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miércoles. 10.08.2022

IU: los que luchan siempre, la izquierda imprescindible

¿Alguien nos está pidiendo que el proyecto de IU debe integrarse (fundirse) en la llamada unidad popular, es decir en el populismo ilustrado de Podemos?

El 24 de mayo se celebran elecciones municipales y autonómicas. Ese día las ciudadanas y ciudadanos de todo el país decidirán con su voto el rumbo de las instituciones democráticas más cercanas a las necesidades de las personas: los ayuntamientos y las comunidades autónomas. En Madrid, el reto es, si se quiere, más apasionante: las elecciones pueden acabar con más de dos décadas de gobierno conservador en la comunidad y en importantes ayuntamientos y abrir la puerta a programas y gobiernos de izquierda. La presencia de Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid se me antoja, en este escenario, imprescindible.

El mapa de representación política en nuestro país parece agitarse por momentos. Irrumpen formaciones políticas de reciente creación y con frecuencia se presentan en sociedad como adalides del trabajo bien hecho: sin trampas, sin hipotecas, sin corrupción, con participación, con transparencia, con voluntad de cambiarlo todo. Lo hecho hasta ahora no sirve; tiene fecha de caducidad. Los nuevos actores dicen tener carnet de indignados. Unos con origen en la asamblea, el paraguas mediático y el adanismo. Son los que podrían ser progresistas, pero no de izquierdas; antisistema, aunque no tanto; radicales, siempre con moderación. Otros, se indignan en la derecha; se inyectan liberalismo en vena, disputan al PP el rigor de la economía y a Podemos la aventura de la política; se exhiben aseados, pero no acartonados; juegan en el centro del campo, pero casi siempre atacan por la derecha. Unos y otros son, en la actualidad, los ‘equipos revelación’.

Y sin embargo…

Las cosas no son lo que parecen. En la sala oscura de la operación Podemos, el grupo dirigente que programa su lanzamiento tiene cara e ideas de origen conocido. Trabajaron en y para IU, algunos para el PSOE, fueron y vinieron de la trinchera de la solidaridad con la misma facilidad con la que se indignaron, gritaron “no nos representan” y ensayan ahora una representación de gestos y citas en la corte que parece contar con amplio apoyo electoral. Su eco llega al izquierdismo retórico, al centrismo radical, al populismo ilustrado de la no política y a una depurada estrategia de comunicación y publicidad para que las mentiras parezcan verdades y la fabulación “merezca la pena”. La conclusión es sencilla: Podemos cree superada la historia de los proyectos ideológicos, de las formaciones políticas a izquierda y derecha, y del conflicto capital-trabajo como motor de los cambios sociales. Como si la disputa por la redistribución de la riqueza que genera la economía de un país fuese un tema menor. La conclusión es sencilla: el voto manda, las instituciones antes vapuleadas orientan su destino, y si para ello ‘uno se debe parecer a lo que fueron otros’, pues que así sea. Lo peor de todo es que en esta aventura pretenden llevarse por delante a lo mejor de la izquierda. Intentaremos evitarlo.

El llamado fenómeno Ciudadanos obedece a intereses y escenarios distintos, pero invade el llamado territorio mágico, esto que ha venido en denominarse el centro sociológico, y ahí se encuentra con el otro adán. Ultraliberales entusiastas del esfuerzo individual y del “a cada cual según su fe en la empresa y el mercado”, muerden con fuerza en ‘zona nacional’ y gracias a su estética pret a porter caen simpáticos y compiten por el voto moderado de centro con su indignado contrario. Son los actores de moda.

‘Somos lo que fuimos’

Si no estuviéramos convencidos/as de que IU es un proyecto de largo recorrido, renovador de la izquierda ayer, imprescindible y renovador hoy, y decisivo e imprescindible mañana, no estaríamos aquí. Izquierda Unida ha de saber interpretar cuantos movimientos tienen lugar en el ámbito social y político. No puede cerrar los ojos a los cambios que se registran en el mapa de representación política e institucional de nuestro país. Ni puede ni debe ignorar la fuerte irrupción electoral (encuestas) de Podemos y Ciudadanos. Son procesos que nos afectan directamente.

Pero analizar la realidad exige rigor, coherencia y luces largas. ¿Alguien nos está pidiendo que el proyecto de IU debe integrarse (fundirse) en la llamada unidad popular, es decir en el populismo ilustrado de Podemos? Todas las demás preguntas se reducen a esta. No se pueden inventar actores abrazados al nuevo mantra de la unidad popular. Guiando, marcando, proveyendo a tan insustancial retórica unitaria solo hay una organización verificable: Podemos. Lo demás son grupos de ciudadanos/as que se indignaron en las plazas y raudos acudieron a las candidaturas de las encuestas con éxito. Y en consecuencia, el epílogo de esta secuencia: ¿Es Podemos el proyecto que la izquierda, las trabajadoras/es y la inmensa mayoría de la sociedad necesitan?

Quien así lo crea hace bien en abandonar e improvisar fórmulas de convergencia electoral ajenas a IU. Pero quienes sigan creyendo en IU, quienes seguimos creyendo en IU, debemos extremar el coraje intelectual, renovar el discurso político y ajustar el modelo de organización para mirar el futuro de frente. A nuestro juicio, Podemos es la expresión electoral de un proyecto sin alma, sin estrategia y sin ideas de transformación social. Son la versión más depurada de la no izquierda disfrazada de emociones patrióticas y aventuras transversales entre los de arriba y los de abajo. Sabemos que en el entorno de IU y PSOE, Manuela Carmena, candidata de Podemos, primero, y de Ahora Madrid más tarde, a la alcaldía de la capital, goza de especial simpatía. Pero también sabemos que lidera una candidatura y un discurso profundamente injusto, insensible y hasta hostil con la histórica lucha de la izquierda en la que ella militó, y en cuyo nombre ocupó puestos de responsabilidad en órganos institucionales que ahora repudia.

Nadie defendió como lo hizo IU la lucha social y sindical; nadie transformó con tanta lucidez y honestidad el conflicto social en iniciativa política e institucional; nadie hizo frente a las tropelías de la derecha en el gobierno y de las élites económicas con tanta dignidad; nadie defendió las políticas públicas, los servicios públicos, la sanidad, la educación y las políticas sociales con tanta constancia y convicción. Por eso, a estas elecciones no vamos con la hoja de servicios en blanco. Tenemos memoria, pasado y presente, tenemos futuro porque tenemos ideas, proyecto, partido y ganas de seguir luchando.

Luis García Montero y Raquel López, como todas nuestras candidatas y candidatos en los pueblos de la comunidad de Madrid, no son los mejores porque encabecen candidaturas de IU. Son los mejores porque responden como nadie a la máxima de Bertolt Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Y nunca como ahora, si leemos con inteligencia las encuestas, la presencia de IU en la comunidad y los ayuntamientos se nos antoja tan imprescindible: con diputadas/os y concejalas/es de IU en las instituciones, sobre todo en la comunidad y el ayuntamiento de la capital,  Cifuentes y Aguirre no tendrán mayoría para gobernar.

IU: los que luchan siempre, la izquierda imprescindible