viernes 17/9/21

La responsabilidad de los Ratzinger en la pederastia eclesial

NUEVATRIBUNA.ES - 14.3.2010Benedicto XVI defiende con vehemencia el “valor sagrado del celibato” pero en sus huestes no cala el mensaje. Cuando todavía resuenan los ecos del “Informe Ryan” salta a la luz un nuevo escándalo de abusos a menores, en esta ocasión en centros educativos religiosos alemanes.
NUEVATRIBUNA.ES - 14.3.2010

Benedicto XVI defiende con vehemencia el “valor sagrado del celibato” pero en sus huestes no cala el mensaje. Cuando todavía resuenan los ecos del “Informe Ryan” salta a la luz un nuevo escándalo de abusos a menores, en esta ocasión en centros educativos religiosos alemanes. También se habla estos días de nuevos casos de pederastia eclesial en Holanda y Austria. ¿Estamos ante la punta de un iceberg que la curia romana pretendía mantener celosamente escondido hasta la “eternidad”?

Sólo al empezar a escucharse el sonido de los tambores de solicitud de indemnización para las víctimas es cuando la iglesia empieza a mover ficha reconociendo “a su manera” los hechos…

Joseph, rebautizado como Benedicto XVI, es el máximo representante de la iglesia católica y por tanto responsable, al menos moral, de su silencio y pasividad ante los abusos sexuales ejercidos sobre menores. Georg, el otro hermano, dirigió durante 30 años el coro de Rastibona en Baviera donde los abusos a los niños que lo integraban eran una práctica habitual.

El alcance de la dimensión de los casos de pederastia dentro de la iglesia católica es tan grande que incluso tienen una figura para regularlo. Según un reportaje publicado en El País “Prácticamente se trata del fiscal del tribunal del antiguo Santo Oficio, cuya tarea es investigar los llamados delicta graviora, los delitos que la Iglesia católica considera absolutamente los más graves, es decir: contra la Eucaristía, contra la santidad del sacramento de la Penitencia y el delito contra el sexto mandamiento”.

No obstante según estima Scicluna, “promotor de justicia” de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe, el número de sacerdotes implicados en delitos de pederastia en los últimos años “no es tan elevado” porque “los casos de sacerdotes acusados de pedofilia verdadera y propia son, unos 3.000 en nueve años".

Para el Vaticano la cifra de curas pederastas que ellos reconocen, cifra con toda probabilidad inferior a la real, es pecata minuta en comparación con el número total de religiosos que nutren sus filas.

El hermano del Papa no asume su responsabilidad sobre los hechos aún a pesar de haber declarado públicamente que “Sabía que el director del internado abofeteaba de manera muy fuerte a los chicos. También sabía que a veces lo hacía sin una razón precisa. Los alumnos me contaban en las giras lo que pasaba, pero de sus historias no deduje que tenía que actuar. No era consciente de la extensión de esas conductas brutales” En un período de 15 años alrededor de 350 niños sufrieron maltrato.

El obispo Ratzinger reconoce haber repartido alguna que otra bofetada porque “desconocía el daño que podía causar” aunque luego le remordía la conciencia. Sin embargo asegura que de abusos sexuales no sabe nada porque "el problema de los abusos sexuales que ahora fueron revelados nunca había sido abordado” porque "nunca hablamos de ese tipo de asuntos". Este obispo no se aclara ¿no sabe nada o no se hablaba de ello? porque es evidente que no es lo mismo desconocer algo que mirar hacia otro lado para no verlo.

Benedicto XVI está, pobrecito él, muy consternado. ¿Estará tan consternado como en 1980? En ese año Ratzinger era obispo de Munich cuando tuvo conocimiento de un caso de pederastia, su actitud fue la de silenciar y no denunciar al delincuente ante la justicia, el caso “se solucionó” como es práctica habitual de la iglesia con un traslado. El cura volvió a abusar sexualmente de menores ¿hay alguna duda sobre la responsabilidad de Ratzinger?

En medio de todo este maremágnum de escándalo farisaico se mueven los preparativos de la visita prevista a España en 2011 del máximo representante de la jerarquía católica bajo el engañoso manto de Jefe de Estado. Somos los contribuyentes, con nuestro dinero, los que vamos a asumir el elevado coste de la troupe vaticana que equipara derechos como el aborto y la ayuda a morir dignamente con el asesinato y protege a los curas pederastas. Diversas asociaciones laicas tienen previstas diferentes iniciativas para hacer público su rechazo a la financiación de este viaje. Entre ellas la de un grupo de ciudadanos que hace unos meses empezaron a movilizarse a través una de las redes sociales con mayor difusión y crearon en Facebook el grupo No a la visita del Papa a España en 2011. No con mis impuestos que ya sobrepasa los 60.000 miembros: “Rechazamos la visita del Papa porque España es un Estado aconfesional, y entendemos que no debe privilegiar a ningún líder religioso ni promover o beneficiar a ninguna religión con dinero público"

Pilar Rego - Educadora Social.


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