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domingo. 26.06.2022

Lecciones de unas elecciones

El pasado día 21 de octubre se han celebrado las elecciones al Parlamento Vasco. Han sido las primeras elecciones que se han celebrado en libertad. Todas las fuerzas políticas vascas han podido presentarse sin amenazas y prohibiciones y por lo tanto la campaña electoral ha discurrido sin mayores contratiempos y con la rutina de rigor.

El pasado día 21 de octubre se han celebrado las elecciones al Parlamento Vasco. Han sido las primeras elecciones que se han celebrado en libertad. Todas las fuerzas políticas vascas han podido presentarse sin amenazas y prohibiciones y por lo tanto la campaña electoral ha discurrido sin mayores contratiempos y con la rutina de rigor. El resultado ha sido el que se esperaba, después de ver las diferentes encuestas, donde se daba una mayoría a los partidos nacionalistas, no ha habido sorpresas: PNV (27), BILDU (21), PSE (16), PP (10), UPD (1). Por otra parte, es digno de resaltar  que una vez mas en Euskadi no hay mayorías suficientes que permitan a ningún partido poder gobernar solo y parece que un gobierno de coalición en este momento parece algo bastante difícil

Pero no pretendo en este articulo hacer un análisis de lo que han sido las elecciones en general, sino mas bien quisiera hacer una reflexión sobre el resultado de las fuerzas no nacionalistas de izquierdas en Euskadi.

Lo primero que habría que decir, es que ha sido un fracaso total, el PSE ha perdido 9 de sus 25 parlamentarios y un 30% de los votos, con un reparto similar entre los tres territorios (provincias). La otra fuerza que hasta hora tenia presencia en el parlamento IU(EB)-(EA) ha desaparecido, con una imagen que los ciudadanos no han podido  entender, al dividir el voto de una forma  incomprensible entre dos fuerzas que pertenecen a la misma coalición. Ezker Batua participa en el proyecto de Izquierda Abierta y Ezker Anitza es la estructura reconocida por la dirección de IU. El reparto de votos ha sido Ezker Anitza (30.179) y Ezker Batua (17.301); con estos resultados y concurriendo de forma conjunta hubieran podido estar presentes en el parlamento con tres representantes uno por cada provincia. Los datos demuestran la incomprensible actitud de los compañeros de EB, al anteponer su interés por el mantenimiento de una sigla al interés de los electores, no permitiendo la presentación de una candidatura  con posibilidades de poder estar presente en el parlamento, dilapidando los votos sin ningún resultado e impidiendo la presencia de una fuerza de izquierda en el   parlamento

En el caso del PSE el análisis es mas complejo, porque se entremezclan diferentes situaciones. En primer lugar, hay que tener en cuenta que ha gobernado durante esta ultima legislatura con un pacto con el PP que no creo que haya sido entendido por sus votantes. En el año 2001 se intentó también un gobierno de coalición con el PP con Mayor Oreja liderando ese proyecto y el resultado para el PSE fue catastrófico, tengo que decir que no es comparable los dos escenarios ni los gobiernos, pero creo que hay una actitud de no aceptación de los gobiernos anti natura por parte de su electorado, insisto en que no es comparable, pero los datos de la perdida de votos algo nos quiere decir.

Ha sido un Gobierno que tenia como objetivo prioritario conseguir la paz, aunque los caminos para alcanzarlo eran totalmente diferentes entre los dos partidos, para el PSE no cerraba la posibilidad de buscar espacios de dialogo con la IA y para el PP solo tenia un objetivo, era acabar con la IA a través de medidas policiales y represoras. En el contexto en que se dio, era comprensible esta alianza, como forma de protegerse ante la falta de libertad y el continuo hostigamiento por parte de ETA y su entorno,  poniendo en peligro hasta la propia vida. También era una forma de demostrar al nacionalismo (PNV) que los no nacionalistas también pueden gobernar en Euskadi sin que se rompa el país ni se pierdan señas de identidad como el euskera y otros signos de nuestra identidad cultural

Dos acontecimientos modificaron ese contexto, en primer lugar el cese de la actividad armada de ETA anunciada el 20 de Octubre de 2011 y el cambio del gobierno  central con la entrada del PP en el Gobierno y las políticas de recortes que como consecuencia de su entrada se llevaron a efecto desde entonces. El Gobierno Vasco  ha mantenido una política de confrontación con el Gobierno Central en todo lo que ha tenido que ver con los recortes, negándose a su aplicación y recurriendo en todos los casos las decisiones del Gobierno Central.

Pero sobre todo hay dos hechos que los ciudadanos vascos no hemos entendido por la sumisión del Gobierno Vasco (PSE) a los intereses del Gobierno  Central (PSOE).

Durante el mandato del último Gobierno Vasco se ha producido la transferencia de las Políticas Activas de Empleo, transferencia que ha sido motivo de polémica entre los dos Gobiernos desde la aprobación del Estatuto en el año 1979. La voluntad de este Gobierno, es que era posible la transferencia sin poner en peligro la caja única de la seguridad social y las políticas pasivas de empleo. La transferencia se hace, pero con un pacto entre el Gobierno de Zapatero y el PNV. El acuerdo se entrega al Gobierno de Patxi López para que lo gestione, dejando al Lehendakari Patxi López en una situación vergonzante, la razón por la que se justifica   esta decisión es conseguir que Zapatero pueda aprobar los presupuestos correspondientes. Una vez mas la gobernabilidad del Estado pasa por favorecer los intereses de los partidos nacionalistas y se deja en una situación  subsidiaria a un gobierno de una comunidad autónoma donde el nacionalismo considera como exclusivo el ejercicio del gobierno de su país (situación parecida se dio en Cataluña con el pacto del Estatuto)

Otro acontecimiento que ha supuesto también una demostración de la falta de voluntad política a la hora de afrontar su responsabilidad como Gobierno Vasco, es la actitud que ha mantenido el PSE para afrontar el nuevo escenario para acabar con la violencia y los pasos necesarios para acercar a la IA a un proceso irreversible de consecución de la paz y la normalización política. El PSE ha sido un partido que ha aportado por desgracia vidas humanas y capacidad de dialogo (Egiguren) a este proceso y no ha tenido la valentía de hacer una defensa publica de su posición, dejando  en manos de otros la capitalización de los pasos que se han dado para conseguir la paz. Una vez más, el mantenimiento del Gobierno Central, impedía al PSE poder hacer valer su posición ante un tema que en Euskadi tiene un valor fundamental para sus ciudadanos, conseguir que la violencia desaparezca de nuestro país y la convivencia sea una realidad. No se entiende el acto de Aiete sin el apoyo del PSE, pero lo hizo de una forma vergonzante, permitiendo que otras fuerzas políticas protagonizaran un acto con importantes repercusiones internacionales y en la sociedad vasca.

Con esta reflexión, creo que es el  momento de que la izquierda no nacionalista afronte un debate del papel que tiene  que jugar en la nacionalidades históricas, donde existen partidos nacionalistas, asumiendo que podemos ser gobierno también en territorios donde el nacionalismo ha hecho de su país un territorio exclusivo y excluyente. La izquierda no nacionalista no puede jugar un papel de atemperar las reivindicaciones de los nacionalistas  para dar estabilidad al Gobierno Central. Los diferentes  gobiernos de coalición donde la izquierda ha participado, tanto en el caso de EB como el PSE en Euskadi no han aportado nada desde la óptica de la izquierda y lo que han hecho ha sido dar cobertura al nacionalismo en sus intereses

La izquierda no nacionalista también puede gobernar con responsabilidad y solidaridad las diferentes nacionalidades históricas.

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