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miércoles. 29.06.2022

Europa no está dando la talla

nuevatribuna.es | 24.02.2011Pase que no se enterara del ansia de libertad de la población de Túnez cuando se levantó contra el dictador Ben Ali y su régimen corrupto.Pase, aunque ya con mayor dificultad, que tampoco lo hiciera cuando la ola y las ansias de libertad llegaron a Egipto, hasta el punto de hacer caer al dictador Mubarak y acabar con sus pretensiones de controlar un proceso de reformas para que todo siguiera más o menos igual.

nuevatribuna.es | 24.02.2011

Pase que no se enterara del ansia de libertad de la población de Túnez cuando se levantó contra el dictador Ben Ali y su régimen corrupto.

Pase, aunque ya con mayor dificultad, que tampoco lo hiciera cuando la ola y las ansias de libertad llegaron a Egipto, hasta el punto de hacer caer al dictador Mubarak y acabar con sus pretensiones de controlar un proceso de reformas para que todo siguiera más o menos igual.

Pero la falta de escrúpulos y de ética democrática que se está mostrando ante la masacre de Gadafi en Libia, es sencillamente insoportable.

La nula reacción de la diplomacia europea ante la matanza que está provocando el dictador, es además de escandalosa el colmo de la inutilidad política, y demuestra una falta de “poso democrático” impropio de la Unión Europea que creíamos conocer.

Anteponer como se está haciendo, los recelos y los miedos a que una ola de refugiados puedan llegar a las costas europeas, en lugar de mostrar la más firme condena a la masacre que está protagonizando el dictador Gadafi contra su pueblo, es de verdad para sentir profunda vergüenza por los dirigentes que tenemos al frente de las instituciones en Europa.

Cierto que no es casual, ni nuevo hasta cierto punto. Las dictaduras del norte de África han contado (y siguen haciéndolo) con el beneplácito de occidente que veía en ellas una forma de control del islamismo extremista. Y la prueba es que hasta ayer mismo, los principales países europeos y los Estados Unidos, hacían negocios con estas dictaduras (y los van a seguir haciendo con las que resistan en una prueba más del cinismo político con el que se actúa cuando la economía está por en medio).

Pero estas dictaduras ancladas en la corrupción y sustentadas por la fuerte represión que han venido ejerciendo, tienen los días contados.

Sus pueblos, fundamentalmente encabezados por millones de jóvenes hartos de no tener futuro ni presente y de ver cada día como se enriquecen sus correspondientes dictadores, han dicho basta y han salido a la calle dispuestos a vencer. No tienen nada que perder…

Por eso Europa y Estados Unidos, aunque a mi me preocupa Europa, tienen que saber que solo ha sido el primer acto de unos acontecimientos que van a continuar. Que lo ocurrido hasta aquí, con ser muy importante, no va a detenerse con un amago de “agiornamiento”, y que se equivoca el flamante secretario general de la liga árabe (antes ministro de Mubarak) cuando señala que no hay razón para perseguir y juzgar a estos dictadores. ÉL habla de Mubarak, claro. Pero cuando se ha robado a manos llenas mientras el pueblo, la inmensa mayoría, estaba y está en el umbral de la pobreza, resulta una pretensión inmoral e irracional querer que eso sea olvidado. Quienes lo pretenden quizás están ocultando su deseo de escamotear el camino hacia una democracia real.

Las dictaduras compran voluntades y no se paran en prendas, en este caso la de Libia, tras pasearse por media Europa haciendo “negocios”, contabiliza ya una represión brutal con varios centenares de muertos y todo parece indicar que estamos ante los estertores más crueles de la misma antes de su caída.

Situarse a la cabeza de la defensa de la democracia (también para los países del norte de África), sería el mejor servicio que podría hacerse así misma la Unión Europea.

Pero la Unión Europea, ni tiene voz autorizada, ni tiene criterio unificado, ni tiene al frente de la cancillería a la persona que, al menos, pudiera mostrar cierta competencia y prestigio internacional. No ha sido hasta este pasado martes que la alta representante de la Unión Europea (a la que sigue sin conocer casi nadie) apareciera en Túnez en el vagón de cola de las representaciones internacionales…

Desde mi modesto punto de vista, tremendamente lamentable.

Martín Landa | Sindicalista

Europa no está dando la talla
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