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jueves 19/5/22

La lucha contra la homofobia: querer es poder

NUEVATRIBUNA.ES - 22.10.2010...No es sólo amistad, camaradería, afinidades y relaciones. No. Es el espacio ideal en el que los descerebrados, fanáticos radicales y delincuentes encuentran el hueco para intentar avasallar a los que ellos presuponen inferiores a causa de su orientación sexual. O aquellos que consideran que es el sitio idóneo para el intercambio de aberrante material pedófilo.
NUEVATRIBUNA.ES - 22.10.2010

...No es sólo amistad, camaradería, afinidades y relaciones. No. Es el espacio ideal en el que los descerebrados, fanáticos radicales y delincuentes encuentran el hueco para intentar avasallar a los que ellos presuponen inferiores a causa de su orientación sexual. O aquellos que consideran que es el sitio idóneo para el intercambio de aberrante material pedófilo. También tenemos nazistas, maltratadores…Es decir, toda la amalgama de escoria que tiende a pulular por la sociedad.

Eso sí, muchos de ellos disfrazan sus aberraciones bajo ideologías de una cada vez más extrema derecha.

Pese a que las normas de la red son claras y no deberían tener cabida estos grupos, la laxitud de quien debe controlar estas entradas es pasmante y preocupante.

Grupos que discriminan a los homosexuales, los insultan, les incitan al suicidio, no respetan las vigencias de las leyes establecidas y se permiten el lujo de insultar gravemente a gays, lesbianas o a todos aquellos que no compartan la idea de la familia “tradicional y cristiana”.

Que la sociedad está más viva que nunca lo demuestra el hecho de la existencia del Batallón y de una serie de grupos tanto públicos, como privados y secretos dedicados a detectar y a dar la voz de alarma a los administradores de Facebook. Alguno de ellos cuenta hasta con 30.000 miembros. Todos tienen un objetivo común: denunciar a todos estos grupos xenófobos , homófobos o pedófilos. No piensen que es tarea pequeña. Es ingente el esfuerzo que supone localizar, uno a uno a estos grupos. Estamos hablando de un auténtico fenómeno de Apología del Odio, con lo que ello conlleva. Casos de cíberacoso que, en casos extremos, han llevado a quienes lo padecían al suicidio.

Cuando recibí la invitación de Juanjo jamás pensé en que el problema tuviera tal calado, quizás es que mi cabeza no es capaz de maquinar tanta aberración junta, pero lo cierto es que el Batallón ha conseguido denunciar y hacer desaparecer grupos tales como: “¡¡LO QUE NO SIRVE QUE NO ESTORBE!! ¡¡Llegó la hora de hacer justicia!!” o “Al que nace maricón es justo que se lo garchen” (no menciono otros por no atentar contra el buen gusto, o mejor, contra estómagos delicados).

Pese a los cientos de denuncias que se hacen a los administradores de Facebook, éstos siguen admitiendo la creación de este tipo de grupos sin que se pase ningún control sobre los contenidos de los mismos.

No estamos hablando de políticas ni religiones, simplemente, hablamos de derechos, de los derechos de igualdad que pertenecen a todos y cada uno de los individuos de este país, independientemente de su condición social u orientación sexual.

Si esos derechos fundamentales no son discutidos en las leyes, ¿no deberíamos esperar que nadie acatara su vulneración como un fenómeno “normal” o de “apariencia de neutralidad”?

Es desesperante ver cómo hay gente que todos los días atenta contra los derechos de amigos y conocidos en un foro visitado por millones y millones de personas.

El Batallón, Mi Batallón seguirá luchando contra esa panda de intolerantes que se creen con el derecho de propiedad de las buenas costumbres sociales, pero que, en el fondo, lo hacen como excusa para tapar las miserias de sus propias vidas.

Es una cuestión de Dignidad y Justicia, así, con mayúsculas.

Además, como Presidenta de Red Laica para la Igualdad y la Diversidad, hago un llamamiento a toda la sociedad, pero sobre todo a todas las Asociaciones involucradas en el objetivo de la búsqueda, no sólo de la Igualdad, sino también de la Justicia y la Dignidad Humana, para que se involucre en la denuncia de estos hechos. Es nuestra obligación.

Se consigue la Igualdad cuando somos conscientes de que todos tenemos los mismos derechos y deberes, y éstos no están supeditados, de ninguna forma, a nuestra orientación sexual. Se consigue con la educación en valores que fomenten el respeto.

Los chicos y chicas del Batallón seguimos en la lucha. Nadie dijo que fuera fácil, pero sé que lo conseguiremos. Ni un homófobo más, ni una sola víctima de homofobia más.

Leire Díez Castro - Presidenta de Red Laica para la Igualdad y la Diversidad

La lucha contra la homofobia: querer es poder
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