miércoles 15.07.2020

La agresión como única arma política

NuevaTribuna publica en su edición del martes 4 de diciembre un artÍculo de Luis Mari González cuya lectura resulta recomendable. Hasta que se anunciaron los ajustados resultados de la votación, Luis Mari González debió pasarlo mal.

NuevaTribuna publica en su edición del martes 4 de diciembre un artÍculo de Luis Mari González cuya lectura resulta recomendable. Hasta que se anunciaron los ajustados resultados de la votación, Luis Mari González debió pasarlo mal. Aliviado, nos obsequia con un agresivo artÍculo en el que reduce la IX Asamblea de IU-CM a una guerra entre partidarios de un “cambio ordenado“ y golpistas, “la asonada“ promovida por todos los demás, el 49% de los delegados. Éstos, por su parte, no merecen más que provocación, desprecio y descalificación política. No es mi propósito rebatir ese artículo. Se rebate por sí solo.

Sí me propongo apuntar brevemente el que es, en mi opinión, el problema de fondo. Ante la dimensión civilizatoria de la crisis y las devastadoras políticas que impone el sistema y sus partidos políticos, en IU se recrudece la pugna entre las dos almas históricas del movimiento obrero y comunista: el alma reformista y el alma revolucionaria.

El alma reformista entiende que el capitalismo ya no tiene alternativa posible  y que, ante su crisis estructural, se impone la moderación. Se impone orientar la acción política e institucional hacia la convergencia con el PSOE y sindicatos afines para alcanzar  gobiernos “de izquierda“ dedicados a  la gestión dulcificada de los dictados que impone el Capital Financiero.  Eso, participar en la gestión de una especie de “capitalismo social, de rostro humano“ es lo que nos  propone Luis Mari al indicar que “IU ha de poner al día sus credenciales para gobernar“. Como es lógico, a esa estrategia política se corresponde un modelo organizativo de IU y unas prácticas internas que no describiré por ser sobradamente conocidas. 

Y  un alma revolucionaria que afirma que la crisis pone al orden del día la perspectiva del Socialismo. Que la salida social, democrática y progresista de la misma es incompatible con el capitalismo. Que nuestra prioridad ha de ser  promover y orientar el creciente descontento social  y rebeldía popular hacia un amplio y unitario proceso de revolución política-democrática que alumbre un nuevo orden constitucional, político, social, cultural  y económico. Para ello, el instrumento quedó bien definido en la última Asamblea Federal: una IU anticapitalista, federal y republicana, organizada como Movimiento Político y Social.  

Desde el PCE,  espero que también desde IU,  trabajamos  por esta  segunda opción.

Luis Mari González está, como siempre, en la primera. Igual que cuando defendía el eurocomunismo, o cuando  apoyó las tesis de disolución del PCE en su XIII Congreso, o cuando defendió el SI al Tratado de Maastricht, o cuando avala  la amoral actuación de los representantes de IU en Cajamadrid,  o cuando se  identificaba  con la subalterna  orientación  política que lideraba Gaspar Llamazares, o cuando comparte la actuación de este último  en apoyo a Madrazo en Euzkadi,  o cuando, en estos días,  reclama  un Gran Pacto Social para superar la crisis.   

Resulta innegable: una impecable coherencia socialdemócrata la suya.  Lastima que, como siempre, esté políticamente en minoría en la izquierda consecuente.

La agresión como única arma política