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miércoles. 17.08.2022

El profeta

Después de hacer de alpinista de relleno yendo de “cumbre” en “cumbre”, fueren estas económicas, políticas, futbolísticas (la Eurocopa) o culturales (la devolución del sustraído Códice calixtino), Rajoy ha decidido, por fin, dar a conocer sus futuros planes para salir de la crisis.

Después de hacer de alpinista de relleno yendo de “cumbre” en “cumbre”, fueren estas económicas, políticas, futbolísticas (la Eurocopa) o culturales (la devolución del sustraído Códice calixtino), Rajoy ha decidido, por fin, dar a conocer sus futuros planes para salir de la crisis. En parte, ya los había dejado entrever por el lado negativo enumerando en la campaña electoral todo lo que no haría (no congelaré, no despediré, no rebajaré, no suprimiré, etc, etc). Pero luego, una vez en el Gobierno, nos ha hecho ver que, torpes de nosotros, no habíamos entendido bien el objeto de la campaña, que tenía un mensaje, como el de las antiguas películas de arte y ensayo, un tanto críptico y paradójico, pues semana tras semana, decreto tras decreto, mes tras mes, todas las medidas legislativas adoptadas han ido en sentido contrario a lo anunciado. Por eso, en cuanto tiene ocasión, la vicepresidenta, por medio de regañinas de monja, nos recuerda nuestra medianía, nuestra malicia y nuestra falta de sentido patriótico y de lealtad institucional, afirmando que esas medidas que salen cada viernes (de dolores) del consejo de ministros corresponden al programa que han votado los españoles. Seguramente ella, que es del PP, sabe más sobre el verdadero contenido de los mensajes del PP, que los que no somos (ni seremos) del PP, que tenemos la mente algo ofuscada.

Tampoco parecen haber entendido fuera de España el verdadero sentido del mensaje del Gobierno, y eso que son mucho más listos, pues hasta ahora no han dejado de sonar las señales de alarma que tanto azaraban al Gobierno de Zapatero. No se han dado cuenta en Bruselas ni en Berlín de la confianza que despiden los actos y palabras de Rajoy, que buscan precisamente generar confianza, pues siguen pidiendo más de lo mismo; ni los mercados financieros, con lo astutos que son, parecen haber percibido que España ya está siendo gobernada por personas que verdaderamente entienden de economía, pues la prima de riesgo sigue escalando puestos, la bolsa alcanzando picos, pero hacia abajo, estamos medio intervenidos y medio rescatados, y diversos analistas de fiar advierten que el año que viene será aún peor que este.

Pero dejemos el pasado y las malas perspectivas, porque, por fin, Rajoy ha anunciado sus planes de cara al futuro. Algo tarde, cierto, es, pero la espera ha merecido la pena.  El jefe del Ejecutivo ha dicho que “el Gobierno hará todo lo posible, que España hará todo lo posible y que Europa hará todo lo posible para salir de la crisis”. Pues entonces, ¡gaudeamus!: estamos salvados.

El profeta
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