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miércoles. 28.09.2022

La crisis del PSOE (II): En busca de la senda federal

La segunda parte de la crisis del socialismo español tiene que ver con el tipo de organización territorial. La reciente disputa sobre el derecho a decidir en Cataluña por parte del PSC, coloca al PSOE en un terreno difícil en el resto de España.

La segunda parte de la crisis del socialismo español tiene que ver con el tipo de organización territorial. La reciente disputa sobre el derecho a decidir en Cataluña por parte del PSC, coloca al PSOE en un terreno difícil en el resto de España.

Algunos dirigentes históricos se han planteado qué tipo de relación tiene que tener el socialismo español con su partido federado en Cataluña si éste comienza a desvincularse de Madrid en la articulación del Estado. Seguramente no sea una cuestión política fácil de decidir. Hasta ahora, la posición en Madrid y en Barcelona ha consistido que situarse en un terreno intermedio entre las tendencias centralizadoras o lo que algunos historiadores como Álvarez Junco han denominado españolismo reactivo, y la independencia o la centrifugación. Ese terreno lo han delimitado tanto en el PSOE y en el PSC como federalismo. Hasta aquí todo bien: el problema viene cuando hay que definir exactamente cuál es la definición de lo federal y qué contiene. Rubalcaba, a propósito del derecho a decidir, ha descrito el problema como un choque de mayorías: la española y la catalana. Sin embargo, el federalismo, de momento, no está siendo una senda de tránsito común para resolver el problema. Y el principal escollo parte del hecho de que lo que entendemos por federar, esto es, unir, no es aceptado entre la mayoría de la población en Cataluña. Esto no significa que en Cataluña la mayoría de la gente quiera la independencia, sino un estatus diferenciado de autonomía respecto de las otras regiones. En tiempos de soberanías dispersas, - Europa, Estado, Comunidad Autónoma-, lo que se reclamaría con el derecho a decidir o el llamado soberanismo no estaría tanto en una independencia total, sino en ámbitos de co-decisión repartidos entre estas dimensiones soberanas. Se trata por lo tanto, de una redistribución del poder político entre el Estado y las Autonomías, donde, actualmente, el segundo está muy descentralizado en el gasto, pero no tanto en los ingresos y en los ámbitos de decisión. Y es aquí donde está la dificultad: articular el estado federal en las nacionalidades históricas va a exigir asimetrías entre el resto de territorios y esto puede afectar a la igualdad. De manera que la posición del PSOE y el PSC no puede articular un proyecto federal de forma nítida, porque éste, o es negociado con el resto de fuerzas políticas, o no será.

En Cataluña, la solución pasa por un pacto tras una negociación con CiU. Por esta razón y partiendo de las experiencias de cultura constitucional forjadas en más de 30 años, hay que negociar el estatus de las naciones de España. Esta es la única manera de encontrar la vía federal. Y esto solo se puede hacer dotando a Cataluña de capacidad de decisión en cuestiones políticas que le afecten y un modelo de financiación específica (política de ingresos, no solo de gasto) y también, una mayor capacidad de participación política en el Estado central como por ejemplo, la presencia de alguna manera en sus instituciones, es decir, un poder más cuantitativo, en vez de nominal.

De momento, el único hecho palpable es que el socialismo español ha sido desbordado y erosionado por la derecha política al considerar que su alma social se ha vendido a la invocación de un equilibrio de vertebración que no puede cumplir sin entregar la equidad al mejor postor siendo el mensaje federal el germen de la descomposición del socialismo como ideología. En cualquier caso, la vía federal se abrirá camino por cuanto la crisis del modelo autonómico en Cataluña exige la construcción de un nuevo pacto de convivencia política.

La crisis del PSOE (II): En busca de la senda federal