Martes 18.06.2019

IU: poner en marcha el Bloque Social Alternativo

Izquierda Unida comienza mañana su X Asamblea Federal tras cuatro años de trabajo en medio de la más grave crisis económica, política y social que haya vivido este país desde la transición a la democracia.

Izquierda Unida comienza mañana su X Asamblea Federal tras cuatro años de trabajo en medio de la más grave crisis económica, política y social que haya vivido este país desde la transición a la democracia. En la X Asamblea, la dirección federal saliente someterá a valoración un trabajo de permanente presencia en el conflicto social –desde la calle y desde las instituciones- para frenar el desmantelamiento del estado social que, en forma de recortes de derechos y del gasto publico, han ejecutado cruentamente los gobiernos del PSOE y del PP en los últimos años.

El actual itinerario de trabajo comenzó en la IX Asamblea Federal de 2008, en la que fue elegido como Coordinador General Cayo Lara y aprobada la política de Refundación de Izquierda Unida y de Convergencia de la izquierda social y política -un amplio proceso de reconstrucción de la izquierda alternativa y transformadora de nuestro país-, lo que nos ha permitido pasar de un diputado en el Congreso a un grupo parlamentario, el de la Izquierda Plural, con once escaños, y de un voto real del 3,7% a unas expectativas de apoyo en las urnas que por primera vez en nuestra historia superan los dos dígitos en todo el Estado.

La España del 2012 era inimaginable hace apenas 5 años. El modelo económico imperante, sustentado casi en exclusiva en la ficción del ladrillo y la burbuja financiera especulativa, estalló llevándose por delante el pacto social y constitucional que desde 1978 había estructurado a la sociedad española.

El pacto social fue de interés mutuo para la clase capitalista y la clase trabajadora, especialmente para el capital, hasta el fin de la guerra fría. Después, las fuerzas conservadoras –claramente hegemónicas- se sintieron con fortaleza para negarse a permitir la redistribución de rentas, constatando las clases sociales trabajadoras que nuestra sacramentada Constitución no prevé mecanismo alguno de exigibilidad y cumplimiento de los derechos económicos y sociales recogidos en su Titulo I.

La ruptura del consenso constitucional se oficializó con la reforma del artículo 135 de la Constitución ejecutado al alimón por PP y PSOE tras entregar la escasa soberanía política que le quedaba a nuestro país a los mercados financieros y a la potencia emergente europea. Las consecuencias son de todos conocidas: desplome de la solvencia de España, desempleo y destrucción de tejido productivo, crisis económica, recortes sociales, desahucios, incremento de los niveles de desigualdad económica y más de 9 millones de personas bajo los índices de pobreza, 2,5 millones de ellos niños.

Creímos estar inmersos en un proceso de construcción de un estado social europeo. Sin embargo, han sido los poderes económicos-financieros los que han dirigido y hegemonizado en exclusiva la arquitectura de una Unión Europea que ha evolucionado hacia un inmenso mercado financiero y comercial diseñado para la máxima optimización de beneficios por el gran capital.

En este contexto, la X Asamblea Federal de IU se va a realizar en un clima de gran movilización social y protesta frente al desmantelamiento del estado social previsto en la Constitución: a la indignación popular que llenó las calles de España desde aquel 15 de Mayo, le han seguido innumerables mareas en defensa de la sociedad, de los derechos fundamentales y de las personas.

Izquierda Unida tiene en esta Asamblea el reto de mostrarse a la sociedad como una fuerza política con programa y estrategias alternativas, como la única fuerza con posibilidades ciertas en España de gobernar defendiendo los intereses colectivos de la sociedad y no los intereses de las clases poderosas. No aspiramos únicamente a una subida porcentual en las próximas convocatorias electorales –más o menos significativa-, la X Asamblea Federal aspira a convertir a IU en una fuerza política alternativa de gobierno.

Para ello, es imprescindible que esta X Asamblea Federal ponga en marcha un proyecto que acumule fuerza política y social en torno a una estrategia claramente definida, que permita poner en marcha el Bloque Social Alternativo en el que confluya esa mayoría que defiende un modelo social y económico sostenible y productivo, que garantice mecanismos eficaces de redistribución de la riqueza, que asegure el pleno disfrute para todos y todas de todos los derechos civiles y políticos, y también los económicos y sociales.

