en el último lugar de Europa. Algo que será un claro indicativo de que la doctrina radicalmente liberal está consiguiendo su objetivo político de abandono y destrucción de lo público: sin servidores, no hay servicio.

Pero si nos fijamos, el Sr. Beteta está resultando un personaje muy mediático. Quizás debiéramos hacer un esfuerzo y olvidar el “asunto” del café y recuperar una entrevista aparecida en todos los telediarios, justo el día después que saltara a los medios el asunto del agujero de Bankia. Un cercano y afable Beteta nos daba muestras públicas de la solidez y credibilidad de la entidad, explicándonos la sucursal exacta de Madrid donde, al parecer, guardaba sus ahorros desde siempre y estaba dispuesto a continuar haciéndolo. ¡Vaya!, un ciudadano ejemplar, que toma café y ahorra, alguien como cualquiera, de confianza, parecen querer decirnos los mensajes subliminales asociados a ambos cortes televisivos. Bueno, podría ser así si no fuera por el hecho de que hemos conocido que las cuentas de la Comunidad de Madrid, la que había sido puesta una y otra vez como ejemplo de eficacia y saneamiento frente al resto, habían sufrido una “desviación” de… ¡el doble de lo consignado en el presupuesto!; es decir, del 1,1% de déficit, pódium del Olimpo del déficit de CCAA, pasaba a tener el 2,2%, lugar que sume a Madrid en el furgón de CCAA “desviadas” y cerca de las “perseguidas” como Andalucía…

Claro que todo esto son solo frases emitidas en los telediarios. La verdadera cuestión es que la misma eficacia que el Sr. Beteta parece querer exigir a los maltratados empleados públicos, debería ser exigida por los ciudadanos reclamando al Gobierno esa transparencia de la que tanto se arroga y tan poco practica. Porque “desviación” no es el término a aplicar a un dato falso en el balance contable de una CCAA, ni “transparencia” es que sólo se confiese el dato real del déficit in extremis y tras agotar todos los plazos requeridos por la Intervención de Hacienda. Por cierto, olvidaba decir que el responsable de estas cuentas falseadas y ocultadas es el señor del café, el artífice de la eficacia y eficiencia entre los empleados públicos, el mediático Sr. Beteta.

Pero aunque esto pueda resultar una tomadura de pelo, sobre todo si tenemos en cuenta los métodos tan poco “flexibles” que usa la Intervención de Hacienda con comunidades como Andalucía o Asturias y la “casualidad” de que todos los “déficits ocultados” por CCAA pertenezcan a gobiernos del PP (Valencia, Madrid, Castilla y León), esto no es lo peor. Lo peor es lo que ni siquiera se ha insinuado, pues es de extrema gravedad: el motivo del mayor déficit de Madrid es el cierre patronal, la quiebra empresarial y lo dejado de ingresar por el mayor número de desempleados y el menor de empresas. Es grave porque la CCAA de Madrid con Aguirre al frente supone el bastión liberal del PP, la plataforma de ensayos de ese modelo que abomina y asfixia a lo público para poder destruirlo, imponiendo por contra peajes en todos los semáforos, como ha declarado la Sra. Aguirre. Y esto, señores del Gobierno del PP, no funciona, como demuestran las cuentas. No es alternativa para salir de la crisis ni para crear empleo. Por tanto, fracasado el modelo de Madrid, sólo nos queda el otro referente en Gobiernos del Partido Popular: la CCAA Valenciana, comunidad fallida donde las haya.

No es por tanto casual que nadie en el Gobierno ni en el PP hable de crear empleo o de crecimiento. No tienen modelo ni soluciones para salir de la crisis y para demostrar lo obvio sí que ha servido la falta de matemática del Sr. Beteta: para hacernos ver que el PP no puede aportar nada con sus modelos fallidos sí que ha sido eficaz. Bueno, algo sí que nos queda del PP, su programa electoral, guía muy recomendable para saber exactamente lo que no va a hacer el Gobierno. Como con la austeridad, sólo encontrada en nuestro país dentro de nuestros bolsillos. Para el resto, aún no se ha “acordado” Rajoy en sus viernes de “reformas” de limitar (que lo prometió) los sueldos de los regidores públicos: existen alcaldes que continúan subiendo los impuestos para que los ciudadanos les paguen salarios más allá del de Rajoy. Pero él no hace nada: modelo de eficacia del PP. Debemos pues los ciudadanos, ante la dejación de funciones del Gobierno, dar ejemplo de eficacia: existe una web de denuncia de los alcaldes que se suben el sueldo. Denunciar es actuar y la quiebra de lo público a la que nos abocan exige, más que nunca, nuestra acción.

La “gestión” de personajes políticos como el Sr. Beteta contiene un posicionamiento ideológico profundamente liberal que no contempla la protección de lo público. Porque no creen en ello. No creen en la igualdad. La filosofía liberal defiende que cada uno se labra su destino. Por eso no entienden que haya que mantener los servicios sociales ni las prestaciones por desempleo, ni proteger la educación o la sanidad pública…porque su destino está modelado a partir de unos recursos de partida mucho más elevados y, por tanto, no precisan de sistemas públicos de equilibrio. Desde su privilegiada posición los contemplan como un dispendio innecesario para gente que no ha sabido jugar bien sus cartas, para perdedores. Olvidan que no es lo mismo jugar con las cartas que te tocan que ser el dueño del casino.

Por eso, sistemáticamente toda la acción de este Gobierno va a ir encaminada al desmantelamiento de lo público: eliminación de servicios bajo la excusa de la ineficacia, despidos de empleados públicos bajo la excusa del déficit, cesión de parcelas de gestión públicas a la empresa privada, deterioro de la calidad de servicios fundamentales (ratio de alumnos por aula, recortes sanitarios,…).

Una situación, como digo, de evidente deterioro y desmantelamiento de lo público, que nos debe mantener en un estado de alerta permanente y de acción continua.

Los Servicios Públicos al borde de la quiebra
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