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sábado. 20.08.2022

Era joven, tenía 27 años

NUEVATRIBUNA.ES - 29.7.2010Trabajaba con una máquina, tal vez “un toro”, que no precisa ningún tipo de carnet, que sólo precisa juventud, fuerza, arrojo y necesidad. Con la máquina movía fardos de paja de 500 kilos, y ha fallecido. Ha sido un accidente laboral. Su compañero de 29 años ha tenido más suerte, está vivo, con múltiples fracturas, pero vivo.
NUEVATRIBUNA.ES - 29.7.2010

Trabajaba con una máquina, tal vez “un toro”, que no precisa ningún tipo de carnet, que sólo precisa juventud, fuerza, arrojo y necesidad. Con la máquina movía fardos de paja de 500 kilos, y ha fallecido. Ha sido un accidente laboral. Su compañero de 29 años ha tenido más suerte, está vivo, con múltiples fracturas, pero vivo. Ha sido un accidente laboral y ha sucedido al atardecer del 27 de julio. Los dos jóvenes trabajaban con una máquina con la que apilaban fardos de paja de 500 kilos en columnas de 10 fardos cada uno. En un momento esas columnas cayeron sobre ellos y mataron al trabajador de 27 años. El trabajador de 29 años está muy malherido. El accidente ha sido en Navarra.

Es una información que ocupará algún espacio en los medios de comunicación. Es una noticia que se repite cada día. Porque cada día mueren uno, dos, tres trabajadores. Las estadísticas dicen que en 2009 hubo 826 muertos por accidente laboral. Tal vez fueron incluso más, pero la sociedad apenas se conmueve. Son jóvenes, imprudentes, viejos, descuidados, inmigrantes, poco preparados. ¡Basta!. Son trabajadores y mueren por trabajar, y por hacerlo sin las mínimas garantías de seguridad, de formación. Riegan con su sangre y con su vida la avaricia de los que les contratan, de los que les explotan, de los que les matan.

No bastan las medidas de seguridad, no basta lamentarse de los accidentes, no basta la denuncia. Todo ese es imprescindible. Pero es insuficiente. Hay que poner fin a esta sangría. Como se pone fin al terrorismo de cualquier tipo. ¿Toleraría esta sociedad un muerto diario de carácter político? Es evidente que no. Entones ¿por qué tolerar la muerte de uno, dos, tres trabajadores diariamente? Cuando termino de escribir estas letras, hay un nuevo muerto, también en Navarra, en el polígono industrial de Fustiñana. En menos de 24 horas se han producido tres muertos. Tres obreros. Para ellos, para sus familias y amigos, mi solidaridad y para todos el recuerdo de aquellos viejos versos que desgraciadamente siguen vigentes. Decía Atahualpa: “Si hay una cosa en la tierra, más importante que Dios, es que naide escupa sangre, pa’ que otro viva mejor”. No sólo escupen sangre, se desangran. La estadística continúa y mañana volverán a morir, uno, dos, tres obreros.

Amalia Álvarez - Escritora

Era joven, tenía 27 años
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