domingo. 03.03.2024

La huelga general, los medios de comunicación y el juego de pelota

NUEVATRBUNA.ES - 21.9.2010Es interesante, observar la evolución del tratamiento que se otorga a la convocatoria de la huelga general del 29 de septiembre y a sus posibles consecuencias por parte de la generalidad de los medios de comunicación en España.
NUEVATRBUNA.ES - 21.9.2010

Es interesante, observar la evolución del tratamiento que se otorga a la convocatoria de la huelga general del 29 de septiembre y a sus posibles consecuencias por parte de la generalidad de los medios de comunicación en España.

Se ha pasado del ninguneo y la anticipación del fracaso mas absoluto, de las nulas posibilidades de éxito, de la escasísima capacidad de movilización de CCOO y UGT en sus “horas mas bajas”, a lo que en el mundo de las apuestas del juego de pelota, de denomina cubrir la apuesta.

En la confrontación que significa la realización de una huelga general entre Gobierno y Sindicatos, la generalidad de los medios, con alguna excepción, han apostado desde el momento mismo de su convocatoria, por la necesidad de “esta” reforma laboral por imperativo de los mercados financieros, por la urgencia justificada del ajuste brutal de los salarios de funcionarios y empleados públicos para reducir el déficit de forma drástica, por el inminente recorte de las pensiones y la ampliación de la edad de jubilación. Es decir por el Gobierno y su inesperada conversión a la “ortodoxia” económica.

La apuesta llevaba aparejada, el desprecio del contrario, los sindicatos y, su escasa capacidad de reacción ante la avalancha gubernamental, otorgando a la huelga un mero carácter testimonial para salvar la cara.

Pero como ocurre en el frontón, a medida que el partido avanza aquellos que han apostado tan decididamente de inicio, ven como el equipo contrario va creciendo, desde el fondo recupera la iniciativa y a base de alargar los tantos, provoca el fallo del contrario, que se precipita y una y otra vez estrella la pelota contra la chapa.

Esta situación suele provocar el pánico entre los apostantes, que transitan del griterío y el insulto al equipo contrario para ver si provocan su fallo, a finalmente “cubrir la apuesta”, es decir apostar una cantidad al adversario por si acaso.

Siempre ha sido así en la historia de las huelgas generales en la España democrática des de la transición. Cuando convocábamos estábamos locos, España no estaba para huelgas generales, a medida que avanzaba el proceso se auguraba el fracaso de la convocatoria y se acusaba a los sindicatos de aventureros. A escasos días de la celebración de la huelga, comenzaban las llamadas de atención del gobierno de turno, para advertir de que el derecho a la huelga tenía que ser compatible con el derecho al trabajo y a la movilidad de los ciudadanos, ¿como si los ciudadanos trabajaran y se movieran con libertad el resto de los días del año?,

Alrededor de 72 horas antes del día elegido para la huelga, la generalidad de la prensa, hablada y escrita se ponen de acuerdo para proclamar la violencia de los sindicatos y llaman firmemente al gobierno para que llegado el caso, que nunca llega, sea mas violento que nadie.

Hasta aquí, por lo que sabemos parece cumplirse el rito. Siempre hay matices desde luego, aunque son por regla general de carácter formal, el PSOE de Felipe González arremetió con toda su artillería orgánica contra los sindicatos, (Paramio, Chaves, Almunia, etc) y al PSOE de Rodríguez Zapatero le ha dado por “respetarnos”, tanto da. El PP de Aznar, sencillamente no nos tomo en consideración, porque creía que las olas no rompían y solo tienen crestas.

Pero ocurre que acontecimientos singulares de esta naturaleza, parecen iguales y no son nunca iguales, aunque siempre tienen consecuencias difíciles de anticipar.

En esta ocasión, hay una novedad de calado, los medios de comunicación, insisto, siempre hay alguna excepción, se han lanzado en tromba a añadir a los descalificativos tradicionales y al cumplimiento de los tiempos preestablecidos, la negación radical de la capacidad de los sindicatos de representar a los trabajadores y el cuestionamiento abierto de su existencía.

Nadie parece advertir, que ese cuestionamiento no es de los sindicatos sino de la esencia misma del sistema democrático. Por el contrario el conjunto de la clase política, por acción o por omisión y, un amplísimo espectro de los intelectuales españoles a derecha e izquierda, parecen encantados de haber encontrado un chivo expiatorio, mientras se solucionan los graves problemas de orden moral y ético que afectan a la convivencia en nuestra sociedad y a los que son incapaces de hacer frente.

Es una deriva que excede la coyuntura, no es intento al uso para la desmovilización puntual ante la convocatoria de huelga general, es una apuesta decidida por apear a los trabajadores del proceso democrático en España.

Y mientras tanto. El Presidente del Gobierno, la Portavoz del Consejo de Ministros, el Ministro de Trabajo, el de Interior, el de Industria y el de Fomento que sepamos, nos siguen respetando.

Pedro Reyes Díez

La huelga general, los medios de comunicación y el juego de pelota
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