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sábado. 02.07.2022

El dossier Lamela

Como era previsible, la escandalera del espionaje “PP versus PP” ha convertido la vida política madrileña en un inmenso cesto de cerezas. El “efecto cereza” consiste, como se sabe, en que ,cada vez que cogemos un dosier, se produce una intrincada sucesión de enganches ,cruces y enredos con otros dosieres hermanos que, a su vez, generan un mazacote casi indistinguible, si no fuera por su inconfundible y pútrido olor a corrupción masiva .
Como era previsible, la escandalera del espionaje “PP versus PP” ha convertido la vida política madrileña en un inmenso cesto de cerezas. El “efecto cereza” consiste, como se sabe, en que ,cada vez que cogemos un dosier, se produce una intrincada sucesión de enganches ,cruces y enredos con otros dosieres hermanos que, a su vez, generan un mazacote casi indistinguible, si no fuera por su inconfundible y pútrido olor a corrupción masiva .

Esto tiene toda la pinta de convertirse en una novela río, de esas en las que se nos narran largas sagas familiares con sus cuitas de amores y desamores, amistades y traiciones, heroicidades y mezquindades, riquezas y miserias, secretos y mentiras, venganzas e ira. Para que no falte de nada, también se mantiene una cierta intriga sobre cual puede ser el próximo dossier que se nos arroje a la cara. Candidatos a ser “dossierizados“ hay a montones, máxime cuando aparecen personajes procedentes de épocas nada remotas como, entre otros, el registrador Del Río, el recaudador Naseiro, el comunicador Miguel Ángel Rodríguez, el empresario San Román y muchos más que faltan, claro. Aquí van a llover dossieres más duros que el pedrizo.

En estos tiempos de tribulación, se han proferido todo tipo de declaraciones públicas (de las privadas mejor no hablar dado su alto tono escatológico), algunas verdaderamente humorísticas, como la "solución Fraga" que casca a todo dios, y otras que pretenden ser astutas, como la de Rajoy, que prefiere ponerse a cubierto bajo una máscara de proverbial tancredismo. Me llama la atención que en medio de este batiburrillo a Tomás Gómez no se le ocurra otra cosa que comparar a Aguirre nada menos que con Chávez y Stalin, eso sí presuntamente. Sería, quizás, más didáctico recurrir a comparaciones de mayor cercanía como, me permito sugerir, el amigo Berlusconi dada la gran pluralidad mediática de la que gozan nuestros vecinos italianos- y George W.Bush con su Patriot Act y sus guantánamos.

Peor, mucho peor, lo tenemos con el cuñado de Fabra, con ese estilo tan desinhibido que le caracteriza cuando envía a los espías seguramente a los mismos de los dossieres- a filmar a los trabajadores de los hospitales cuando protestan por la entrega de la sanidad pública al primero que convenga, es decir, que pague ¡eh! Ese, sencillamente, lo niega todo, emulando aquél “no a todo” proferido por su colaboradora Sáez en la Asamblea de Madrid. Güemes es de los que más se merece un buen ”dossierazo “, en este caso por chuleta y borde.

Pero, con diferencia, el que más acreedor se hace al premio ”dossier del año” es el señor Lamela, que desearía escaquearse en los pasadizos de Caja Madrid (con el nefasto Acebes de compañía) tras protagonizar la más siniestra página del gobierno Aguirre en estrecha colaboración con las sectas religiosas. El mentiroso Lamela es el responsable directo de la persecución fascista contra el doctor Montes y sus compañeros del Severo Ochoa y también -no lo olvidemos, por favor- del dolor y sufrimiento de muchos enfermos terminales y sus familiares. Ahora, por fin, lo veremos sentarse en el banquillo de los acusados tras la querella de esos hombres honrados. Si los jueces españoles dedicasen algo más de tiempo a trabajar por la justicia, quizás lo viéramos condenado algún dia. Mientras tanto, invoquemos al azar por si en una de estas cerezas/dossier aparece, enredado con los demás, uno que lleve el nombre de Lamela unido a los beneficiarios empresariales de la privatización de la sanidad madrileña. Honor a los doctores Montes y López Varas. Muchos estamos con vosotros.

El dossier Lamela
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