sábado 23/1/21

Ignorancia económica

NUEVATRIBUNA.ES - 10.5.2010 La derrota de la CDU y los liberales en Renania es una buena noticia para Europa; también lo es para la izquierda, aunque con doble lectura, porque los socialistas alemanes harían mal en despreciar el hecho de que el SPD sigue perdiendo base electoral; pero sobre todo es una buena noticia para Alemania, cuyos dirigentes habían dilapidado en media primavera, con una demagogia equiparable a las trampas estadísticas de Grecia, gran
NUEVATRIBUNA.ES - 10.5.2010

La derrota de la CDU y los liberales en Renania es una buena noticia para Europa; también lo es para la izquierda, aunque con doble lectura, porque los socialistas alemanes harían mal en despreciar el hecho de que el SPD sigue perdiendo base electoral; pero sobre todo es una buena noticia para Alemania, cuyos dirigentes habían dilapidado en media primavera, con una demagogia equiparable a las trampas estadísticas de Grecia, gran parte de la confianza y el respeto que su país se había ganado.

Timothy Garton Ash lo resumía muy exactamente a principios de abril, cuando recordaba que la UE se ha estancado por la sencilla razón de que el motor central del europeísmo, Alemania, se ha convertido en un país normal, de ciudadanos «tan miopes y con tanta estrechez de miras» como los franceses, los británicos y, aunque no lo mencionara, los españoles; pero la miopía y la estrechez de miras no se desarrollan por generación espontánea entre la gente, ni son otra cosa que un eufemismo del verdadero problema, la ignorancia. Podemos relativizar las cifras y afirmar, con alguna razón, que entre el 56% de los alemanes que se oponen al plan de la Eurozona y el FMI para Grecia hay un sector crítico que castiga al sistema en su conjunto; lo que no podemos relativizar es el éxito de la propaganda nacionalista.

Ahora bien, Alemania no es cualquier país. Tampoco en la cultura. Y es posible que el ruido de estas semanas haya roto el último mito de los optimistas, agarrados al clavo ardiendo de que los ciudadanos alemanes, supuestamente mejor informados y por tanto más conscientes que otros, sabrían resistirse a los cantos de sirena. Más allá de las cuestiones sobre el desgobierno económico de la UE, lo que duele entre los progresistas no son los insultos generales a la Europa mediterránea, muchos de cuyos ciudadanos diríamos cosas peores de nuestras propias élites, sino la constatación de que varias décadas de un Estado de Derecho envidiable, con una educación envidiable, no han servido para que el alemán medio sea menos ignorante en materia de economía que el ciudadano medio de España o de Grecia.

Si la izquierda quiere recuperar el norte, debería empezar por el origen de esa ignorancia y asumir su parte de responsabilidad. Prácticamente no hay virtud de la cultura política europea que no sea hija del socialismo democrático, pero tampoco hay muchas carencias actuales que no sean hijas del estancamiento del socialismo democrático. Tenemos sociedades más complejas, más avanzadas y culturalmente mejor formadas que las de hace treinta años, pero la izquierda fracasa todos los días en la explicación de lo esencial. Cambiaremos cuando se entienda que no podemos luchar en el siglo XXI con las ocultaciones del XX. La otra opción, la del triunfalismo del PSOE cada vez que se gana una décima de crecimiento o se pierden 100.000 y no 100.001 puestos de trabajo, es la esencia de la antipolítica.

Jesús Gómez Gutiérrez es escritor y traductor literario.

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