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martes. 28.06.2022

Las treguas no consumadas de ETA

nuevatribuna.es | 11.01.2011Ninguna. Ninguna expectativa saciada con el nuevo comunicado de la banda ETA.Lo del alto el fuego permanente, verificable y general es una manera como otra cualquiera de añadirle adjetivos y adverbios que ahuequen una acción que parece que jamás llega a buen término.

nuevatribuna.es | 11.01.2011

Ninguna. Ninguna expectativa saciada con el nuevo comunicado de la banda ETA.

Lo del alto el fuego permanente, verificable y general es una manera como otra cualquiera de añadirle adjetivos y adverbios que ahuequen una acción que parece que jamás llega a buen término.

Desde Gernika a Bruselas es como decir del Cabo de Finisterre al Cabo de Gata rememorando aquellas magistrales lecciones de doctos profesores de Geografía e Historia del colegio. En sí, no es nada. Es la mención a dos puntos cardinales. Punto.

Pasamos de la defensa a ultranza y violenta del derecho del pueblo vasco a decidir (y mira que lleva años, muchos años, decidiendo) sin el yugo de la represión de “Papá Estado” malo, malísimo, a que venga un señor de los Fiordos cargado de bacalao en desazón a decidir si la banda está ejerciendo de niño díscolo o de ejemplar estudiante capacitado para llevar las riendas de toda una Nación.

La mejor forma de verificar una tregua o alto el fuego permanente es la entrega de armas y no el descubrimiento de nuevos y recientes arsenales de dinamita o derivados. Es la deposición de cualquier tipo de violencia y no la continua y diaria extorsión a empresarios con la que mantener una estructura de boyscouts capaces de convertirse en asesinos por arte y gloria de la defensa de no sé qué ideales que sólo unos pocos no han comprendido que no se consiguen disparando a nucas.

Es un desatino, desde el principio hasta el final. Es el desatino de quien no supo ver que la sociedad alcanzaba una velocidad de crucero, de desarrollo, de sentido y responsabilidad mucho mayor que la impronta de la violencia de unos pocos.

Son las mangueras contra los fuegos y la paz contra la violencia. La vida contra la muerte y la libertad contra la ignominia y el terror. La dignidad, la justicia, la verdad y la memoria de las víctimas de quienes decidieron a motu propio privar del derecho a la vida por el método más cobarde que existe, la bomba y el tiro en la nuca.

Las imágenes del terror grabadas en las retinas de quienes no hemos conocido otra cosa que no sea el desazón de la vida compartida con terroristas y de amigos compartiendo vida con escolta y amenazas.

Vidas a merced del que cuida y del que amenaza. Un sinvivir.

Esta sociedad, que está bregada a base de dolor y adobada hasta la maceración en lágrimas saladas con dolor, necesita mucho más que hueco palabrerío. Necesita hechos.

Es cierto, en cambio, que estamos mejor que ayer, y espero que peor que mañana. Es cierto que cada minuto de vida sin el dolor de una familia es la victoria de la sociedad. Es la cura paulatina del dolor que ha de dar paso a la esperanza. La esperanza de sentirnos arropados y guiados por aquellos que tomaron el rumbo a la tranquilidad del abrigado puerto y que permitieron que dejáramos atrás malas mares y destinos inciertos.

La esperanza, los sueños, la ilusión de una vida sin violencia. El objetivo de la paz, ese que llegará, seguro, y que cada uno de nosotros saboreará como el mejor de los manjares, con deleite y la satisfacción de un trabajo bien hecho. Con el orgullo de haber sabido restañar heridas y haber llegado a la calma tras dura tormenta. Siempre que llueve, escampa. Que así sea.

Leire Díez Castro

Las treguas no consumadas de ETA
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