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lunes. 08.08.2022

El caso Andreíta

NUEVATRIBUNA.ES - 14.9.2009Desde la retirada de los programas de Letizia Sabater no se conocía hito igual en la defensa de los derechos de los menores. Su paladín, un tal Arturo Canalda, se ha hartado de que Belén Esteban hable de su Andreíta en esos platós zafios que frecuenta su mamá para ganarse el pollo que luego tanto le cuesta comer a la nena.
NUEVATRIBUNA.ES - 14.9.2009

Desde la retirada de los programas de Letizia Sabater no se conocía hito igual en la defensa de los derechos de los menores. Su paladín, un tal Arturo Canalda, se ha hartado de que Belén Esteban hable de su Andreíta en esos platós zafios que frecuenta su mamá para ganarse el pollo que luego tanto le cuesta comer a la nena. Lo cierto es que Belén preferiría disertar con Punset de la cosmovisión o de los efectos de la recesión en el matrimonio entre Jesulín y la Campa, pero no surge. Qué se le va a hacer. De todos modos, está bien tener a la Esteban a mano ya que, como lejos de ser princesa, es de arrabal y a mucha honra, a ella se le puede afear su conducta mientras en la foto de al lado vemos en portada a la pequeña Leonor o a quien corresponda con su recién estrenada mochila escolar. Por supuesto que no es lo mismo.

¿Desde cuando es lo mismo meterse con el poderoso que con quien no tiene más defensa que su atropellada dialéctica? Detesto que las vidas privadas se conviertan en una hucha que engorda gracias a desnudar las intimidades y miserias de cada cual. Pero tanto o más repudio la hipocresía de quienes, al amparo del débil, y en este caso la Esteban lo es por muy famosa que sea, mendigan un protagonismo que sólo debieran tener gracias al trabajo en sus despachos. Si este señor quería llamar la atención a mamá Esteban tenía muchas formas de hacerlo. Ha elegido aquella que le regala unos minutos de gloria mediática pero toda una vida de desconfianza en su gestión.

Que confirme en una radio una información escrita que él mismo ruega que se trate con discreción dice mucho de su catadura. De la de la implicada quien más quien menos tiene ya una idea concebida para bien o para mal. Si lo que quería Canalda era nutrir aún más el estercolero televisivo ha acertado. Si lo que pretendía es que se hablara menos de la criatura el antídoto no podía haber sido peor. En todo caso, a Belén, a pesar del comprensible sofocón materno, le va a venir muy bien para afrontar la crisis. Ese previsible peregrinar por las cadenas para dar cuentas a España entera de sus cuitas y de cómo este incidente puede perjudicar la trayectoria académica de Andreíta le reportará suculentos dividendos. Nada nuevo salvo que ahora el detonante de esta basura es la imprudencia de un cargo nombrado por el poder político.

Acaso el origen de todos estos desmanes sea la desmesura. Las críticas feroces a este circo del ‘cuore’ lo único que logran es fortalecerlo. Atrincherarlo en sus dislates. Si unos viven de ello y muchos otros lo quieren ver ¿Qué problema hay? Pocos inventos más libérrimos que el mando a distancia. Y si lo hay, que, de verdad y de una vez por todas, se actúe con severidad si se vulneran los horarios infantiles o la grosería y la patraña sobrepasan los límites de la ley. Todo lo demás son lamentos estériles cuando no prejuicios intelectualoides de quienes, por más que les pese, les motiva más echar pestes de la Esteban que ver los documentales de La 2.

Germán Temprano es escritor y periodista

JAULA DE GRILLOS

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