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sábado 28/5/22

Kalashnikovs y Pushkin

Una vez más, la compañía de teatro más innovadora de las últimas décadas, vuelve a la escena madrileña. Esta vez, en un formato muy alejado de lo que nos tienen acostumbrados, pero siempre con el deseo de impactar y conmover al espectador.
Una vez más, la compañía de teatro más innovadora de las últimas décadas, vuelve a la escena madrileña. Esta vez, en un formato muy alejado de lo que nos tienen acostumbrados, pero siempre con el deseo de impactar y conmover al espectador. La Fura dels Baus estrena estos días "Boris Godunov", un montaje que, tomando como premisa el secuestro en 2002 del teatro Dubrovka de Moscú a manos de terroristas chechenos, pretende reflexionar sobre el terrorismo que hoy en día sacude a la sociedad y el miedo que ha conseguido calar en la sociedad. No hay vísceras, no hay violencia gratuita, pero sí hay sensación de desamparo y miedo. Sí hay impacto emocional, sí hay acercamiento, aunque, esta vez no, no existe interacción directa con los espectadores.

Nacida en 1979, La Fura dels Baus, sus intervenciones teatrales callejeras se convierten en fenómeno artístico del momento en los años 80 gracias a “Accions”. Música, movimiento, uso de materiales naturales e industriales, aplicación de nuevas tecnologías y la implicación del espectador son sus señas de identidad. Una identidad que ha recorrido el mundo, ganándose amores y rechazos a partes iguales, pero nunca dejando indiferentes. Creen en la función catártica del teatro y lo llevan hasta las últimas consecuencias en cada montaje. No ha sido un camino fácil, pero sí ha estado lleno de originalidad, creatividad, crecimiento y vida. Han explorado todo lo que la escena ha sabido darles (ópera, música, teatro, cine...) y van a seguir ampliando sus límites hasta que se les acabe el fuelle. Y que sea por muchos años.

Con “XXX” La Fura escandalizó a propios y extraños a partes iguales. Fue una obra polémica donde la cantidad de emociones experimentadas por el espectador iban desde la excitación a la vergüenza, del deseo al enclaustramiento. Un canto al erotismo desmedido, excesivo, fresco y renovador que mostraba hasta que punto el sexo gobierna nuestras vidas. Era un espectáculo inteligente e intrigante que alimentaba la parte más morbosa de las personas, esa que nos hace reducir la velocidad junto a un accidente de tráfico y que allí satisfacía el voyeur que todos llevamos dentro.

Nadie sale de los montajes de La Fura igual que ha entrado. Y con "Boris Godunov" no es distinto. Esta vez los espectadores dejarádejan que los componentes del grupo teatral jueguen con otra de sus emociones más primarias, y posiblemente de las más peligrosas, el miedo. Pero el nuevo montaje habla también de la corrupción y de las luchas de poder, trazando un paralelismo entre la obra de La Fura y el "Boris Godunov" de Pushkin, de la que se extraen fragmentos para llevarlos a escena. Una apuesta honesta sobre nosotros y nuestra realidad, quizás tan honesta que no todo el mundo quiera participar de ella. De momento el mundo cultural se ha dividido, como ha demostrado el hecho de que distintos festivales y salas hayan rechazado incluirla en su programa.

Kalashnikovs, Pushkin y el talento de La Fura, es posible que existan planes mejores, pero pocos tan impactantes, conmovedores y dispuestos a hacer que nos removamos en nuestros cómodos asientos.

Kalashnikovs y Pushkin
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