jueves. 18.04.2024

Homenajes del 11-M: Luces y sombras

Las celebraciones y homenajes a las víctimas del atentado del 11 de marzo que sesgaron la vida a más de 190 personas, han puesto otra vez encima de la mesa la poca capacidad de responsabilidad y de solidaridad de algunas “personas” (me cuesta denominar persona a alguien que antepone odios, rencores, intereses partidistas y votos al dolor y sufrimiento de víctimas y familiares).

Las celebraciones y homenajes a las víctimas del atentado del 11 de marzo que sesgaron la vida a más de 190 personas, han puesto otra vez encima de la mesa la poca capacidad de responsabilidad y de solidaridad de algunas “personas” (me cuesta denominar persona a alguien que antepone odios, rencores, intereses partidistas y votos al dolor y sufrimiento de víctimas y familiares).

Y, aunque me resulte difícil de comprender, hay clases hasta en la demostración del dolor. Hay quien buscará restañar sus heridas a base de politiquear con dolores propios y ajenos bailando al vals de quienes debieron hacer lo posible por restañar heridas y no meter dedos en la llaga. Doloroso, pero cierto. Y es que las inquinas y determinados intereses mediáticos y políticos no conocen el significado de la palabra ética. Dará igual los años que pasen, las cabezas enfermas que se creen poseedoras de la verdad absoluta y cuyos ingresos económicos se surten de quienes les alientan y se aferran a sus locuras, no entienden de respeto. Sólo de acciones egocéntricas que les permitan estar en el centro de la actualidad aunque se tengan que llevar por delante cualquier resquicio de moral y de sentido de la vergüenza.

Angeles Alcázar, tomando el relevo de Alcaraz, ha encarnado este personaje a la perfección. En sus palabras no había dolor, sólo rabia. Y, curiosamente, no hacia los terroristas, sino hacia los que creen que la Justicia está por encima de elucubraciones personales y decidieron que ETA no estuvo tras esos atentados.

Y a su lado, la plana mayor del PP, que en un ataque más agudo de lo normal de desfachatez y sinvergonzonería contraprogramaron el acto de la AVT para que coincidiera con el de la otra Asociación de Víctimas del 11-M, presidida por Pilar Manjón.

A Rajoy, Gallardón y Aguirre se les notaba que tras las caras de compungidos dirigentes, existía la necesidad de demostrar su necedad haciendo posible la rentable división en vez de aunar a las víctimas en un sentimiento de homenaje y restañamiento de heridas.  

Y para reafirmarse en su necedad y vileza, la actitud del número dos de Gallardón, que, de ser verdad las palabras que les dijera a la asociación presidida por Pilar Manjón, demuestra tener la sensibilidad allá donde la espalda pierde su bello nombre.

De ser verdad lo que Pilar reprodujo con lágrimas de dolorosa decepción y rabia en sus ojos, “…otro monumentito, a este paso vamos a tener que hacerle un monumento hasta a las putas de Montera”, Cobo debería ser cesado, fulminantemente, del PP si éstos no apoyan lo que el Vicealcalde de Madrid dijo. Es posible que, en la intimidad de las guaridas pretorianas de los populares, jaleen al necio que no sólo no respetó a las víctimas, sino que despreció a las putas de Montera y olvidó que tras el apelativo de putas, hay personas a las que se les debe el mayor de los respetos.

Aunque pedir respeto a quien no lo tiene, es como pedirle peras a un olmo. Harto complicado.

A la vista de los acontecimientos, no hay esperanza de conseguir ver atisbo de sensibilidad, solidaridad y decencia en algunos de los dirigentes del PP. Y es curioso que, aunque se maten entre ellos (cono Aguirre y Cobo), en el fondo no es más que la escenificación de que amores reñidos siempre fueron los más queridos. Y como todos callan, todos otorgan.

Desde estas humiles, pero sentidas líneas, mi más profunda solidaridad y admiración por Pilar Manjón y lo que representa. Que sepan que no están solos, que el mejor homenaje a las víctimas, verdad, memoria, justicia, y sobre todo, dignidad, la tienen asegurada porque somos muchos los que allá donde estemos, les arroparemos con nuestro verbo y con nuestro calor humano.

Homenajes del 11-M: Luces y sombras
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