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martes. 28.06.2022

Este Madrid trabajador

2.2.2009Madrid fue lugar poblado desde tiempo inmemorial y prehistórico. No mucha agua, pero una buena red de ríos. Un clima continental de frío invierno y cálido verano, con periodos de lluvia primaverales y otoñales.
2.2.2009

Madrid fue lugar poblado desde tiempo inmemorial y prehistórico. No mucha agua, pero una buena red de ríos. Un clima continental de frío invierno y cálido verano, con periodos de lluvia primaverales y otoñales. Un lugar de paso y tránsito privilegiado, que se vio reforzado con las redes de comunicación de la Roma imperial y con el modelo económico ganadero de la Mesta que tiene un amplia red de cañadas reales que vuelve a convertir Madrid en un nudo de comunicaciones importante.

Los Reyes de la Casa de Austria encuentran en Madrid una pequeña villa, con aire limpio y agua suficiente. Alejado de Valladolid o Toledo, núcleos más consolidados y con más densidad de nobles por metro cuadrado, lo cual condiciona más la autonomía del poder real. Además Madrid tiene la ventaja de la equidistancia y proximidad de los cazaderos reales y eso de irse de caza es muy importante para los reyes. Bien comunicado y central en las comunicaciones con toda la península. Esas fueron algunas de las ventajas de la Villa para hacerse con la capitalidad frente a otras ciudades. Fue más un efecto de oportunidad que una acumulación de ventajas reales.

Madrid fue siempre ciudad de cortesanos y al servicio de la corte. Incluso la industria madrileña es la que produce para la Corte, o para el ejército. Quienes viven y trabajan en Madrid son eso que podríamos denominar “industria auxiliar y de componentes y servicios, proveedores de la Corte”.

El siglo XIX incorpora a este factor cortesano un nuevo componente derivado de la llegada del ferrocarril y la configuración de nuevos espacios industriales en torno a las estaciones de Príncipe Pío, Peñuelas, Delicias o Atocha.

Madrid es la capital de un Estado centralista. Su base económica son los servicios, a la corte, a los cortesanos y a la Administración del Estado. Pero también cuenta con un componente importante de construcción, una incipiente industria y potencial financiero.

La industria madrileña no tiene parangón con la siderúrgica del norte o con el textil catalán, hasta el punto de que la Regente María Cristina, recomienda a los empresarios madrileños que, “puesto que Madrid no tiene industria, hagamos industria (negocio) del suelo”. Se inicia así la senda de la especulación inmobiliaria, de larga tradición, recorrido e influencia en la vida económica, social y política madrileña. Es ese Madrid pasillero, cortesano, de mentideros y macutazos, de buena tinta, conspirador, de tertulia y maquiavélicamente provinciano.

En una España descentralizada, autonómica, casi federal, Madrid tiene que redefinir su papel. Sigue siendo capital y sede de instituciones del Estado, pero reforzando su capacidad industrial, innovadora, productiva. Reorientando y consolidando su sector de la construcción, alejado de la especulación del suelo y la vivienda.

Desarrollando su atractivo, también cultural, como foro de encuentro de las Españas y de un mundo globalizado.

Es la hora de que el Madrid trabajador, se imponga sobre le Madrid cortesano, conspirador y esperpéntico que tanto mal nos ha hecho y que constituye nuestro mayor descrédito en el resto del país.

Madrid lo necesita y los madrileños amantes de la vida digna y el trabajo decente tenemos una larga tarea por delante para hacer posible el sueño de un Madrid de aire limpio, agua clara de nuestra Sierra, espacios abiertos, bien comunicado, donde vivir y trabajar merezcan la pena. Ese Madrid que gritó un día, ¡Viva el Rey, muera el mal Gobierno! y otro día ¡No pasarán! y fue el último en caer defendiendo una República de trabajadores.

FRANCISCO JAVIER LÓPEZ MARTÍN
Secretario General CCOO de Madrid

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