martes 22/9/20

Hay una luz en Asturias

“Cuando los trabajadores hacen huelga no es por que no quieran trabajar, es por que lo quieren hacer en mejores condiciones”.

“Cuando los trabajadores hacen huelga no es por que no quieran trabajar, es por que lo quieren hacer en mejores condiciones”.

Francesc Layret, abogado laboralista asesinado en 1920 por pistoleros de la patronal catalana

El 28 de Abril fue declarado por el sindicalismo mundial, la OIT y diversas instituciones nacionales e internacionales Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, en conmemoración de los trabajadores fallecidos y de todas las víctimas de accidentes en el trabajo. La OIT y la OMS, estiman en alrededor de dos millones los trabajadores que fallecen anualmente en el mundo por motivo del trabajo. La iniciativa de dicha conmemoración corresponde a los trabajadores canadienses que fueron los que la pusieron en marcha hace más de 20 años.

La iglesia de La Laboral, hoy convertida en espacio para eventos y exposiciones, con su imponente bóveda, acoge actualmente la muestra Trabajo y Salud. Desde la protección a la prevención, patrocinada por el Gobierno del Principado de Asturias y con la colaboración de Laboral Ciudad de la Cultura

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la Fundación Francisco Largo Caballero y la Mutua de Accidentes de Trabajo Fraternidad Muprespa han preparado durante dos años esta exposición, que está recorriendo diversas ciudades de nuestro país, mostrando con documentos, objetos y fotografías las precarias condiciones en las que se desarrollaba, y se desarrolla, el trabajo cotidiano en muchas empresas y las consecuencias dramáticas en accidentes y enfermedades que sufren los trabajadores y sus familias.

La estructura cronológica de la muestra y su contenido se proponen visualizar dos objetivos: El trabajo perjudica seriamente la salud, título de un editorial de la revista The Lancet, de reconocido prestigio internacional en medicina, y la determinación del sujeto protagonista de las mejoras en las condiciones de trabajo y de la eliminación de las consecuencias negativas del mismo: la clase obrera. Estos dos objetivos son más fácilmente entendibles en Asturias que en otras regiones.

La minería asturiana del carbón ha sido la actividad laboral, económica y social prevalente en la región durante los dos últimos siglos.

Las características de las explotaciones mineras asturianas: la hulla yace ordinariamente en formaciones estratificadas en capas, por sedimentación vegetal, y requiere, para su extracción eficaz, la construcción de galerías a distintas profundidades; y las condiciones de explotación: el atraso en la aplicación de tecnologías eficientes en Asturias respecto a otras explotaciones europeas, hacían recaer en la sobreexplotación de los trabajadores y la exposición a mayores riesgos, la obtención de resultados capaces de competir con el carbón exterior en momentos en que el carbón se había convertido en una fuente clave de energía.

Especialmente en los procedimientos metalúrgicos, particularmente en la siderurgia, para el uso doméstico, en la expansión del transporte por ferrocarril y navegación a vapor, y para alimentar los motores de vapor en las crecientes industrias, sustituyendo ventajosamente a la madera como combustible y a la energía hidráulica.

Los accidentes de trabajo por hundimientos y explosiones, y la silicosis –la combinación singular de accidentes, casi siempre catastróficos, y una enfermedad grave-, cuando alcanza, como es el caso, índices de incidencia muy elevados, convirtieron durante décadas a Asturias en una región de referencias negativas en materia de seguridad y salud en el trabajo. Hoy, los mineros y sus familias siguen pagando las secuelas.

Pero en este aspecto lo más relevante es el sistema de explotación elegido por el empresario y los medios técnicos empleados: “La realización de un acto o proceso productivo peligroso incluye una elección humana que lleva consigo un cierto nivel de riesgo para los operadores. El riesgo ya no tiene nada de fatal, es, más o menos deliberado o implícitamente elegido. No existiría verdaderamente fatalidad”. Así expresa el sociólogo del trabajo Sami Dassa las causas esenciales del riesgo laboral. La salud de los trabajadores, por tanto, está determinada socialmente, no técnicamente como interesadamente se propaga.

