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lunes 23/5/22

La Constitución de los españoles del 2008

En estos días con motivo del 30 aniversario de la aprobación de la Constitución de 1978 han salido multitud de artículos, de opiniones, de visiones, de valoraciones tanto retrospectivas como prospectivas. Han hablado los padres de la Constitución y también sus hijos, desde todo el espectro político y social se han emitido opiniones, y al final la conclusión sobre todo de aquellos que tienen mas responsabilidad es que “mejor no meneallo”.
En estos días con motivo del 30 aniversario de la aprobación de la Constitución de 1978 han salido multitud de artículos, de opiniones, de visiones, de valoraciones tanto retrospectivas como prospectivas. Han hablado los padres de la Constitución y también sus hijos, desde todo el espectro político y social se han emitido opiniones, y al final la conclusión sobre todo de aquellos que tienen mas responsabilidad es que “mejor no meneallo”. El argumento blindado es “si hacen falta 2/3 o 3/5 para cambiar la Constitución, algo que sólo se puede lograr con el acuerdo del PP y el PSOE y entre los dos no parece que vaya a haber sintonía, entonces no es posible”. Sin embargo sería bueno hacer el ejercicio de una “cierta política ficción” de cómo sería la Constitución si se tuviese en cuenta la opinión de la mayoría de los españoles hoy en 2008. Para ello vamos a utilizar la encuesta de PUBLICO del 6 de diciembre, dirigida por José Luis de Zárraga, que está llevando desde este periódico una de las mejores líneas de investigación demoscópica desde hace ya mas de un año.

¿Cómo sería la Constitución de 2008, partiendo de las opiniones mayoritarias de los encuestados? Considerando respuestas afirmativas mayoritarias aquellas que como mínimo tienen 10 puntos más entre los que están a favor de incluir una reforma determinada que los que están en contra; hay que señalar en primer lugar que el 64% de los encuestados opina que se debe reformar algún aspecto de la Constitución. Tendríamos así una Constitución que:

Establecería el derecho a ser educados en castellano en cualquier comunidad (79 a favor/8% en contra)
La igualdad del varón y la mujer en la sucesión a la corona (78 %vs 7%)
Reformar el sistema electoral para que sea totalmente proporcional (66% vs 6%)
Se podría decidir sobre la forma de Estado: Monarquía o República (58% vs 22 %)
Eliminaría la preponderancia de la Iglesia Católica. (46 % vs 30 %)
Convertir el Senado en una verdadera Cámara territorial (37% vs 15 %)
Pondría límite a las competencias de las autonomías (56% vs 18%).

Junto a ello se mantendría la abolición de la pena de muerte, no se exigiría un límite del 5 % para tener escaños en el Congreso, no se reconocería el derecho de autodeterminación, no se eliminaría el papel del Ejército como garante de la unidad de España y no se cambiaría el actual Estado autonómico por el Estado Federal.

De todo ello podríamos hilvanar algunas reflexiones. En primer lugar que el elemento principal de bloqueo para los cambios, no viene de la ciudadanía sino de las superestructuras políticas, de los grupos corporativos como la Iglesia, y de sectores extremadamente conservadores que apuestas por el inmovilismo y que son minoritarios en la sociedad española pero se arrogan la representación de todos. Desde el punto de vista político el electorado del PP es el más marcadamente inmovilista que quiere hacer de la Constitución, que no defendieron, patrimonio exclusivo de la derecha. En cualquier caso, en este electorado no existe una homogeneidad total, sino que se vislumbra un sector mas centrista y abierto a los cambios y otro mas marcadamente derechista que estaría incluso por ir mas atrás de la Constitución en temas como la restauración de la pena de muerte y defienden la confesionalidad religiosa más marcada. Los socialistas por su parte se muestran mucho más abiertos a los cambios que la dirección del PSOE y aceptan modificaciones en temas como el derecho de autodeterminación, la eliminación de la preponderancia del catolicismo y la tutela del Ejército sobre la unidad de España. Los nacionalistas por su parte se enrocan en los temas que les son más queridos: blindajes de las autonomías, que no sea un pacto PP-PSOE, etc

Esta nueva visión de la Constitución, moderadamente más libre de ataduras del pasado, más laica y más democrática, viene justamente marcada por las generaciones más jóvenes donde los ítems más de cambio y aperturistas son mayoritarios. El bloqueo a los cambios y los miedos vienen más de la clase política que de la sociedad. Anclados en la lógica de la crispación que impuso la derecha en la anterior legislatura se asiste a la incapacidad manifiesta para moverse en la dirección que los españoles quieren apuntar, sin entender que el inmovilismo aleja cada vez más a los ciudadanos de sus representantes políticos y que además los sectores más conservadores no van a cejar en su intento de anatematizar los cambios que la mayoría de la sociedad demanda.

No estaría de más tener el valor de escuchar a la ciudadanía.

Enrique del Olmo

La Constitución de los españoles del 2008
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