lunes 18/10/21

El Cocodrilo de Parquet: la mascota ideal

Tengo un amigo al que le han regalado como mascota un cocodrilo. La persona que se lo ha obsequiado debe de quererle mucho, ya que hay pocos regalos tan valiosos como un cocodrilo, un animal que lleva en este mundo más de 200 millones de años y que a pesar de las apariencias, desborda cariño hacia sus dueños y tiene una sonrisa irresistible.

Tengo un amigo al que le han regalado como mascota un cocodrilo. La persona que se lo ha obsequiado debe de quererle mucho, ya que hay pocos regalos tan valiosos como un cocodrilo, un animal que lleva en este mundo más de 200 millones de años y que a pesar de las apariencias, desborda cariño hacia sus dueños y tiene una sonrisa irresistible. Si además la especie regalada es el denominado Cocodrilo de Parquet (Crocodrylus Especulator), pues parece que tu fortuna no ha hecho más que empezar.

Le han dicho a mi confiado amigo que este “bicho”, parece que a diferencia de otros, conforme se hace adulto, cada vez come menos e incluso algunos llegan a hacerse vegetarianos. Eso si, cuando son jóvenes comen diariamente varios kg de la mejor carne. Con esas premisas, mi cándido amigo que no dispone de una economía muy holgada, pero si la ilusión de tener un cocodrilo, con la esperanza de que de adulto el reptil sea vegetariano, le ha llevado a apretarse el cinturón haciendo recortes en otros aspectos de su vida (cine, formación, ir al dentista etc…), y ha decidido ir adelante con su crianza De esta manera el cocodrilo ha ido creciendo, ya pesa mas de 415 kg, pero a diferencia de lo que le habían dicho, su mascota cada día come más carne, sin probar bocado de la verdura fresca que le ofrecen. Es tal la cantidad de carne que ingiere que mi amigo ya ayuna varios días a la semana para poder darle de comer.

Mi amigo está asustado, pues parece que todo lo que le contaron es una gran mentira, el estomago del cocodrilo parece un saco roto, nunca tiene bastante, no se calma nunca. Es un animal muy listo y cuando oye a mi amigo hablar de carne fresca o de ir a la carnicería, se calma momentáneamente. Mi amigo ha puesto en venta su coche para poder pagarle a su carnicero y ha tenido que llevarse a su mujer y a sus hijos a casa de sus padres para que Goldman, que así se llama la mascota, no se lo coma.

Mi amigo no puede más, ha basado su vida desde que vive pendiente de la mascota, en lo que parece una gran fabula. Ahora parece que solo le quedan dos caminos: a) Sigue criando ese cocodrilo hasta que no pueda alimentarlo y una mañana se despierta mientras lo devora o b) se hace una lasaña, un buen par de zapatos y un bolso*.

Moraleja: si no quiere que se lo coma un cocodrilo, no crea todo lo que le digan de los reptiles, y mucho menos si selo dice un reptil. El 15-S nos vemos en Madrid.

El Cocodrilo de Parquet: la mascota ideal
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