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sábado. 13.08.2022

Las contradicciones y recortes del nuevo Prepara

El gobierno del PP acaba de aprobar el nuevo Plan Prepara para aquellas personas que han agotado una prestación. Este nuevo Plan presenta, de entrada, una grave contradicción en la propia definición de “responsabilidad familiar”.

El gobierno del PP acaba de aprobar el nuevo Plan Prepara para aquellas personas que han agotado una prestación. Este nuevo Plan presenta, de entrada, una grave contradicción en la propia definición de “responsabilidad familiar”.

Un demandante puede tener su propio hogar, con lo que conviviría con su cónyuge e hijos, continuar viviendo en el hogar paterno, con lo que conviviría con sus padres y hermanos, o convivir con su propia familia y con sus padres y/o hermanos. En ningún caso debería caber la inclusión de unos miembros excluyendo otros. El nuevo Prepara incluye a los padres a efectos del cómputo de ingresos pero excluye a los hermanos que puedan convivir con el solicitante. Por ejemplo, en una familia con tres hermanos en la que solo el padre tiene ingresos de 1.500 euros mensuales, si uno de los hermanos solicita el Prepara le será denegado porque los ingresos del solicitante y sus padres superan el 75% del salario mínimo dividido entre el número de miembros (481,05 x 3 = 1.443,15 euros) aunque en realidad los ingresos familiares están muy por debajo de esa cantidad (1.500/5 = 300 euros). Considerar a los padres como miembros necesariamente debe llevar a considerar a los hermanos como tales. Lo contrario es crear núcleos familiares ficticios para recortar el posible número de beneficiarios.

Una segunda contradicción se produce entre el núcleo que se considera para tener derecho al Programa (padres y/o cónyuge, y/o hijos menores de 26 años) y el tenido en cuenta para el incremento de cuantía (se entenderá como familiar a cargo al cónyuge y/o hijos menores de 26 años). Los padres cuentan como ingresos pero no como cargas. La familia anterior debería percibir no sólo la cuantía básica del Prepara sino también su incremento hasta el 85% del IPREM pues hay tres miembros que carecen de rentas (sus dos hermanos y su madre).

Una tercera contradicción es el mencionado incremento al 85% del IPREM si se considera el conjunto de las prestaciones. Estamos en el tercer escalón de la acción protectora, el primero es la prestación contributiva y el segundo la asistencial o los subsidios. Carece de toda lógica que el mismo gobierno que eliminó el subsidio “especial” único subsidio que tenía en cuenta el número de miembros de la unidad familiar para incrementar su cuantía (dos familiares a cargo suponía el 107% del IPREM y tres o más el 133%) sea el que incremente este tercer nivel. Antes habría que hacerlo con el segundo. Dado que con un hijo a cargo la prestación contributiva se incrementa hasta el 107% del IPREM mensual, será preciso aumentar el subsidio con un hijo a cargo hasta el 95% para mantener la coherencia de los distintos niveles. La razón por la que el Prepara es el 75% del IPREM, es que el subsidio supone el 80%. Si con familiares a cargo el Prepara se incrementa hasta el 85%, el subsidio debería aumentarse hasta el 95%, por lo menos (aumentar en 10 puntos sobre el básico).

La cuarta contradicción es excluir prácticamente a los perceptores de la prestación contributiva que carezcan de cargas familiares. No lo dice así pero al requerir un período de inscripción de doce meses, solamente aquellos que agoten prestación después de haber trabajado tres años o más de manera consecutiva y, por lo tanto, doce o más meses de paro, tendrán derecho sin cargas familiares al Prepara. Los jóvenes, que son los que con mayor frecuencia carecen de cargas, salvo excepciones, no han conseguido trabajar tres años consecutivos

Estamos con una pretendida prórroga que no es fiel a lo prorrogado al introducir suficientes cambios como para que se desconozca el original. Estos cambios exclusivamente pretenden reducir el número de posibles perceptores. Para disimularlo hacen el canto al sol del incremento hasta el 85% del IPREM en aquellos que tengan tres o más personas sin ingresos a su cargo.

La exposición de motivos supone, una vez más, una culpabilización de los desempleados. Textualmente dice: “dada la insatisfactoria tasa de inserción de los beneficiarios de los programas anteriores se articulan mecanismos para fortalecer la vinculación entre las políticas activas y pasivas, que contribuyan a potenciar el carácter de «programa para el empleo». Para ello, se refuerza el seguimiento del grado de cumplimiento del compromiso de actividad”. El PP no refuerza las políticas activas de empleo para garantizar que se ofrezcan a los beneficiarios aquellas que figuran en sus itinerarios de inserción.

No se trata de una negativa de los desempleados a realizar esas políticas sino una falta de ofrecimiento por parte de los servicios de empleo. Esta falta de ofrecimiento será mayor este año debido al importante recorte de sus fondos. Las comunidades, responsabilizadas por este decreto ley y por el reparto competencial de facilitar las políticas activas, reciben este año menos de la mitad de los fondos repartidos en 2011: para formación para el empleo o en alternancia de desempleados un 59% menos (352 millones en vez de 853); para adquisición de experiencia profesional un millón en vez de 388 millones; para orientación e itinerarios integrados de empleo un 63% menos (50 millones en vez de 134). No será posible que los servicios públicos de empleo ofrezcan los servicios vinculados en los itinerarios de inserción porque el gobierno del PP ha recortado los fondos para que los puedan facilitar.

En la temporada baja de turismo veremos a los camareros y cocineros en paro deambular inútilmente por hoteles, bares y restaurantes para que les cuñen que han estado pidiendo trabajo pero no los veremos aprendiendo idiomas o mejorando su empleabilidad en la cocina, o en el servicio de restaurante porque para eso han recortado los fondos que había. Encima si se hartan de hacer el ridículo, les cortarán el Prepara y les llamarán vagos. Esas son las políticas activas que propugna el PP.

 

Las contradicciones y recortes del nuevo Prepara
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