viernes. 19.04.2024

Los bomberos y el Mesías

nuevatribuna.es | 08.12.2010Ni los 80.000 millones del plan de ayuda a Irlanda, ni el acuerdo sobre el futuro mecanismo europeo de resolución de crisis calmaron a los mercados, para los que el efecto tranquilizante de las medidas que adoptan los gobiernos dura sólo un par de días. El lunes 29 de noviembre el euro se acercaba a 1,3 dólares, el cambio más bajo desde hace dos meses.

nuevatribuna.es | 08.12.2010

Ni los 80.000 millones del plan de ayuda a Irlanda, ni el acuerdo sobre el futuro mecanismo europeo de resolución de crisis calmaron a los mercados, para los que el efecto tranquilizante de las medidas que adoptan los gobiernos dura sólo un par de días. El lunes 29 de noviembre el euro se acercaba a 1,3 dólares, el cambio más bajo desde hace dos meses. La especulación contra las Deudas Públicas de España y Portugal se agravaba y se empezaba a hablar de Bélgica e Italia como los siguientes países bajo sospecha. Las Bolsas cayeron en picado y las declaraciones de algunos responsables políticos europeos volvieron a sembrar la desconfianza sobre el futuro del euro.

En estas circunstancias, sólo se podía contrarrestar la especulación contra el euro y evitar males mayores si el BCE se mostraba dispuesto a comprar Deuda Pública de los países en dificultad.

Y afortunadamente así ha sido, no tanto como se esperaba pero lo suficiente para invertir la situación provocando un rebote de la Bolsas, la revalorización del euro y la disminución de las tensiones en el mercado de Deuda Pública española y portuguesa.

Trichet ha hecho de nuevo de bombero sin llegar a actuar como el Mesías que algunos esperaban.Desde el martes el BCE empezó a intervenir de nuevo en el mercado de bonos pero en su reunión del jueves 2 de diciembre el Consejo de gobernadores no ha anunciado nada parecido a un plan masivo de compra de bonos al estilo del “quantitative easing” de la Reserva Federal. Hubiera sido demasiado para las costumbres de la casa y para las restricciones que pesan sobre el BCE. Pero las declaraciones de Trichet acerca de su voluntad de hacer frente a los especuladores y haber vuelto a aplicar, sin grandes anuncios, el programa de compra de Deuda puesto en marcha después de la crisis griega, parece haber sido suficiente…de momento.

Parecía que el BCE había acabado con ese programa de recompra de Deuda publica de los países en dificultad,(el Tratado le prohíbe la compra directa a los gobiernos).Pero la agravación de la crisis de la deuda ha hecho que ,después de casi un mes de inactividad, el BCE comprase casi 2.000 millones de bonos públicos ,elevando el total de Deuda publica comprada desde mayo pasado alcanzase los 67.000 millones de euros .Una cantidad muy pequeña comparada con las compras de la Reserva Federal Americana y además el BCE “esteriliza” esas compras, es decir, las financia mediante la venta de otros activos para evitar la expansión de la base monetaria para financiar los déficits públicos y conjurar el riesgo inflacionista.

Bombero convencional

El BCE ha decidido seguir actuando como un bombero convencional y prorrogar la concesión de liquidez de forma ilimitada y a tipos bajos a los Bancos que debía acabar a mediados del próximo enero. De esta forma el BCE continuará refinanciando el sistema bancario ,que esta adquiriendo una verdadera adicción a la moneda-Banco Central que ,mas que el prestamista en ultima instancia se esta convirtiendo en prestamista en primera instancia. Además, a diferencia de las recompras de Deuda Pública, las inyecciones de liquidez a la Banca no se esterilizan, es decir, la refinanciación que obtienen los Bancos se consigue ampliando la base monetaria.

Pero Trichet no ha querido, o podido, hacer de Mesías, anunciando un plan cifrado de compra de Deuda publica al estilo del “quantitative easing” americano. Ha dicho que seguirá comprando bonos públicos, en realidad, nunca dijo que iba a dejar de hacerlo, adaptándose a las circunstancias del mercado, lo que es un aviso para los especuladores sin provocar alarmas en los países virtuosos que, como Alemania, no han visto con buenos ojos esta incursión del BCE en el terreno de la financiación pública.

Lo que esta ocurriendo muestra la enorme diferencia en la forma que el BCE y la Reserva Federal están actuando. Frente al aumento de los peligros y de los riesgos en la zona euro, amenazada de deflación mucho más que los EEUU, el BCE ha mantenido una política monetaria que, a pesar de los nuevos elementos de flexibilidad impuestos por las circunstancias, ha añadido rigor monetario al rigor fiscal. Tarde o temprano, y esperemos que no sea demasiado tarde, el BCE tendrá que dar Deuda Pública y sin tener necesariamente que esterilizar su intervención, como está haciendo para refinanciar a los Bancos.

¿quién tiene que pagar los platos rotos de la crisis?

Ojala que así sea y que el BCE se muestre tan reactivo para conjurar los ataques contra el euro como la FED lo es para reactivar la economía americana. Lo cual no impedirá enfrentarse a una cuestión tan fundamental como controvertida: ¿quién tiene que pagar los platos rotos de la crisis? ¿Sólo los ciudadanos de los países en dificultades a los que se les aplican planes de austeridad que reducen sus salarios y pensiones, aumentan sus impuestos y reducen sus servicios sociales, o también quien haya invertido en su Deuda Pública?

Una cuestión en la que no es fácil satisfacer a la vez las exigencias de la moral y de la eficacia. La situación de Irlanda era muy mala, pero la última fase de la crisis no ha sido causada por un empeoramiento súbito e inesperado de su grave situación, sino por el anuncio de que las intervenciones del Fondo Europeo de Estabilización más allá de 2013 debían incluir una reestructuración de la Deuda de los países que recibiesen ayuda.

La inquietud que eso causo provocó un aumento inmediato de los tipos de interés exigidos a Irlanda que hizo inevitable que tuviese que pedir la ayuda europea.

Como dice la Canciller Merkel, no puede ser que invertir en bonos de Deuda Pública sea la única actividad financiera sin riesgo alguno. Pero no es menos cierto que anunciar esta intención no hizo sino aumentar las dificultades de los países que ya estaban en una situación difícil y hacer más inestable la zona euro. Razón de más para que los bomberos estén permanentemente vigilantes… Mientras aparece algún Mesías.

Josep Borrell | Fundación Sistemas

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