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viernes. 01.07.2022

Las elecciones en Catalunya

Frente a quienes pretenden hacer ver un comportamiento electoral diferenciado en Catalunya respecto al resto del Estado debo manifestar mi disconformidad. Al igual que en el resto del Estado la derecha se ha impuesto de forma contundente, 27 de 47 escaños. La única diferencia está en que la derecha pura y dura se presenta aquí bajo dos caras la catalana y la españolista.

Frente a quienes pretenden hacer ver un comportamiento electoral diferenciado en Catalunya respecto al resto del Estado debo manifestar mi disconformidad.

Al igual que en el resto del Estado la derecha se ha impuesto de forma contundente, 27 de 47 escaños. La única diferencia está en que la derecha pura y dura se presenta aquí bajo dos caras la catalana y la españolista. Pero ambas tienen los mismos objetivos, y defienden los mismos intereses e incluso complementan su discurso.

CiU con un discurso crispado y casi de derecha extrema ha ganado, subiendo 234.000 votos, por primera vez las elecciones legislativas en Catalunya que hasta ahora siempre había ganado el PSC. Hay que decir sin embargo, que CiU respecto a las autonómicas ha perdido 180.000 votos y que la abstención ha sido mayor en Catalunya que en el resto del Estado. Ha ganado haciendo un discurso de defensor de los intereses de Cataluña, centrado en un etéreo Pacto Fiscal que resolvería todos los problemas del catalanes, en un momento en que todo el mundo daba por segura la victoria de los populares en el Estado. Una vez pasadas las elecciones CiU ha arrinconado la bandera catalana en el armario y explica el resultado de las elecciones como ratificación de su política de recortes. El propio Duran Lleida ha dejado claro que el tema del pacto fiscal en la actual circunstancia era difícil de conseguir y que apoyaría al PP en sus políticas económicas duras y sus reformas estructurales, es decir recortes. Eso sí, mantendrá el pacto fiscal como eterno recurso victimista respecto al Estado para contentar a los "catalanitos" que estén dispuestos a dejarse embaucar las veces que sea necesario.

El PP ha conseguido un buen resultado al ganar 100.000 votos más que en las últimas legislativas. Y a pesar de no superar la marca electoral de otras contiendas está en una posición muy favorable. Tendrá el Gobierno del Estado y en Catalunya puede condicionar y tener bajo su control al gobierno de CiU, al que parece que le tiene tomada la medida. En Barcelona ya han planteado a CiU el ultimátum de formar parte del gobierno de la ciudad, como ya participan en el de la Diputación. Incluso Sánchez Camacho ha insinuado que podían plantearse pedir la entrada en el de la Generalitat. Prueba de la influencia del PP es la última declaración de recorte de canales en TV3 la niña de los ojos del pujolismo, una demanda del PP para apoyar el cambio de la Ley de los Medios Públicos Audiovisuales que debe permitir de nuevo el control político de CiU sobre estos medios.

El PSC se ha derrumbado. Incluso su caída es superior a la del PSOE, cerca de 770.000 votos y 11 de los 25 escaños. Es evidente que una cantidad no despreciable de sus votos se ha repartido entre CiU, PP e ICV-EUiA y la mayoría se ha ido hacia la abstención. Hay que decir que la política errática de los socialistas en Madrid y Catalunya es responsable de un gran nivel de abstención y descrédito de la política entre el electorado de izquierdas. El gran batacazo sitúa al PSC en la entrada de una profunda crisis de difícil salida, no sin que se vean alternativas a corto ni medio plazo.

ERC también ha pagado de forma importante, aunque no se vea reflejada en escaños su contorsión ideológica, su pase de ser una fuerza de izquierda a ser seguidistas y "monaguillos" de CiU, a partir de su planteamiento de "poner a Catalunya por delante de la concepción de izquierdas". Una concepción muy poco ideológica en un partido que se llama Esquerra, para ser consecuente además de ser nacionalista hay que reivindicar las diferencias de clase en la nación. En fin, ERC parece dar por enterrada su etapa "gauchista", y con ella los planteamientos de Carod-Rovira y Ridao y vuelve a las etapas anteriores de Barrera, Hortalá y Colom-Rahola. A pesar de perder en teoría 47.000 votos, a estos hay que sumar los de las formaciones que se le han sumado como son entre otros Reagrupament, lo que da una pérdida de cerca de 80.000 votos que sin duda han engordado en gran medida los obtenidos por CiU.

Una luz de izquierdas entre las sombras de la derecha

Los resultados de ICV-EUiA son sin duda la única nota positiva dentro de la izquierda. La coalición rojo-verde consigue sumar dos nuevos diputados, obtiene tres y consigue cerca de 100.000 votos más que las últimas legislativas. Se trata del mejor resultado de la coalición en 18 años y del segundo mejor resultado de los herederos del PSUC después de 1979. La coalición ha logrado subir un 52% en toda Catalunya, en el cinturón de Barcelona, excluida la ciudad crece un 72%, e incluso en las provincias donde no tenía posibilidad de conseguir diputados, crece entre el 41 el 55%. Es la única izquierda que sube, es la única que ha defendido sin titubeo la gestión del tripartito, la que se ha encarado más claramente contra los recortes del Gobierno de Mas, y la única que hace oposición clara en el Parlament de Catalunya. Junto a todo ello el acierto en cuanto a la elección del cabeza de lista, ha permitido a la coalición acercarse a votantes hasta ahora poco proclives. Es evidente que el antiguo secretario de CCOO de Catalunya con una campaña personal de proximidad a los problemas, su capacidad y experiencia y la facilidad para hacerse entender ha sido uno de los éxitos de una campaña donde también se llamaba a movilizarse bajo el eslogan "Y encima nos quieren hacer callar". 

Hoy la coalición se encuentra en una posición inmejorable para ser un punto de encuentro de mucha gente de izquierdas falta de referentes claros, por el estado de choque de los socialistas y por la defección de ERC del campo de las izquierdas. Por otra parte ICV y el conjunto de la coalición pueden ser un punto de referencia para junto con otros ser la base sobre la que conformar un amplio frente de las izquierdas a nivel del Estado que sea tanto la oposición a la derecha hegemónica como el apoyo político e institucional de la izquierda social y una izquierda alternativa al social-liberalismo hundido del PSOE.

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