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martes. 04.10.2022

Qué ha pasado el 27S en Cataluña y qué puede pasar ahora

Las banderas de unos y de otros han hecho olvidar a demasiada gente buena que sufre el paro, la precariedad, los recortes sanitarios o educativos o la corrupción.

Cuentan que la primera internacional socialista, a meses del estallido de la primera Guerra Mundial, aspiraba a que los trabajadores de los distintos países, en caso de conflicto bélico, no tomasen las armas sino que declarasen una huelga general revolucionaria que derrocase a sus gobiernos ya que de ninguna manera podían luchar para defender los intereses de las potencias imperialistas que no eran los suyos. 

La realidad de lo que verdaderamente pasó es conocido, una vez el Káiser, el Zar, el Rey, el Presidente... alzaron sus banderas y llamaron a la guerra los hombres de los distintos países mataron sin tregua a sus hermanos proletarios de los países vecinos, y todos, murieron a millones.

En Catalunya el pasado 27 de septiembre las banderas de unos y de otros han hecho olvidar a demasiada gente buena que sufre el paro, la precariedad, los recortes sanitarios o educativos, la corrupción... que esas cosas les estaban pasando. Algunos han sentido miedo ante lo desconocido, ante las incertidumbres que provocaba la separación de sus identidades compartidas. A muchos trabajadores y autónomos, profesionales liberales, tenderos y pequeños empresarios las banderas agitadas les han creado una ilusión positiva, que con la independencia, se resolverán sus dificultades, casi independientemente de las políticas de uno u otro signo que se desarrollasen.

Al final el escenario plebiscitario se ha impuesto, unos han votado sí, con ilusión o tapándose la nariz y otros han votado no, sin preocuparse demasiado qué políticas económicas y sociales contenían esas opciones. Todo consistía en reducir a un sí a la independencia o un no a ella todo el debate del 27S y las campañas de la mayoría de opciones y prácticamente todos los medios de comunicación públicos y privados, en catalán y en castellano han jugado a esa opción que, recordemos, era la propuesta electoral de Artur Mas para superar lo que le pasó a CiU en 2012. A esa interpretación acudía día tras día tanto TV3 como La Sexta y claro quién se oponía a ese enfoque tenía muy difícil salirse con la suya, la tierra de nadie, en ese contexto no da votos.

El espacio para un discurso social no ha conseguido sobresalir por encima de esa dualidad absorbente del sí o no y tampoco el referéndum como solución democrática ya que esa propuesta requiere de la pausa, el diálogo y la reflexión cuando lo que imperaba era la independencia ya, incluso sin preguntar específicamente por ello, o la unidad sin opción de poder elegir tampoco. Es cierto que Catalunya sí que es pot ha planteado el discurso social y autodeterminista por convicción, pero en esta campaña el relato comunicativo estaba secuestrado por la capacidad o no de crear sensaciones, no reflexiones, o te ilusionaba la independencia o al contrario té aterraba la ruptura con el resto de España, el espacio para una propuesta matizada de encuentro se ha ido reduciendo en la medida que la polarización ha ido aumentando.

Este es el resumen fundamental de porque las expectativas de Catalunya Sí que es Pot se han reducido a un 9% cuando hace dos meses eran el doble, el aumento de la participación del no ha engordado el voto a Ciutadans y al PSC, personas que querían votarnos pero finalmente no lo han hecho por miedo a la independencia. El sí a la independencia se mantiene estable alrededor de dos millones de personas desde el 9N de 2014 e incluso el discurso provocador de dirigentes del PP o de líderes sociales de la iglesia o la patronal no han hecho otra cosa que fortalecer al independentismo y ofrecerle una pátina de voto de protesta y de rebeldía ante tanta caspa centralista.

Por supuesto nuestro discurso social y nuestra propuesta de radicalidad democrática y rupturista con el régimen del 78 y el inicio de un proceso constituyente con un referéndum de autodeterminación definitorio que otorgue legitimidad a la decisión evitando la ruptura civil de la sociedad catalana y que desarrolle una nueva relación con el conjunto de pueblos de España ha tenido el apoyo estimable de más de 366.000 mil personas, pero aspirábamos a mucho más. 

Con todo el respeto a los que cargan las responsabilidades en los logotipos, el formato de los actos de campaña, la popularidad del candidato, el lema de la campaña o incluso en los errores políticos cometidos por la premura de articular una alianza de suma, todas esas cosas son mejorables sin duda, algunas más importantes que otras, nos podían haber ayudado y hay que aprender de esos errores cometidos, pero no determinan mayoritariamente, bajo mi punto de vista, es el marco de polaridad el que ha impuesto las reglas y el resultado. 

Un nuevo escenario aparece a partir de ahora, pero lejos de pensar que han crecido las certidumbres y que los caminos se han clarificado pienso todo lo contrario, el frentismo se ha reforzado y esa no es una buena noticia para las clases populares catalanas que necesitan de un Govern que con firmeza lance una batería de acciones que ayuden al Rescate Ciudadano como medida urgente para paliar las peores consecuencias humanas de una crisis que se prolonga ya cerca de ocho años. De un Junts pel Sí dominado por la visión liberal conservadora de CDC y una oposición liderada por la visión liberal conservadora de C´s no esperemos más que un empate infinito de enfrentamiento de identidades contrapuestas con las mismas visiones económicas y sociales, un bloqueo permanente de banderas enfrentadas que ya evidenció el grito en cada una de las sedes la noche electoral, o gritas Independencia o gritas Viva España.

Sería necesario un Govern que significase un cambio de políticas tanto en los aspectos económicos y sociales como en temas cruciales de regeneración democrática y diputados y diputadas independientes y de ERC de Junts pel Sí, la CUP, el PSC y Catalunya Sí que es Pot deberían liderar una propuesta que desencalle la situación de bloqueo a la que podemos quedar abocados.

Al mismo tiempo hace falta mantener una amplia mayoría parlamentaria y social que de nuevo reconstruya la suma por el derecho a decidir y ponga ese objetivo en su frontispicio. Esa nueva mayoría debe cuestionar el marco del 78 que no nos va permite encontrar soluciones a la crisis económica, social, política y de modelo de Estado que padecemos.

Posiblemente el 13 de diciembre tendremos elecciones generales y necesitamos desde Catalunya y desde el resto de pueblos de España que el PP y C’s no sumen mayoría absoluta, para eso será necesario en primer lugar poner por delante del partidismo el futuro real de las siguientes generaciones que no entenderán de excusas de que no se sumen las fuerzas del cambio y transformación. Un cambio en España ayudaría tanto al cambio en Catalunya como al cambio en la UE para que deje esta de estar presidida por los mandatos de una troica sin legitimidad democrática. 

Qué ha pasado el 27S en Cataluña y qué puede pasar ahora