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miércoles. 28.09.2022

La flor de Rosa Aguilar

NUEVATRIBUNA.ES - 30.4.2009No parece que con la deserción de Rosa Aguilar, Zapatero vaya a ganar precisamente muchos amigos en un momento que lo que más necesita son apoyos para frenar la hecatombe económica, social y psicológica que aterroriza al país.
NUEVATRIBUNA.ES - 30.4.2009

No parece que con la deserción de Rosa Aguilar, Zapatero vaya a ganar precisamente muchos amigos en un momento que lo que más necesita son apoyos para frenar la hecatombe económica, social y psicológica que aterroriza al país. No se trata sólo de que IU tenga muchos o pocos diputados para apuntalar mayorías en Madrid o en Sevilla, sino que lo peor de esa antipática maniobra- algo fullera- es que agrede la sensibilidad política y ética de muchos ciudadanos, sean o no votantes de IU. El PSOE gana una Rosa, sí, pero inflama de resentimiento a muchos seguidores de IU. Pero eso no es lo peor (los sentimientos no cuentan, dicen, en política). Lo pésimo del dossier Aguilar es que se trata de un desdichado error político ya que legitima y fortalece al sector de IU que quiere repetir la jugada de la pinza anguitista, de tan infausta memoria y consecuencias para el PSOE y que tanta gloria trajo al nefasto Aznar y sus conmilitones. Para IU aquello fue-conviene tenerlo presente-pan para ayer, en forma de un efímero ascenso electoral, y hambre para hoy, en forma de una cada vez mayor irrelevancia. La repetición de la historia como farsa, una vez más, que decía el viejo Marx.

Sostiene el gran pope Javier Pradera -a propósito de la tocata y fuga de Rosa Aguilar tanto de Córdoba como de IU- que una cosa es el execrable transfuguismo y una muy otra es la honorable movilidad política de los políticos profesionales. Puede que tenga razón el maestro: la movilidad política mola muchísimo más porque se ampara en valores tan excelsos como la libertad de conciencia, en la libertad de expresión, en la libertad de asociación y demás libertades proclamadas por la Comunidad Internacional, La Declaración Universal de los Derechos Humanos e incluso la OTAN. ¿Cómo criticar a un ser humano por su libérrima decisión de ser nombrada Consejera de No Sé Qué por el nuevo sultán andaluz? ¿Cómo negarle el habeas corpus a una persona confinada en las siniestras mazmorras del Gulag celtibérico? ¿Cómo se puede comparar la premonitoria alegría de la sevillana “lo tiro al pozo, mi arma, lo tiro al pozo, ese clavel que me diste cuando eras mozo” con el mucho más pacato vito cordobés de “con el vito, vito, veo, no me mires a los ojos que me pongo colorá”?

Lo cierto es que lo de Aguilar no es transfuguismo tipo el duetto Tamayo/Sáez, pero no es menos cierto que nadie la ha acusado de ello, sino más bien de traición o deslealtad, que no es lo mismo pero se le parece. Es posible que la gente de IU esté un poquito cabreadilla con ella porque hace -como aquél que dice- cuatro días que alegó su indesmayable vocación de servicio a los cordobeses y las cordobesas para declinar el liderazgo nacional que le reclamaban sus compañeros para, acto seguido, trocarla por una no menos indesmayable vocación de servicio a todos los andaluces y andaluzas. Se podría pensar, en consecuencia, que o bien el amor cordobés fue esgrimido para engañar a sus compañeros de fatigas o bien el amor por Andalucía es un incontenible y tórrido amour fou capaz de tirar al pozo al mozo, al clavel y lo que sea menester.Todo, eso sí, por vocación de servicio, ¡ojo¡

Se podría aceptar el argumento de Pradera si muchos no estuviésemos hasta los mismísimos genitales de soportar día sí y día también el hedor que exhala la olla de la política profesional. Parece que para algunos e, incluso para muchos, la profesión de político ha de emular las peores pautas que se han seguido en los poderes económicos causantes de la Gran Recesión: codicia, lucro desmedido, impunidad, manipulación, fraudes, opacidad, privatización de lo público, suculento planes de pensiones, saqueo, estafa, mafias Según parece la cuestión es que el buen político sería aquel capaz de conseguir una poltrona tras otra hasta su jubilación o muerte, ora con los tuyos, ora con los otros o, si se tercia, en un consejo de administración, fundación, thing tank o similares y bien retribuidos pesebres. Eso en el mejor de los casos, porque la otra posibilidad en este Leviatán sería la doctrina Zaplana aquella que afirma que se está en política para forrarse. Nos movemos, pues, entre el Escilas del medro profesional y el Caribdis del trinque por la cara.

Ahora bien, sea transfuguimos o mera movilidad en el puesto de trabajo, lo de Aguilar no va, por más que se pretenda, a esconder el principal transfondo político del asunto: IU agoniza en su enésimo intento de estabilizar una fuerza a la izquierda del PSOE. Tras esa guerra de los Cien Años que ha sido y es la historia de IU, de ríos ingentes de sangre hermana derramada ,de contumaz autodestrucción, de aberraciones tácticas y estratégicas, el problema no radica en que se vaya una rosa para vengan cien claveles sino si queda algo de savia en la sociedad española para alimentar la flor de una izquierda transformadora.

Orencio Osuna es empresario

La flor de Rosa Aguilar
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