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lunes. 27.06.2022

El guardián del caserío

NUEVATRIBUNA.ES - 5.3.2009En el País Vasco, los resultados electorales del pasado día uno muestran que hay cambios, pero no hay un vuelco político como en Galicia. Una vez más, los votos han expresado lo lentos que son los cambios en esa Comunidad, la complejidad de la sociedad vasca y las dificultades para gobernarla.El PNV ha obtenido 396.557 votos (38,5%) y le corresponden 30 escaños, el PSE 315.
NUEVATRIBUNA.ES - 5.3.2009

En el País Vasco, los resultados electorales del pasado día uno muestran que hay cambios, pero no hay un vuelco político como en Galicia. Una vez más, los votos han expresado lo lentos que son los cambios en esa Comunidad, la complejidad de la sociedad vasca y las dificultades para gobernarla.

El PNV ha obtenido 396.557 votos (38,5%) y le corresponden 30 escaños, el PSE 315.893 votos (30,7%) y 24 escaños (quizá 25), el PP 144.944 (14%) y 13 escaños, Aralar 62.214 (6%) y 4 escaños, EA 37.820 (3,6%) y 2 escaños, EB 36.134 (3,5%) y 1 escaño, UPyD 22.002 (2,1%) y 1 escaño. Esta es la representación política y con ella hay que contar para formar el gobierno. Ahora bien, a la hora de gobernar, y de hacerlo con prudencia, no hay que tener en cuenta únicamente los escaños de los partidos, sino también las fuerzas sociales que representan.

La suma de papeletas de los partidos nacionalistas (PNV, EA, Aralar) es de 496.591, el 48,1% de las emitidas. La suma de votos de los partidos no nacionalistas (PSE, PP, UPyD) es de 482.839, el 46,8% de los emitidos. Se puede observar que ambos porcentajes se acercan, pero ¿dónde colocamos los votos de EB? Es frecuente contarlos entre los no nacionalistas, lo cual es un error. Su confusa ubicación ideológica entre la socialdemocracia, el tercermundismo y el nacionalismo, no les ha impedido aproximarse a las tesis abertzales, al punto de haber perdido votos a favor de Aralar, y haber formado parte de un gobierno claramente nacionalista, por lo tanto es coherente añadir sus votos a los del bloque nacionalista, que alcanzaría la suma de 532.725, el 51,6% de los emitidos. Pero hay que gobernar para todos, no sólo para los partidos, sino para los habitantes que están o no están detrás de ellos, así que hay que añadir las 96.924 papeletas de la ilegalizada D3M (9%), con lo cual la suma de votos válidos y nulos a favor a los partidos nacionalistas es de 629.649, el 60,6% de los emitidos. Así que, al margen de la representación política, los programas que expresan las variedades del nacionalismo siguen aglutinando la mayor preferencia social.

Esta es la cuenta que se hacen en el PNV para resistirse a ceder parte del poder que hasta ahora han tenido, especialmente la lendakaritza. Les corresponde intentar formar gobierno porque son el partido más votado, y lo tienen difícil, dada la exigencia del PSE de quedarse con la presidencia, pero no pueden invalidar otras posibles alianzas si no lo consiguen. Parecen solicitar una especie de perpetua cortesía para seguir gobernando eternamente aunque no sean la fuerza más votada, como sucede en la diputación de Álava, donde, con 14 escaños, forman gobierno con dos fuerzas minoritarias (EA y EB-Aralar), que tienen dos escaños cada una, frente al PP que tiene 15, el PSE 14 y ANV 4. Otro tanto sucede en Guipúzcoa, donde el PNV tiene los mismos escaños que el PSE (16) y gobierna con EA (7) y EB-Aralar (6).

Lo que se ventila en el País Vasco no es sólo formar un gobierno, sino reformar o mantener el régimen que el PNV ha creado a lo largo de 30 años, con una extensa red de apoyos sociales y una tupida trama clientelar, que ahora está amenazado, de ahí el disgusto mostrado por los representantes del PNV ante la pretensión del PSE de hacerse con la lendakaritza.

Arzalluz y Anasagasti, que entienden las elecciones como un plebiscito, han señalado como ilegítima la pretensión de desalojar al PNV del Gobierno Vasco, como si ese no pudiera ser uno de los resultados de las elecciones, que para ellos no tienen otra función que la de ratificar periódicamente la permanencia del PNV en Ajuria Enea. El posible, aunque no aconsejable, gobierno del PSE con el PP y UDyP, ha sido calificado de frente españolista. Urkullu ha ido más lejos al acusar al PSE de intentar un golpe institucional si apuesta por un gobierno sin nacionalistas, aunque el PNV haya pactado con una organización cuyo fin es acabar con todas las instituciones de golpe, incluido el Gobierno vasco.

Con esto llegamos a una de las peculiaridades de la política vasca: el monopolio del poder por los nacionalistas y su justificación. Sólo son vascos legítimos los que son nacionalistas. Sólo los nacionalistas pueden aspirar a gobernar. Sólo es legítimo un gobierno de nacionalistas. Sólo los nacionalistas pueden formar un frente, aunque éste incluya al brazo político de los terroristas. Sólo los nacionalistas defienden los derechos e intereses de los habitantes de la Comunidad Autónoma Vasca. Todos los vascos que no son nacionalistas son españolistas, por lo tanto son sospechosos de desafección. Lo que no se decide desde Ajuria Enea se decide desde Madrid.

Algunos dirigentes, afortunadamente no todos, han convertido al PNV el guardián del caserío, y creen que pueden gobernar Euskadi como si fuera su casa. Y hasta ahora lo han hecho.

José M. Roca es escritor

El guardián del caserío
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