En tanto que en el actual Derecho del Trabajo, el trabajador por cuenta ajena está obligado contractualmente a desarrollar su actividad laboral bajo la dirección y dependencia organizativa del empresario y con los medios de producción que el empresario le proporciona, es evidente la debilidad jurídica y material en la que se le coloca al trabajador para poder decidir sobre las condiciones de riesgo de su trabajo, que, sin embargo, afectan de forma grave y directa a su salud y sólo a la suya.

La lucha por conseguir controlar las condiciones de penosidad y peligrosidad en las que se desempeña el trabajo, ha tenido su ejemplo más evidente en el movimiento de los mineros asturianos. La propia promulgación y mejora de legislación en la materia es fruto de las movilizaciones firmes y permanentes. Al igual que en los orígenes y organización de los mineros han estado las huelgas con motivo de los frecuentes accidentes. De esa forma, y no por medios burocráticos, se ha disputado valientemente el protagonismo por parte de los mineros asturianos, frente a los empresarios y a las administraciones, en materia de normas, de cambios técnicos y de organización, que mejorasen realmente las condiciones de trabajo.

El libro Los talleres de la Universidad Laboral de Gijón, editado por CICEES con la colaboración del INCUNA, describe en su introducción el origen del orfelinato minero, en un grave accidente minero en la cuenca del Caudal acaecido a principio de los años 40 del siglo pasado, posteriormente convertido en Universidad Laboral.

El subsecretario de trabajo Carlos Pinilla Touriño, en representación del ministro José Antonio Girón de Velasco, presente en las exequias, promueve la idea de un orfelinato para los hijos de trabajadores mineros. El 6 de octubre de 1945 se constituyó la fundación benéfico docente denominada “José Antonio Girón”. El objetivo de la fundación, definido en su artículo segundo, era “la formación cultural, moral, patriótica y profesional de niños huérfanos cuyos padres hayan sido víctimas de accidentes de trabajo en la minería”.

José Sierra Álvarez, de la Universidad de Cantabria, en su libro El obrero soñado. Ensayo sobre el paternalismo industrial (Asturias, 1860-1917), realiza un análisis pormenorizado de la construcción del obrero, por parte del capitalismo industrial, tanto en el interior como en el exterior de la fábrica: poblados obreros, economatos, escuelas, templos, etc. tienen como claro objetivo adaptar, de forma integral e integrada, la fuerza productiva y reproductiva a las necesidades del empresario.

El primer franquismo asume, como Estado, las concepciones del paternalismo industrial, y le sustituye para la consecución de ese objetivo, ejecutándolas con disciplina militar. La arquitectura de ese poder y sus funciones quedan reflejadas en La Laboral: Fortaleza militar, monasterio medieval, ciudad amurallada, prisión. Todo ello a la vez. Por cierto ¿quiénes fueron los obreros que construyeron tan monumental obra para exhibición del poder?, ¿cuántos accidentes sufrieron en su construcción?

La proporción de piezas aportadas por instituciones y entidades del Principado es cualitativa y cuantitativamente muy relevante. Así, figuran piezas del Archivo Histórico de HUNOSA “Pozu Fondón”, Brigada Central de Salvamento Minero del Principado de Asturias, Centro de Documentación de Arcelor-Mittal de Asturias, INFIDE SOMA-UGT, Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, Instituto Nacional de Silicosis del Hospital Universitario Central de Asturias, Museo de la Minería y la Industria de Asturias –MUMI- y Museo de la Siderurgia de Asturias.

Sirva la muestra Trabajo y Salud. Desde la protección a la prevención, y la historia que detrás de los objetos, fotografías y documentos expuestos se intuye, para impulsarnos a iluminar y dar vida a un espacio frío –el de la iglesia de La Laboral- construido con otros fines -ora et labora- más propios en su momento de una alianza espuria entre religión y explotación, que pretendían una explicación determinista, y aceptable para las víctimas, del sufrimiento humano provocado por unas inaceptables condiciones de trabajo.

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