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viernes. 12.08.2022

La huelga del día 29

NUEVATRIBUNA.ES - 17.9.2010...No, la huelga no es nunca una fiesta, pero en este caso del día 29 resulta todavía más dolorosa porque supone además la constatación de un doble fracaso: primero, el de la propia negociación entre las partes y, después, el de la penosa postura de un gobierno que todos creíamos cercano y que había dicho que nunca recortaría los derechos de los trabajadores y trabajadoras de este país.
NUEVATRIBUNA.ES - 17.9.2010

...No, la huelga no es nunca una fiesta, pero en este caso del día 29 resulta todavía más dolorosa porque supone además la constatación de un doble fracaso: primero, el de la propia negociación entre las partes y, después, el de la penosa postura de un gobierno que todos creíamos cercano y que había dicho que nunca recortaría los derechos de los trabajadores y trabajadoras de este país.

La reforma laboral aprobada a mi me parece una auténtica desfachatez.

Que para salir de la crisis (en la que los trabajadores no hemos tenido arte ni parte) se tengan que sacrificar los derechos de buena parte de la negociación colectiva y abaratar el despido, que son las aportaciones fundamentales de esta reforma, y que esto lo haga un gobierno de izquierda remando a contra corriente de lo que están siendo las posiciones más importantes del socialismo europeo (Alemania, Francia, Italia…), resulta muy duro.

Esta reforma laboral consigue lo que no había logrado ninguna otra, de ahí la amplia sonrisa que no pueden disimular en la CEOE aunque traten de guardar un tanto las formas. Mediante el tratamiento que se hace del “despido objetivo” se va a poder despedir a los trabajadores y trabajadoras mayores a un precio muy barato: veinte días de salario por año hasta un máximo de 18 meses. Esto en lugar de los 45 días por año y con un tope de 42 mensualidades a las que se tiene derecho.

Dicen, se supone que en descargo de la mala conciencia, que el despido libre ya existía. No deben darse cuenta de que con su razonamiento, y precisamente por ello, el precio del despido es la única disuasión eficaz que protege a miles de trabajadores que han dejado su vida, su salud y que se han hecho mayores, siendo más caros para las empresas y menos preparados que los jóvenes.

Sí, para los trabajadores eventuales que van de contrato en contrato el despido resulta prácticamente gratis. De hecho se calcula que más de un millón de los trabajadores despedidos durante la crisis han sido trabajadores con contrato eventual.

Ahora gobierno y patronal, como antes hiciera Aznar con la reforma laboral del año 2002, aspiran conjuntamente a que los trabajadores fijos y con muchos años de servicio a sus espaldas, puedan entrar también en la rueda del despido a un precio barato: el bautizado en la reforma laboral como “despido objetivo”, para el que hace falta tan poco rigor que basta con una simple previsión de pérdidas o incluso una bajada continuada de las ventas…

Por eso los trabajadores saben que no hacer frente a este desafío grosero y escandaloso sería un suicidio colectivo. Y que hay además otras reformas anunciadas que ya están llamando a la puerta: pensiones, retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años…

Dolorosas paradojas

Hace ya unos cuantos años, en el programa electoral conjunto de la izquierda francesa figuraba rebajar la edad de jubilación a los 60 años. Ganaron las elecciones y se consiguió por medio de una ley.

Sarkozy acaba de aprobar, contra toda la izquierda francesa, subir dos años esa edad, aunque manteniendo la excepción de que quienes hayan cotizado 42 años o más puedan seguir jubilándose a los 60 años.

Aquí nuestro gobierno, con la fe de los nuevos conversos, no ve más solución que la de elevar a 67 años la edad de jubilación, recortar las pensiones y aprobar esta reforma laboral tremendamente lesiva para los trabajadores de este país.

¿Alguien piensa que este giro contra natura de nuestro gobierno no merece una respuesta firme y contundente?

Los sindicatos han hecho lo que se espera de ellos: defender a los trabajadores y sus derechos por encima de cualquier otra consideración.

Por eso el día 29, yo si voy.

Martín Landa - Sindicalista

La huelga del día 29
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