En Izquierda Unida sabemos que la puesta en marcha de este proceso es imposible simplemente llamando a acumular fuerzas en torno a una organización. Es necesario acumular fuerza en torno a propuestas concretas, acordar una estrategia política de movilizacion, tanto entre nuestra militancia como con todo el activismo político, social y sindical que desde otros colectivos trabajan por el mismo proyecto de sociedad que nosotros. Solo la presencia permanente en el conflicto social, máxima expresión hoy día de la contradicción entre capital y trabajo, y la construcción de una sólida mayoría social y política nos permitirán frenar el golpe de estado político y económico ejecutado sin compasión por las clases dominantes y poner en marcha un bloque social crítico en permanente movilización contra el neoliberalismo como única vía de salida social a la crisis.

Para conseguir lo anterior, la X Asamblea Federal de Izquierda Unida abordará cuatro bloques de discusión: la necesaria refundación de la Unión Europea para que sea realmente una Europa de pueblos y ciudadanos y no de mercados y capitales; nuestra alternativa económica concreta para salir de la crisis y acabar con el empobrecimiento y la exclusión de la mayoría social; una nueva propuesta de modelo constitucional y la estrategia para convertir ese reclamo en mayoritario: el denominado nuevo proceso constituyente que surge imparable como clamor ciudadano; y finalmente, el imprescindible fortalecimiento y apertura organizativa de Izquierda Unida hacia la sociedad y en especial hacia todos los activistas inmersos en el conflicto social.

Los ilusos defensores del hoy imposible pacto social entre las clases dominantes –vencedoras por ahora en la lucha de clases- y las clases sociales subalternas en constante proceso de desposesión, niegan la necesidad de un nuevo proceso constituyente con pueriles argumentos, tachándolo de idealista y reduciéndolo a la inviable convocatoria hoy día de referéndum constitucional. El nuevo proceso constituyente que reclama Izquierda Unida es un proceso de acumulación de fuerzas, basado en la exacerbación de las contradicciones entre el capital y el trabajo, a través del cual podamos generar una mayoría social que tras el inevitable colapso de las instituciones de la Transición, se ponga manos a la obra en la construcción de un nuevo país en torno a un nuevo texto constitucional que garantice de una vez todos los derechos para todos y todas las ciudadanos. Izquierda Unida no pretende en esta X Asamblea Federal revisar la transición española ni los pactos constitucionales del 78. Simplemente, constatamos que nuestra actual Constitución hoy día es incapaz de garantizar una vida digna a la mayoría social y que ello exige un nuevo marco político e institucional que satisfaga de forma obligatoria las necesidades de esa mayoría social

Esta ambiciosa agenda exige la máxima unidad interna en esta X Asamblea, que se desarrollará con un amplio respaldo al actual Coordinador General, Cayo Lara, y un claro respaldo – aunque siempre crítico – a una dirección federal saliente, en la que todas las corrientes políticas existentes en Izquierda Unida han tenido responsabilidades en el gobierno interno, y que ha mejorado sensiblemente el trabajo de Izquierda Unida y su presencia en la calle y en las instituciones, pero con el convencimiento de que en esta coyuntura social y política, evidentemente habría sido deseable avanzar aún más.

La sociedad nos reclama a Izquierda Unida ser la argamasa que una la fuerza de la izquierda federalista y las izquierdas nacionalistas junto a los movimientos sociales y sindicales, única ecuación política capaz de generar mayoría política alternativa. No es un brindis al sol, un paso trascendental en ese camino se dio recientemente con la concreción de la convergencia política de la izquierda en Galicia: Esquerda Unida y Anova junto con otras fuerzas, supieron transmitir ese mensaje al pueblo gallego irrumpiendo de la nada como tercera fuerza política y convirtiéndose en la segunda en núcleos urbanos como Coruña o Santiago.

Ante la gravedad de la situación política, económica y social, solo una Izquierda Unida con sólido programa, presencia en el conflicto social y audacia política podrá estar a la altura que de la izquierda se espera en este momento histórico. Ese y no otro es el gran reto de la X Asamblea Federal que este viernes comenzamos.

IU: poner en marcha el Bloque Social Alternativo