jueves 29/10/20

El estado de la región, lo de menos para Aguirre

NUEVATRIBUNA.ES - 15.9.2010...a su mala gestión -Madrid está a la cabeza en paro si la comparamos con otras comunidades- la lideresa evita su responsabilidad y culpa de todo al presidente del gobierno. Para ello qué mejor que sacar la careta mágica que se adapta a todo.
NUEVATRIBUNA.ES - 15.9.2010

...a su mala gestión -Madrid está a la cabeza en paro si la comparamos con otras comunidades- la lideresa evita su responsabilidad y culpa de todo al presidente del gobierno.

Para ello qué mejor que sacar la careta mágica que se adapta a todo. Esperanza Aguirre ha saludado las medidas “liberales” del gobierno de la nación, porque según ella el “despilfarro” de los años anteriores se debe a la política social de José Luis Rodríguez Zapatero. Olvida como siempre leyes y derechos tan importantes que han beneficiado a mujeres, mayores y ciudadanos en general. Beneficios sociales, que en tiempos de crisis y adversidad atienden a los más desfavorecidos. No se puede sacar partido de la política social para hacer un discurso tan descafeinado como el que hemos escuchado en la Asamblea.

Ante el derrumbe del empleo y el panorama de crisis, el gobierno regional propone iniciativas de “austeridad”: bajada de impuestos, apoyo a los emprendedores y recortes a los liberados sindicales. Y eso a pesar de que según Aguirre el PIB en Madrid ha crecido y es el más alto en todo el Estado. Son frases y verdades a medias. El gobierno regional no fomenta la creación de empleo, ni apoya a los parados. Por el contrario, devuelve dinero del servicio general de empleo, tan necesario para la formación de los jóvenes.

Para no dejar de tener esa imagen mediática que le caracteriza, nada mejor que intentar imitar a quien le gustaría parecerse: Margaret Thatcher. Nada mejor que anunciar recortes a los liberados sindicales que le hicieron oposición por su gestión del área de la sanidad o se declararon en huelga en empresas como Telemadrid o el metro. Que haya liberados no es un problema para Esperanza Aguirre. Su mayor inconveniente es que existan sindicatos que cuestionen su desastrosa gestión. Poco le importa cómo funcionen y lo que gasten.

La presidenta habla y se ufana de grandes logros en la comunidad, “pese al abandono del gobierno de la nación”. Según Aguirre las inversiones del Estado bajaron y hay una “deslealtad” porque no se reconoce a los/as madrileños/as. A pesar que Madrid tiene las mejores cifras de PIB, el presupuesto no financiero se reducirá en un 10% para el año 2011. El gobierno regional aboga por la bajada de impuestos, pero quiere que el Estado realice inversión, y eso sí: sin déficit público.

¿En qué quedamos?

Habrá un plan de racionalización del sector público, que pasará por la asamblea y superará el trámite gracias al rodillo porque ni se conoce ni se tiene ánimo de consensuarlo, ya que su objetivo principal es gastar menos y bajar los impuestos. En boca de Aguirre, estas palabras significan el desmantelamiento del estado de bienestar, y el abandono de los que menos oportunidades tienen. En el contexto actual la lideresa prefiere hacer populismo antes que aportar alguna solución real.

Eso sí, habrá estrategia para apoyar a las empresas con dificultades con más de 17 mil millones de euros, así como se hizo con la bonificación del impuesto de circulación para los coches nuevos. Y eso ha significado -dice ella- una recuperación del 7%. En modelo productivo, se dirige el foco a más de lo mismo, precisamente a lo que nos ha llevado a esta crisis. Nada de innovación y desarrollo.

En las áreas de comercio y hostelería Madrid presenta mejores resultados que los de otras regiones, a juicio del gobierno. La presidenta afirma que el empleo se comporta mejor en la comunidad y “eso es una prueba de la mejor gestión” porque el paro se sitúa por debajo de la media del Estado. “La comunidad resiste mejor la crisis”. La prosperidad llega a todos/as en Madrid y en especial a los que más lo necesitan. En el imaginario de la presidenta, claro. Inmensa falacia y tremendo cinismo.

Sobre “las bondades del sistema sanitario de Madrid” Aguirre, con total desparpajo, ha asegurado que es donde más se invierte. Asegura que los servicios sociales se han duplicado, que se crearon 12 plazas nuevas cada día en residencias de mayores y qué no decir de la atención domiciliaria. Esto sí que es inaudito escucharlo porque usa la ley de dependencia a su antojo para reducir el servicio domiciliario, por ejemplo. Este se presta, en unos casos, dos horas a la semana por persona mayor y, en otros, una hora cada quince días. El gobierno de la Comunidad de Madrid aprovecha los planes sociales del gobierno central para restar recursos públicos destinados a los ancianos como parte de su plan de austeridad… ¿O de privatización?

La sarta de mentiras de Esperanza Aguirre tampoco pasa por alto la oportuna referencia al año europeo de la lucha contra la exclusión social. “La Comunidad ha dado respuesta con la Renta Mínima de Inserción, a lo que dedica 60 millones”. Pareciera que para la presidenta en Madrid no hay pobres.

Ni qué decir de la Educación, donde la inversión alcanza los 1.219 millones en dos legislaturas. Según el gobierno del PP se abre un centro público cada semana, así como nuevos centros concertados que “garantizan la libertad de elección”. Mucho se jacta del concertado que han abierto este curso en Parla y que ha sido construido en suelo público. Para completar este sofisma nada mejor que afirmar que existen 242 colegios públicos bilingües en nuestra comunidad y que en Madrid el fracaso escolar se ha reducido en 3 puntos: de 29,9% a 23,8% en tres años.

Si todo esto fuera verdad, me alegraría. Para desgracia de los madrileños, Esperanza Aguirre miente y sin un ápice de sonrojo se burla de los ciudadanos que habitan en la comunidad.

Con respecto a las políticas de integración y de cooperación, no se alcanza ni el 0,2%. No se lucha contra la pobreza, no se busca ayudar a conseguir los Objetivos del Milenio. La mejor muestra de cómo realizaba cooperación es Colombia, aunque parece que este país ya no es prioritario.

Otro debate y más de lo mismo: demagogia pura y dura del PP. Con la dosis que no podía faltar de desvergüenza y, por supuesto, de cinismo. Forma parte del ADN del Partido Popular. La presidenta ha reconocido el descrédito de los políticos ante los ciudadanos y llama al interés común. ¿A quién cree que engaña? En desilusión, como en índices de paro, Madrid está tristemente a la cabeza por los escándalos de espionaje y corrupción del gobierno de Esperanza Aguirre. Esperemos que este debate sea el último de la actual presidenta. Es una necesidad por el bien de la calidad democrática.

Yolanda Villavicencio M. es diputada Socialista Asamblea de Madrid. Es licenciada en Económicas y Ciencias Empresariales, especialista en Cooperación Internacional al Desarrollo, especialista en Mujer y Desarrollo, máster en Migraciones y Relaciones Intracomunitarias y en los últimos ocho años ha dirigido la entidad AESCO, especializada en migraciones, cooperación al desarrollo y codesarrollo.

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