lunes 29/11/21

Jalougüin

NUEVATRIBUNA.ES - 1.11.2009Estamos en tiempo de difuntos; tiempo de aparecidos y de noches lúgubres (en versión de Cadalso o de Alfonso Sastre), cuando las ánimas regresan y se comunican con sus deudos, cuando hay contacto con el otro lado, como dicen los parapsicólogos y amigos de lo preternatural.
NUEVATRIBUNA.ES - 1.11.2009

Estamos en tiempo de difuntos; tiempo de aparecidos y de noches lúgubres (en versión de Cadalso o de Alfonso Sastre), cuando las ánimas regresan y se comunican con sus deudos, cuando hay contacto con el otro lado, como dicen los parapsicólogos y amigos de lo preternatural. Pero las fúnebres ceremonias del día de todos los Santos y los ritos dedicados a las ánimas (dicen que benditas) del Purgatorio, están dando paso, para escándalo de los obispos, al más moderno, o postmoderno, ritual de Jalougüin, una especie de carnaval con abundante gore postizo.

La lectura de la leyenda del Monte de las Ánimas o del organista maese Pérez, la representación del Tenorio y de otras obras de tipo romántico están siendo reemplazadas por happenings de jóvenes góticos para hacer botellón vestidos de negro, por patuleas de ojerosos adolescentes y gavillas de pequeños vampiros y niñas endemoniadas o embrujadas, que recorren la vecindad pidiendo truco o trato para hacer acopio de las chucherías cuyo precio tanto preocupa a Rajoy.

La frase de la infantil petición para conseguir caramelos se ha convertido en una consigna para hacer negocios sucios al amparo del poder político. Y la exitosa invasión literaria de vampiros es pura imaginación, que se queda corta al lado de la vampirización de recursos públicos por espurios intereses privados de quienes tienen por misión, voluntaria pero bien remunerada, defenderlos.

En el PP se ha descubierto que el gobierno valenciano mantiene tratos con tipos poco fiables como Correa y el Bigotes y se ha descubierto el truco de amañar los contratos para beneficiarles, presuntamente a cambio de ¿trajes, relojes y coches caros? Lo mismo sucede en otras localidades, y recientemente en Santa Coloma, donde están presuntamente imputados varios cargos del Partido Socialista. En este caso, han reaparecido espíritus de otro tiempo, como Maciá Alavedra y el inevitable Prenafeta, que salió de rositas con el caso Casinos, y cuya vocación por el chanchullo le acompañará, probablemente, hasta la tumba.

Para echar una mano a los posibles muertos políticos de su partido que han sucumbido a la tentación del truco o trato, privilegiado pero ilegal, en las páginas de la revista (de otra) Época ha reaparecido el espíritu de Álvarez Cascos recordando a los muertos del GAL. También ha reaparecido Solchaga, un ser de otro mundo (del mundo de la beautiful people de los años buenos del felipismo), añorando aquella época también pródiga en trucos y tratos (Malesa, Filesa, Time Export, Renfe, Roldán). Solchaga es un personaje muy de Jalougüin, pues dejó en los huesos el tejido industrial y enterró la banca pública.

Pero donde se advierte que celebran con más entusiasmo el Jalougüin es en Génova. Tienen más posibles muertos, por haber sido demasiado vivos, y cuentan con recalcitrantes cadáveres como Costa, un reaparecido, que, como un zombi, se niega a aceptar su destitución, mientras su hermano, como un alma en pena, le defiende y ataca a la dirección del partido. Entre tanto, quien verdaderamente tenía la facultad de hacer realidad el truco o trato que ha alimentado a las fantasmales empresas de Correa, sigue dedicado a la lírica y diciendo que todo es muy bonito y que están muy a gusto todos juntos.

En Madrid, en torno a la Caja (de Ahorros, no de muertos; aunque desde el punto de vista político algunos habrá por su causa) se sigue librando una lucha soterrada y fraticida. Con Gallardón en los huesos tras el fracaso olímpico, Aguirre aspira a tener todo el poder y quiere difunto a Cobo, y nadie parece estar a salvo de las dentelladas de la lideresa… Hay gore en Génova.

¡Ah! Y ha reaparecido el espíritu de Rajoy anunciando que dentro de tres días se le va a acabar la paciencia. Temblemos, es Jalougüin.

Fray Anselmo de Laramie

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