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lunes. 15.08.2022

Euskadi camina y no revienta

Ahora que vamos en coche, ahora que vamos en coche vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras tralará…Se me viene el soniquete constantemente en estos últimos días. Hace días Ekin anunciaba su disolución y, como las buenas noticias molestan a algunos, pues llegaron las mentiras.

Ahora que vamos en coche, ahora que vamos en coche vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras tralará…Se me viene el soniquete constantemente en estos últimos días.

Hace días Ekin anunciaba su disolución y, como las buenas noticias molestan a algunos, pues llegaron las mentiras.

Tiempo ha que dije que necesitaba nacer media docena de veces más para entender el proceso mental de aquellos que, lejos de alegrarse de que la lucha antiterrorista sea un éxito, consideran un fracaso de la política la ausencia de muertos y el incremento de etarras en la cárcel. El continúo argumento de la negociación con ETA, de faisanes que no son más que ataques de rabia de pavos reales con gallos de corral, insidias de quieres tienen a bien verbalizar sus paranoias políticas…argumentos que, al final, el tiempo entierra en el cajón de los embustes.

Yo no me creí a Bildu pero no soy quien para cuestionar a los jueces y, por tanto, jamás diré eso tan manido de que Bildu es ETA –supongo que si fuera así, estarían en la cárcel- y que es de una simplicidad argumental propia de quienes manejan discursos deslumbrantemente vacuos.

Además, los intentos de unos de prolongar electoralmente el halo de aliento terrorista sonrojan igual que quienes se creen que un punto y aparte ha de hacer olvidar a una sociedad marcada, dolida, inteligente y con memoria los años padecidos a machamartillo de balas y terror.

Lo cierto es que Bildu es eso, titulares, huecos de contenido pero dolosos en las formas. Se puede intentar “aldeanizar” la vida de una ciudad, se puede jugar a la ambigüedad pero los avances, las nuevas tecnologías y el acceso a la información es imparable. Así, sabemos que a Garitano le preocupan más las víctimas catalanas que vascas y sólo la presión mediática ha conseguido hacer que se retuerza en estertores y diga que se le malinterpretó. ¡Ja!

Su portavoz en la Diputación de Gipuzkoa cobró la Renta Básica de Ingresos mientras recibía otros ingresos públicos y montaba su bufete de abogados (deber ser que pedía el dinero para no tener que comerse los folios)y, mientras, el Alcalde de San Sebastián “alpargatiza” una ciudad que su antecesor, Odón Elorza, llevó a la cumbre con proyectos sostenibles y envidiados (a veces con mala baba y peores intenciones) como el de la capitalidad cultural para el 2016. No hay ideas, sólo recuerdos del plañideo político pasado. Pero la sociedad ya no quiere lloronas. La basura no apaga su hedor con lágrimas, sólo con la gestión correspondiente. Las ciudades no se iluminan con ideas peregrinas, sólo con farolas y luces.

Y la gente ya no se somete, convive. Y eso es lo que proponía San Sebastián en su proyecto de Capitalidad Europea de 2016, la convivencia.

La convivencia que, como dice Patxi López, ha de basarse en la verdad, memoria, justicia y dignidad. Con generosidad pero con firmeza. Los vencedores, los ciudadanos que lucharon por sus ideas de manera democrática. Los vencidos, los que intentaron someter a un pueblo a tiros.

Y sí, se habla de acercamiento de presos, de aquellos que han entendido que la violencia no es la forma de conseguir objetivos políticos, los que pidieron perdón a las víctimas y tienen propósito de enmienda y de inserción en una sociedad que sabrá cómo mitigar heridas a base de CONVIVENCIA y comprensión.

Y no, no se habla de amnistía general. No se puede amnistiar a quien mató con sus manos. Para eso está la ley, para cumplirla.

Los cabezas de lista vascos para el Congreso de los Diputados reúnen la experiencia del dolor, la esperanza, la sabiduría, la reflexión y la firmeza. Madina, Elorza y Jaúregui es una terna en la que, probablemente, se aúnan todas las sensaciones y experiencias que se pueden vivir en esta materia. Es el momento de ver si Bildu fue el fenómeno de la crisis, de la legalización, de la campaña gratuita y del victimismo o es la opción que la sociedad vasca prefiere.

El tiempo, como siempre, el mejor de los jueces.

Euskadi camina y no revienta
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