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sábado. 13.08.2022

El espíritu olímpico

NUEVATRIBUNA.ES - 30.9.2009...en cada una de sus declaraciones, mucho más numerosas -dicho sea de paso- que todas las manos juntas.La verdad, no encuentro ninguna razón, ni racional, ni consciente que explique esta terrible sensación, salvo la “normal” desconfianza que suelen procurarme los entusiasmos tan unánimes.
NUEVATRIBUNA.ES - 30.9.2009

...en cada una de sus declaraciones, mucho más numerosas -dicho sea de paso- que todas las manos juntas.

La verdad, no encuentro ninguna razón, ni racional, ni consciente que explique esta terrible sensación, salvo la “normal” desconfianza que suelen procurarme los entusiasmos tan unánimes.

Lo he comentado con algunos vecinos y me han dicho que lo que me pasa es que estoy indignado porque está a punto de llegarme el nuevo recibo de la basura y me van a caer la friolera de 150 euritos para irme entonando. Es que es un pastón, pero no me parece motivo suficiente para explicar el malestar que me producen la mano y el alcalde.

He reflexionado por mi cuenta y en algún momento he pensado -de manera un tanto perversa, lo reconozco- que la causa podría estar relacionada con la idea de que lo que hasta ahora había considerado un “tic” del alcalde, esta manía de sacar la lengua cada poco cuando hace declaraciones, no era realmente un “tic” sino que nos estaba haciendo burla como a los niños. Pero sinceramente, aunque es probable -algunos de sus compañeros de partido (PP), lo hacen a diario, sin necesidad de sacar la lengua-, en el caso de Gallardón, me cuesta creerlo.

Poco a poco, como corresponde al ser racional que soy, me estoy inclinando para despejar todos mis desasosiegos hacia un análisis mas político y he reparado en la pavada esta del espíritu olímpico de los madrileños.

Madrid, una ciudad que tiene unos cuantos centenares de metros inconexos de carril bici, cuyo firme está completamente ajado por falta de uso y cuyos únicos habitantes son los cubos de basura -otra vez la basura lo siento-, de los domicilios particulares.

Una ciudad cuyos gobernantes, Gallardón a la cabeza, decidieron hace años abandonar a su suerte sus instalaciones municipales deportivas, con el firme propósito de deteriorarlas en extremo para poder justificar su privatización con el viejo argumento de que lo público no funciona.

Una ciudad cuyo deporte universitario... Perdón, esta competencia creo que es nacional.

Una ciudad, en suma, con unas carencias extraordinarias de infraestructuras públicas para la práctica del deporte de base, que se conforma con cerrar sus calles al tráfico rodado durante un par de días al año para la práctica de algunos, pocos, deportes populares.

Pero, en definitiva, ¿Qué importancia tiene la realidad cuando vivimos en la era virtual? Si de repente tenemos que ser olímpicos, somos olímpicos. ¿Cuál es el problema?.

Se juntan 40.000 en una plaza, de los cuales ni 25.000 han hecho ejercicio en su vida durante media hora seguida.

Se dice que no son 40 sino 400.000 y todos tan contentos. Se les da una cartulina para que hagan un mosaico gigante y, ya que en las pistas hay pocos récords, que al menos los haya en las guias.

Se lleva a SU Majestad - ¡cuidado que a mi también me cae bien! – a pasear su espíritu olímpico, a pesar de que su verdadera afición es la caza mayor. Que conste que a mi no me parece mal. Sólo se me encoge el corazón cuando veo abatir, o cobrarse, una pieza. Pero desde que Delibes dijo que eso de que la caza, aunque no fuera deporte olímpico, era bueno para las especies, estoy un poco más aliviado. A Delibes le respeto mucho.

Se incluye en la delegación a Copenhague, es obligado, al secretario de estado para el deporte, un excelente gestor como me consta en primera persona, aunque de espíritu olímpico muy limitado. Para entendernos, un gran aficionado al futbol, pero un aficionado sobrevenido, de grada. No figura en su historial que haya transitado las categorías, ni inferiores ni superiores de ni ningún equipo.

Y con estos pocos detalles, se obra el milagro. Todos olímpicos.

En fin, tengo que reconocer que estoy un poco confuso y probablemente muy confundido. ¿Cómo es posible dudar de algo que concita tantas unanimidades, que procura tantos beneficios económicos a la ciudad?

Cuando comento estas dudas con amigos y familiares, me dicen que pienso estas cosas porque soy un amargado y debe de haber algo de cierto.

Me ponen el ejemplo de Barcelona. Yo me defiendo argumentando que en el año 1992 Barcelona no estaba agujereada como está Madrid en 2009 y que allí se podían rentabilizar las tuneladoras. Es más, de forma oportunista defiendo que entonces no estábamos en esto del cambio de modelo productivo, que la construcción representa el pasado y, que ahora en vez de estadios hay que construir mujeres y hombres competitivos. Pero cuando creo que puedo convencer a alguien siempre hay alguno que se encara y me dice que qué tengo yo en contra de que los niños de una aldea de Tanzania vean la Puerta de Alcalá en televisión.

Lo dicho, estoy confundido, tanto que no me extrañaría que, si el viernes nos concedieran los juegos, el papanatas que llevo dentro se pusiera tan contento como el que más. Claro que con toda seguridad, pasada la primera media hora, justo el tiempo en el que las euforias colectivas empiezan a desvanecerse, los temores iniciales volverían a acecharme.

Pedro Reyes - Coordinador de Actividades FSE.

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