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miércoles. 10.08.2022

España está rota: lo razonable es ser radical

La cebolla es escarcha /cerrada y pobre. /Escarcha de tus días / y de mis noches. / Hambre y cebolla, / hielo negro y escarcha / grande y redonda... (Miguel Hernández) En la comparecencia del Presidente del Gobierno, se nos rompió el país.

La cebolla es escarcha /cerrada y pobre. /Escarcha de tus días / y de mis noches. / Hambre y cebolla, / hielo negro y escarcha / grande y redonda... (Miguel Hernández)

En la comparecencia del Presidente del Gobierno, se nos rompió el país. Leerán ustedes muchos análisis acerca de si las medidas adoptadas por el Gobierno de España suponen o no una intervención. Es una intervención, sin ningún género de duda. Y sobre la efectividad de las mismas. Escucharán a algunos que defienden estas medidas y a otros, a los que me sumo, que les dirán que, evidentemente, con este nuevo paquete de recortes vamos a entrar en una senda de depresión del consumo y de contracción económica que producirá una espiral en nuestra economía de incalculables efectos.

Creo que es el momento de debatir si el Presidente del Gobierno debe convocar un referéndum no sólo por haber modificado completamente su programa político, sino porque esa modificación está suponiendo en la práctica un ingente conjunto de medidas que conlleva el desmantelamiento del Estado del Bienestar y un giro de 180 grados en la trayectoria de desarrollo democrático de nuestro país en los últimos treinta años. De hecho, la Unión General de Trabajadores ha solicitado ya al Gobierno la celebración de este referéndum popular. Es evidente que ha modificado su programa. Y también es evidente que sabía que lo iba a hacer cuando estaba en campaña electoral. ¿Eso es una estafa? Pues sí, lo es. Pero de alguna manera (a lo Montesquieu) tenían que llegar al poder para poner en marcha una agenda sonrojantemente neoliberal que carece del más mínimo atisbo de moralidad y de decencia.

Como les digo no quiero hoy, en este día tan triste, centrarme en explicarles las semejanzas entre las medidas adoptadas en Grecia y las adoptadas en España. Las hay y grandes. Y como les digo, me sumo al análisis de muchos economistas (Ontiveros) que no se explican por qué tenemos medidas de país intervenido sin beneficios de país intervenido en las subastas de los mercados. En lo que me quiero centrar es en algo que nos diferencia de una manera abismal respecto del resto de países de nuestro entorno.

Elsa Fornero, ministra de trabajo italiana, fue incapaz -por más que lo intentó- de contener el llanto cuando en su comparecencia pronunció la palabra sacrificio, justo antes de anunciar el paquete de medidas que había decidido el nuevo Gobierno de Monti en Italia. Ayer en el Parlamento de España se aplaudieron determinadas medidas adoptadas por el Gobierno, con algarabía, con regocijo, con saña. ¡Por fin! pensó algún diputado de la bancada popular cuando se anunciaba que se recortaba la prestación por desempleo: ¡ya está bien de pagar a estos sinvergüenzas! ¡a trabajar! No me voy a detener en analizar lo bochornoso que resulta escuchar a un Presidente del Gobierno decir que se recorta el subsidio de desempleo para activar la búsqueda de trabajo de los parados. El subsidio lo recortan porque son ustedes unos inmorales y porque eso estaba en su agenda, como ya he dicho al principio. La activación de la búsqueda de empleo se hace a través de políticas de recualificación, orientación y formación que ustedes han dejado en la mínima expresión. Porque ese tipo de políticas dirigidas a los que más lo necesitan porque se han visto expulsados del mercado laboral (por culpa de su también bochornosa reforma laboral) a ustedes no les importan lo más mínimo. Pero ni siquiera tienen el valor de reconocerlo o es que piensan de verdad que los parados no trabajan porque no quieren. Su genética es tan difícil de entender que hasta eso es posible.

Y es de eso de lo que quería hablar, de lo que nos distingue, de la herencia genética de la derecha española, de su DNI inconsciente. Porque ayer salió a relucir con la prepotencia del que se cree más que el otro. Ayer en el Parlamento de España se dio una estocada de muerte a las organizaciones sindicales de este país. Dos décadas y media de historia sindical, de historia de España, tirada a la basura de un plumazo. Trayectorias profesionales de décadas al servicio de los trabajadores truncadas. "Camino libre" pensaría alguno en la bancada popular. Esto, que excepto en las redes sociales, ha pasado prácticamente inadvertido supone un debilitamiento y un ataque sin precedentes en la historia de España a las organizaciones sindicales. Pero lo que más tristeza me produjo no fue el hecho en sí, por más gravedad que éste tenga, sino la ovación cerrada que recibió el Presidente al anunciar la noticia. "Rojos a Cuba" se escuchó desde la parte popular.

¿Qué clase de parlamento democrático tenemos en nuestro país, para que sea posible que se aplaudan con orgullo la adopción de medidas como éstas? Cuando en otros parlamentos hemos visto a políticos llorar. Sólo se puede pensar que este Gobierno no necesita escudarse en el hecho de que estemos intervenidos para adoptar estas medidas, porque al Partido Popular le gusta tomarlas y no se las tiene que ordenar nadie. Están en su agenda. La agenda más neoliberal y neofranquista que hayamos visto desde que existe la democracia en nuestro país. Ayer se rompió España. Cuando aplaudieron estaban dejando claro que en España existe una fractura. Que en España existen dos bandos y siguen existiendo, porque en su código genético está instalado el odio al diferente, al que les lleva la contraria, al que les molesta, al que les contradice... al que defiende a los trabajadores. Ayer el Partido Popular se erigió en un partido neofranquista y decidió romper España. Pues rota queda. Hace algunos días leía como un alto cargo del régimen de Franco se defendía en su día de las críticas de Europa hacia el régimen español diciendo que ellos no tenían que dar explicaciones porque su legitimidad provenía de las bayonetas y esa legitimidad era mucho mayor que la que cualquier otro país pudiera tener con la pantomima de las urnas. Esa herencia genética está en este partido que ayer aplaudió a las medidas más antidemocráticas tomadas en el parlamento y firmó una de las páginas más negras de nuestra historia reciente.

En Grecia, hay un discurso entre los intelectuales -al que me sumo- que dice que contra las políticas neoliberales sólo cabe revolverse con el mismo nivel de dureza con el que estas políticas atacan a la ciudadanía. Es decir, que aunque parezca un contrasentido, vivimos tiempos en que lo razonable es ser radical. Según el Instituto de Estadística Griego más de 60.000 empresas han tenido que cerrar por la contracción del consumo que han producido las medidas de austeridad. Este es el futuro que nos espera. Un futuro de miseria, de barro, de hambre y cebolla. El capital se ha revuelto contra la ciudadanía y la ciudadanía debe reaccionar. En nuestro país, además, un grupo ideológico ha decidido malversar la democracia para imponer una forma de pensar. Han decidido recuperar una fractura, reabrir una herida nunca cerrada. Porque lo llevan en la sangre. Nosotros somos pobres y seremos más pobres. Aprenderemos a vivir así, a sobrevivir, porque es de lo que entendemos, de trabajar y de sobrevivir. Pero no piensen que nos vamos a quedar esperando y que se lo vamos a poner fácil. Estamos en guerra.

España está rota: lo razonable es ser radical
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