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domingo. 26.06.2022

ENEL bote

NUEVATRIBUNA.ES - 23.2.2009Después de un breve tira y afloja, el grupo italiano ENEL, que cuenta con el 30% de capital público, acaba de comprar el 25% del capital de ENDESA a la empresa española ACCIONA, con lo cual alcanza más del 90% del capital de la eléctrica. De este modo, una importante empresa pública española, que había dejado de serlo al ser privatizada, ha pasado a ser ahora una empresa pública italiana.
NUEVATRIBUNA.ES - 23.2.2009

Después de un breve tira y afloja, el grupo italiano ENEL, que cuenta con el 30% de capital público, acaba de comprar el 25% del capital de ENDESA a la empresa española ACCIONA, con lo cual alcanza más del 90% del capital de la eléctrica. De este modo, una importante empresa pública española, que había dejado de serlo al ser privatizada, ha pasado a ser ahora una empresa pública italiana. Pero hagamos memoria.

ENDESA fue una de las grandes empresas públicas privatizadas por Aznar, que la puso en manos de un equipo de adeptos presidido por Manuel Pizarro, los cuales se opusieron a la oferta de compra de Gas Natural, apoyados por el PP, que, ya en la oposición, armó la marimorena para impedir la operación. Recordemos que Esperanza Aguirre, legitimando las demandas políticas de Carod Rovira, afirmó que si Gas compraba ENDESA, la empresa saldría del territorio nacional. Claro que eso no impidió que tanto la eléctrica como el PP apoyaran la venta al grupo alemán E.ON. Antes alemana que catalana fue la consigna y la oferta preferida por Pizarro, que al fracasar provocó su dimisión.

El Gobierno de ZP, careciendo de guión también en este caso, maniobró torpemente y acabó forzando una cogestión de ENDESA entre la española ACCIONA y el grupo italiano ENEL, alianza que ahora acaba de deshacerse. ENDESA ha pasado a manos de ENEL y ACCIONA ha obtenido 1.900 millones de euros de plusvalías por una venta que asciende a 11.000 millones, en números redondos, que servirán para enjugar las pérdidas que acumula por la crisis de la construcción.

Con la venta de ENDESA, el grupo energético español ha perdido posiciones estratégicas en América Latina (Argentina, Brasil, Colombia, Chile y Perú) y ha dejado a su competidora italiana en posición destacada en el Mediterráneo. Así que desde el punto de vista de los intereses nacionales, la operación puede calificarse de brillante.

Desde la OCDE nos han dado recientemente las gracias por abrir nuestros mercados. Un informe dice que, en los últimos 10 años, España ha realizado un profundo, amplio y sostenido proceso de reformas para abrir más sus mercados a las presiones competitivas. España, que ha pasado del puesto 19 en 2003 al 7 en 2008, ha sido el país, de los 30 que son miembros, que más posiciones ha avanzado en reducir los límites a la adquisición de acciones de empresas públicas por extranjeros, superando en ocasiones con creces las exigencias de la UE. El Informe afirma que España ha hecho bien los deberes. Pues, ¡Qué bien! ¡Qué buenos alumnos somos! ¡Qué aplicados discípulos neoliberales!

Pero no hay que alegrarse demasiado por este afán liberalizador si atendemos las advertencias que Miguel Boyer, un reconocido adalid del mercado libre, ex ministro del PSOE y hoy casualmente en FAES, hacía en un reciente artículo (El País, 28-XI-2008), en el que apostaba por el Estado español ante la oferta de la rusa Lukoil para adquirir REPSOL: España ha ido a la privatización de empresas con una ingenuidad excesiva respecto a las prácticas de sus vecinos de la Unión Europea (con la excepción del Reino Unido). En efecto, tanto Francia, en Electricité de France, e Italia, con ENEL y el ENI, han mantenido participaciones estatales determinantes para orientar la gestión de sus grandes empresas del estratégico sector de la energía en el sentido de los intereses nacionales. Jugar con las reglas de un liberalismo puro, como si el sector de la energía estuviese compuesto por pequeñas empresas en libre competencia, en vez de ser un oligopolio de gigantes operando en un mercado que explota recursos naturales limitados y que, desde su origen a principios del siglo XX, ha sido un factor geopolítico clave, es un juego de una candidez inusitada. Más claro, el agua.

¡Qué cara de gilipollas se les debe de haber puesto a algunos de nuestros sinceros e ignorantes conversos al ultraliberalismo al leer a este maestro! Y qué cara de estafados se nos ha puesto a quienes hemos visto como Aznar disponía de bienes públicos, que son patrimonio colectivo, para enriquecer a sus amigos, que ahora se los venden al gobierno de Berlusconi.

José M. Roca es escritor

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