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sábado. 25.06.2022

La administración de las cosas o el gobierno de las personas

NUEVATRIBUNA.ES 02.08.2010"Hace apenas un año, el grupo automovilístico General Motors presentó la mayor suspensión de pagos de la historia del automóvil. Las consecuencias de dejar en caída libre al grupo empresarial hubiese provocado unos costes sociales significativos en sus más de 230.000 empleados. En ese momento, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, intervino en la compañía asumiendo las riendas de la misma.
NUEVATRIBUNA.ES 02.08.2010

"Hace apenas un año, el grupo automovilístico General Motors presentó la mayor suspensión de pagos de la historia del automóvil. Las consecuencias de dejar en caída libre al grupo empresarial hubiese provocado unos costes sociales significativos en sus más de 230.000 empleados. En ese momento, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, intervino en la compañía asumiendo las riendas de la misma. Para sanear a General Motors, al gigante automovilístico de Detroit, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos aportó 30.000 millones de dólares adicionales a los 20.000 millones de ayudas que había recibido hasta ese momento. A cambio, la nueva compañía quedó participada en un 72,5% por los Gobiernos de Estados Unidos, Canadá y Ontario, un 17,5% por el sindicato de trabajores United Auto Workers y hasta el 25% de su capital (adquiriendo acciones estatales) por los acreedores. Las críticas por parte de la derecha liberal fueron furibundas. El 30 de julio de este año, el Presidente Obama sacó pecho y se fue a su Rodiezmo estadounidense, Detroit, donde realizó una Asamblea con los Trabajadores del sector. Exihibió el balance de su gestión: no sólo no se han destruido empleos sino que se han consolidado el proyecto empresarial.

En España, el Presidente del Gobierno lleva a cabo una reforma laboral, cuyo trámite parlamentario todavía no ha acabado,  pero que ya ha provocado una convocatoria de Huelga General. Asimismo, anuncia un alargamiento de la edad de jubilación como principal actuación para después del verano. Este año, Zapatero no podrá acudir a Rodiezmo. Cierto es que ha declarado que no se toma vacaciones y que se dedicará a reflexionar. Siempre es de interes que se haga un ejercicio de análisis, diagnóstico y prospectiva. Sobre todo, cuando el nivel de apoyo social a su Gobierno disminuye vertiginosamente. 

Pero más allá de las penurias de Zapatero, quizás uno de los puntos más significativos y necesarios sea pensar en la agenda política que desde el espacio de la izquierda se debe construir.La agenda política tiene un valor superior a la agenda de gobierno. La agenda política debe elevar la vista más allá de la administración de las cosas y fijarse en el gobierno de las personas. Después del verano, en el marco español nos encontraremos en una situación totalmente preelectoral y será preciso definir en el terreno de la izquierda las propuestas que se harán llegar a la ciudadanía. En definitiva, establecer los valores que se quiere reflejar en la sociedad. Cierto es que se podrá recurrir a los viejos esquemas maniqueos de bueno-malo; izquierda-derecha; izquierda verdadera-izquierda traidora; nacionalistas-centralistas... Pero me da que esas viejas herramientas están demasiado desgastadas como para provocar entusiasmo; más bien sirven para averiar al competidor no para seducir. 

El otro día, llegó a mis manos las conclusiones de un importante Foro de Pensamiento (Policy Network y Wiardi Beckman Stichting Foundation), en forma de artículo (Carmen de Paz, Fundación Ideas) en el que se advertía del declive de la izquierda. No era para menos, sólo cuatro gobiernos  en Europa están situados en ese linea; el resto, a la derecha. La lógica consecuente de éste y otros datos similares es que hay un desclase entre la sociedad y el pensamiento de izquierda. Advertían de que los factores de esta nueva sociedad tales como la globalización creciente, la institucionalización del estado de bienestar, la consolidación del sistema de libre mercado como pilar esencial de nuestro modelo de bienestar, la mejora generalizada de los niveles de vida medios en la mayoría de países y la creciente heterogeneidad social ¨sin dirección¨, o la progresiva fragmentación del espectro político, no se habían contestado certeramente.

Al inicio de la crisis económica muchos adivinos de la política quisieron ver el inicio de una nuevo tiempo al mostrarse el fracaso del mercado desregularizado; hoy esos mismos adivinos nos advierten de un todopoderoso mercado que socava los principios del poder democrático. Esos análisis cerrados, enlatados e integrales son muy bonitos pero poco útiles para interpetrar y dar respuestas. 

A mi modo de ver, una de las claves de la crisis de la izquierda se encuentra en la representación política de los valores; la izquierda padece de una crisis cultural. No es capaz de representar, al tiempo que dirigir, las nuevas emergencias culturales, de valores, de la nueva sociedad. Para tener liderazgo político es preciso tener liderazgo social. Por ello, el pensamiento de izquierda debe flexibilizarse, quitarse rigidices orgánicas y contaminarse con las nuevas formas de expresión y vínculo que dan estructura a la actual sociedad. Junto con ello, se debe dar nuevas respuestas a una nueva sociedad; sin olvidar que la pulsión de la izquierda se encuentra en la libertad, igualdad y fraternidad. Sólo mediante un nuevo discurso diferencial y diferenciado;  visible, a la vez que flexible, se conseguirá que la izquierda vuelva a ser atractiva."

Félix Taberna es sociólogo

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