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miércoles 25/5/22

La Reforma Laboral no es laboral

Que evidentemente también lo es. Sin embargo la intención de sus autores y sus objetivos van mucho más lejos, apuntan a una modificación de fondo del modelo de sociedad, la situación de las personas en ésta, las relaciones sociales e incluso familiares.

Que evidentemente también lo es. Sin embargo la intención de sus autores y sus objetivos van mucho más lejos, apuntan a una modificación de fondo del modelo de sociedad, la situación de las personas en ésta, las relaciones sociales e incluso familiares.

La reforma laboral no supone una agresión parcial, marco en que se la quiere situar, de ahí la ofensiva contra los trabajadores de la función pública, trabajadores en paro y otros colectivos, y contra los sindicatos como si éstos fueran una cosa aparte, no constituidos precisamente por los anteriores y los trabajadores en general, buscando que la respuesta y las movilizaciones sean dispersas, incluso corporativas, intentado hacer ver que la reforma laboral afecta solo a un colectivo, el de los trabajadores con empleo fijo y que aun cuando suponga para estos algún problema aporta un beneficio para el conjunto de la sociedad.

Esto es una gran falacia, primero porque ¿qué es el conjunto de la sociedad sino las personas que la constituyen con su trabajo, sus estudios y su participación en ella? y en segundo lugar porque el trabajo, tenerlo ó carecer de él y su calidad, sigue determinando la vida de las personas en todas sus facetas .

Cualquier actividad, cualquier proyecto personal ó familiar es imposible de realizar sin que las personas puedan estar integradas con estabilidad en el marco de un trabajo digno y con derechos y su carencia modifica el conjunto de todas las relaciones sociales, que es hacia donde apunta en el fondo la reforma laboral.

Al mismo tiempo se orienta al debilitamiento, ya que la desaparición no es posible, de las estructuras que vertebran una sociedad democrática. No es casual que el presidente del gobierno y sus portavoces expresaran en el Parlamento, justo para descalificar a los sindicatos, y también a las organizaciones patronales, que a pesar de estos, el gobierno estaba obligado a trabajar para la sociedad, entendida esta como un magma entre el cual y su gobierno las estructuras intermedias son un estorbo y no una vertebración social y democrática, además de constitucional.

En efecto, porque en una verdadera sociedad avanzada, los ciudadanos se organizan democráticamente en función de sus intereses, gustos o caprichos y esa articulación es la que posibilita, defensa de intereses, elaboración de propuestas, negociaciones y también movilizaciones, que dan la pauta de una sociedad compleja y madura, contra lo cual también se dispara en la reforma laboral.

El trabajo debe volver al centro de la sociedad ,como han reclamado con insistencia los sindicatos en sus últimos congresos, el trabajo como motor de la creación de riqueza y garante de la dignidad de las personas y también de una sociedad en él basada y no en especulaciones financieras ó de otro tipo, con intención de diluir también su sentido hablando permanente de paro, de empleo, de los problemas de marginalidad social, problemas todos ellos muy importantes, pero dejando al trabajo como tal, en un gaseoso segundo plano.

A este respecto es muy significativa la desaparición del Ministerio de Trabajo que siempre ha existido, con cualquier régimen, en la historia de España y su sustitución por una denominación gaseosa de Empleo y asuntos sociales, abundando en esa idea de restar valor al trabajo, remitiendo a una sociedad desarticulada donde el interés de las personas sea simplemente el de conseguir ingresos, de cualquier empleo, de un subsidio ó de cualquier otra ayuda cada vez con un carácter más asistencial. No estaría de más que una reivindicación sindical fuera la de exigir la devolución del nombre al Ministerio de Trabajo (las palabras son importantes).

Efectivamente, la Reforma Laboral apunta contra las condiciones de trabajo y también contra el Derecho del Trabajo, pero su alcance intenta ir mucho más allá, el cambio de modelo que se pretende propiciar va a afectar a cualquier ciudadano sea o no trabajador por cuenta ajena, de ahí la importancia de la respuesta, afecta a todos y ha de ser lo mas amplia posible. En ese sentido apunta la Plataforma recientemente creada por CCOO, UGT y numerosas organizaciones sociales en defensa del Estado del Bienestar que tendrá una referencia en la convocatoria del 29 de febrero hecha por la Confederación Europea de Sindicatos.

La Reforma Laboral no es laboral
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