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viernes 20/5/22

El caso del 12 de octubre: es hora de reflexionar

Las noticias de la prensa sobre infección causada por el Acinetobacter Baumani en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital 12 de Octubre y las reacciones de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y del Gobierno no dejan de causar una gran perplejidad a los ciudadanos y desde luego a los profesionales.
Las noticias de la prensa sobre infección causada por el Acinetobacter Baumani en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital 12 de Octubre y las reacciones de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y del Gobierno no dejan de causar una gran perplejidad a los ciudadanos y desde luego a los profesionales. Convendría tener en cuenta algunas cuestiones al respecto:

1) El Acinetobacter Baumannii es un germen que es responsable frecuente de las infecciones nosocomiales ( contagiadas en los centros sanitarios) y que afecta a aquellas personas que tienen otros problemas importantes de salud o inmunodeficiencias, y es un patógeno que se presenta en brotes en unidades de cuidados intensivos que por definición acogen a pacientes muy graves, con múltiples vías. La infección aumenta de manera clara el riesgo de muerte y puede empeorar una situación preexistente ya de por si grave.

2) El brote detectado en el 12 de Octubre, por el número de pacientes afectados(más de 200) y su duración ( 20 meses) es claramente inhabitual y hace sospechar de manera razonable que no se ha actuado correctamente, pero por supuesto esto no puede asegurarse.

3) El mecanismo normal para llegar a conclusiones sobre estos aspectos seria la realización de sendos informes por parte de las comisiones de infecciones y mortalidad que el Hospital 12 de Octubre, como todos los de la red sanitaria pública, esta obligado a tener, y que deben realizarse tras un análisis exhaustivo de los casos detectados, del momento en que comenzó el brote y de las medidas adoptadas, así como de su adecuación a la situación que en cada momento se presentaba. También debería analizarse si las medidas preventivas que deben tener todas las UCI eran en este caso las adecuadas para la complejidad y los riesgos de los enfermos atendidos, y si existen muertes atribuibles a la infección. Asimismo si la dirección del centro adopto las medidas oportunas en el tiempo preciso.

4) Una vez producidos estos informes, a los que se debe de dar la publicidad adecuada, dada la relevancia que esta teniendo el caso, es cuando se podrá evaluar si estamos ante un problema que podría haberse evitado o ante un caso de excepcional mala suerte.

5) Resulta llamativo en todo caso que estos informes no se hayan producido ya a instancias de la dirección del centro, que en este aspecto, al menos, ha demostrado faltar a la diligencia necesaria.

6) También lo son las declaraciones de la dirección del centro y del Consejero de Sanidad que en lugar de propiciar una investigación seria que despeje las dudas existentes, parecen mas interesados en echar balones fuera y eludir unas responsabilidades que no sabemos si existen.

7) La intervención de la fiscalía en el caso también resulta un tanto sorprendente. No existiendo más información que la periodística se lanzan a unas actuaciones que recuerdan sospechosamente por su precipitación a otras de infausto recuerdo.

Sería bueno que todos reflexionáramos un poco y que intentemos clarificar los hechos, que es lo realmente importante. Necesitamos una evaluación científicamente fundada de los hechos acaecidos y eso debería de hacerse por las vías normales, las comisiones del centro antes señaladas o la inspección sanitaria con los apoyos y asesoramientos que sean precisos. Y una vez se produzcan estos informes y se hagan públicos será el momento de hacer valoraciones mas fundadas y de exigir responsabilidades si fuera el caso.

Hay que evitar sobre todo, tanto desprestigiar el funcionamiento de un centro sanitario público creando alarmismo injustificado, como judicializar la actividad sanitaria, porque en ambos casos solo pueden derivarse perjuicios para los profesionales, para el sistema sanitario y para la salud de los ciudadanos.



    *Marciano Sánchez Bayle es médico y Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública en Madrid

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