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domingo 29/5/22

La brigada contra el crimen ataca de nuevo

"¿Cómo es posible que el ámbito del amor más íntimo se convierta en lugar de humillaciones, de sufrimientos indecibles, de vidas cerradas a la esperanza y a veces hasta de asesinatos?”, se preguntaba Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, en su homilía del domingo.

"¿Cómo es posible que el ámbito del amor más íntimo se convierta en lugar de humillaciones, de sufrimientos indecibles, de vidas cerradas a la esperanza y a veces hasta de asesinatos?”, se preguntaba Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, en su homilía del domingo. El obispo se refería al reguero de sangre que deja la violencia machista, generalmente ejercida en el seno de la familia, esa familia, la “normal”, que otro obispo, Antonio María Rouco, el de Madrid, defiende que ha de estar “fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón”. Así lo dijo en su cita anual de la Plaza de Colón para defender a la familia (¿defender de qué y de quién?) Nada de gays. Nada de mezclar peras con naranjas o naranjas con peras o albaricoques con botellas. Nada de macedonias ni de bollería fina.

Y yo me pregunto: ¿cómo es que no han caído sus santidades, o como quiera que haya que dirigirse a los curas de alto rango, en que esa violencia tan denostada ni siquiera roza a las familias donde papá y mamá son del mismo sexo? Y que no me digan que son menos. Más del 6% de la población femenina española sufre malos tratos, así que alguna lasca de esa barbaridad de porcentaje debería caer del lado de los matrimonios de homosexuales y si no lo hace, por algo será. Seguramente porque no desarrollan el mismo tipo de relación macho-amo-dueño y señor frente a mujer-sierva-puta y/o propiedad sub-humana. Ese modelo de relación que tantos traumas, complejos y culpabilidades hace germinar en las tiernas mentes de sus vástagos, dejándolas abonadas y receptivas para otro tipo de siembra, la de la liga de la sotana.

¡Que felices niños aquellos con un papá y una mamá, sean del sexo que sean, que se respetan y se tratan de igual a igual, sin dominaciones ni jerarquías! A mi me hubiera gustado ser uno de ellos.

Sólo un dato ahora que está a punto de finalizar el año y que es la hora de los balances: 2008 termina con casi 70 muertas a manos de sus parejas, más los casos que aún se están investigando.

¡Ah! Y en estos días de buenos propósitos para el 2009, sepan los millones de criminales descreídos que el domingo no estuvieron en la Plaza de Colón que es pecado, y de los gordos, que un hombre ame a otro hombre, que una mujer ame a otra mujer, que en ambos casos decidan casarse conforme a la ley, que una mujer sola o de común acuerdo con su pareja decida interrumpir un embarazo, fruto tal vez de uno de los actos más ignominiosos y salvajes que pueden cometerse contra una persona, la violaciónPero sepan también que no lo es tener malos pensamientos hacia cualquiera de los miembros de nuestro Gobierno. O, al menos, son pecadillos de categoría inferior, veniales creo que se llaman. Eso dijo una devota católica presente en la Plaza, imbuida sin duda del espíritu anti Zapatero del que ha hecho bandera la jerarquía de su iglesia y que ha sido el lema de otras convocatorias. En ésta, se ha presentado de forma más matizada, lo que es muy de agradecer. Pero un mensaje repetido hasta la saciedad desde las alturas de una presunta superioridad moral y espiritual cala y se convierte en norma de conducta. Conforme a sus propias reglas, los instigadores de todo ese odio tendrán que responder algún día de sus acciones.

La brigada contra el crimen ataca de nuevo
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