miércoles. 24.04.2024

En verdad ¿son necesarios los empresarios?

Contrariamente a todo lo que se viene afirmando sobre la economía liberal y al lavado de cara que se quiere dar a los teóricos propietarios del capital pasando de denominarlos empresarios a llamarles emprendedores e incluso empleadores, en España el 80% de la economía es pública ó para mejor definirlo, de todo lo que se mueve en este país el 80% lo hace con dinero público .

Contrariamente a todo lo que se viene afirmando sobre la economía liberal y al lavado de cara que se quiere dar a los teóricos propietarios del capital pasando de denominarlos empresarios a llamarles emprendedores e incluso empleadores, en España el 80% de la economía es pública ó para mejor definirlo, de todo lo que se mueve en este país el 80% lo hace con dinero público .

Es cierto, a pesar de los procesos de liberalizaciones y privatizaciones, el sector público sigue representando directamente el 45% de la economía española entre empresas públicas de diversos niveles, la administración en sus distintas ramas y todo tipo de servicios sociales y ciudadanos. Después viene lo que se denomina sector privado el 60% del cual solamente ejerce en base a subvenciones directas ó indirectas, exenciones y ayudas de diverso tipo, todo lo cual es dinero público.

No existe una empresa mediana ó grande -el ejemplo de Eurovegas y su empresario mafioso solo es llevar la actuación al límite- que no se construya ó permanezca en su actividad, mediante la cesión de suelo gratuito, municipal, autonómico ó estatal, bonificaciones para los contratos y subvenciones para desarrollar su actividad, por no hablar de la masiva utilización que se ha hecho de los fondos europeos que también son dinero público, europeo pero público.

Una gran parte de los sectores económicos están directamente ligados en su suerte a contratos con las Administraciones Públicas y sus ingresos, inflados ó no pero esa es otra cuestión, proceden en su totalidad de dinero público. Curiosamente de aquí surgen la mayoría de dirigentes de organizaciones empresariales y también los presidentes de clubs de futbol ,que en ocasiones son los mismos, justo ahora en el ojo del huracán por sus escandalosos impagos a Hacienda y a la Seguridad Social.

Al ser ésto así, los dineros que maneja la banca estará en la misma proporción, en condiciones normales sus fondos, procedentes de empresas y particulares, tendrán un origen del 80% en dinero publico, pero es que además en este período de crisis está teniendo inyecciones directas y permanentes de fondos públicos.

La Reforma Laboral, además de favorecer a los empresarios con una posibilidad de despedir a los trabajadores con mayor facilidad y a menor coste y de contribuir a disminuir los salarios, incrementa también las garantías de ayudas, exenciones y subvenciones con más dinero público.

Podemos decir que en España solo el 20% de la economía obedece a personas ó empresas de lo que podemos llamar capital privado y estas suelen ser pequeñas ó pequeñísimas empresas y trabajadores autónomos, muy principalmente del sector del pequeño comercio, de la hostelería y de pequeños servicios. Ya vemos como en estos momentos son el sector más golpeado y en el que se produce el mayor número de quiebras y cierres con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, pero también el único donde propietarios y empresarios pierden también su patrimonio.

Por tanto ¿dónde están en España esos capitanes de barco, como les gusta denominarse, que arriesgan sus capitales para el progreso de sus conciudadanos y de paso obtener un beneficio? Sencillamente no existen. Lo que si existe es un sector de ciudadanos, ni siquiera una clase social, que incrustados en las rendijas de la economía del país se dedican a enredar, obteniendo beneficios solo si hay aportaciones de dinero público, pidiendo reducción de impuestos pero exigiendo que el estado acuda en su ayuda si las cosas van siquiera un poco mal, reduciendo salarios y trabajadores a pesar de que esa actuación produzca mas pérdidas y ruina, total, nunca es su dinero.

¿Qué podría ocurrir si no existieran estos empresarios? Con toda seguridad, además de aportar un importante ahorro ¿por qué no recortar aquí también? la economía sería más abierta y más eficaz, también más racional, los gobiernos podrían dedicar sus esfuerzos a la atención de los problemas de la población con más equidad y justicia social, los trabajadores y los gerentes de las empresas son perfectamente capaces de llevar sus objetivos e intereses a buen término, la economía podría planificarse mejor para ser más útil y al tiempo más rentable y la sociedad podría tener un comportamiento de mayor colaboración para la solución común de los problemas.

Es falso que lo público, incluido el dinero recaudado mediante impuestos y tasas, no sea de nadie, es de todos y por tanto debe estar al servicio de todos, el control de su utilización y la decisión sobre su uso tiene que pasar a estar en el centro de atención de una sociedad realmente democrática. Es escandaloso que los miembros de CEOE que tanto atacan a todo lo público, mantengan sin embargo su gran utilidad cuando se trata de sus propias subvenciones ó que los miembros del Poder Judicial que ya conocemos como actúan mayoritariamente, se nieguen a eliminar los abusos demostrados que están cometiendo también con dinero público, por citar solamente dos ejemplos de inmediata actualidad.

En verdad ¿son necesarios los empresarios?
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