miércoles 22.01.2020

El 14N también se ganó en las redes

Poco a poco, las horas que van pasando desde el día 14 nos dan la posibilidad de analizar con cierta perspectiva la histórica jornada, ya que la inmersión que supone la preparación y posterior vivencia del día, quizás restrinja el punto de vista y reste datos para un mayor análisis.

Poco a poco, las horas que van pasando desde el día 14 nos dan la posibilidad de analizar con cierta perspectiva la histórica jornada, ya que la inmersión que supone la preparación y posterior vivencia del día, quizás restrinja el punto de vista y reste datos para un mayor análisis. Y es que, consideraciones aparte sobre el número de manifestantes o trabajadores en huelga (no hace falta que cuenten las delegadas del gobierno de turno, para eso están las fotos), lo cierto es que uno de los objetivos de la jornada de protesta europea es su repercusión. En este sentido, permitidme que me apropie de la frase descalificatoria de la huelga del presidente de CSI-F quien decía no participar por ser esta “una huelga política” (en la línea de Aguirre, que por política la quería prohibir). Efectivamente, eso es lo que los ciudadanos y ciudadanas de este país pretendíamos con esta jornada: hacer política, que las voces de los 9.185.000 trabajadores en huelga se colaran entre las de los políticos, reclamando, exigiendo una determinada respuesta, una acción política.

Por cierto, voces todas estas más que suficientes para conseguir que el Gobierno acceda a lo que piden. No en vano fue la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría la que, en las manifestaciones en protesta por la Reforma Laboral, uso la cifra de votantes del PP en las elecciones de hace un año (10,8 millones) para desestimar a los manifestantes “en número muy inferior a los votantes en las urnas”. Ahora que el barómetro del CIS de octubre les augura una pérdida superior al millón de votantes, los 9.185.000 trabajadores en huelga el día 14 deberían ser más que suficientes, según su propia norma, para que el Gobierno escuche y atienda. Comienza a verse que no será así, responderá de la peor manera: encerrándose, aislándose de la ciudadanía, refugiándose en vergonzosas campañas mediáticas de los medios afines, tan desprestigiados que sólo cosechan risas e indignación a partes iguales entre el público, pues su rancia estupidez insulta la inteligencia media de cualquier ciudadano o ciudadana. Como ejemplo, una imagen: la foto aérea de Colón en la noche del 14N con el pié de foto escrito por Cifuentes: 35.000.

El pulso de que esto es así, de que los medios afines ya no tienen capacidad de cubrirle las espaldas a este Gobierno, nos lo dan las redes sociales. Lejos de la jornada del 14 queda aquel pletórico González Pons que en prime time anunciaba -tras el debate previo a las elecciones del 20N- que #GanaRajoy había sido trending topic mundial. Esto, por supuesto, se debió a la concienzuda y aplicada labor no sólo de los medios afines, sino de una organizada red de responsables del PP dando difusión entre los más de 5,3 millones de twitteros (de los 11 millones de perfiles existentes, España es el 2º país europeo en presencia en Twitter, tras UK y el 9º a nivel mundial).

En la pasada huelga y primera a este Gobierno, el 29 de Marzo de 2012, pudimos comprobar cómo esta maquinaria mediática, que se extendía desde los medios afines a través de las redes, conseguía que en las jornadas previas a la huelga y en la propia jornada del 29M hastags como #NoALaHuelga, #NoAl29M y el ofensivo #FueraCCOOUGT, hicieran TT por encima de los hastags que buscaban el apoyo a la huelga.

Este 14N ha marcado un hito histórico por muchos motivos: por el tamaño de la protesta (es la primera a nivel europeo) y porque, así como decía mi abuela que Franco terminó con todo el asociacionismo en España, podemos certificar que Rajoy y su política de austeridad autoritaria (“Austeritarismo”, según nuevo término) ha recuperado el tejido social en torno a las organizaciones sociales. La red ahora no sólo es física, con presencia en las calles, sino virtual, extendiéndose por abrumadora mayoría sobre campañas orquestadas de medios que no venden ya nada: ni imagen, ni credibilidad, ni ideología ni nada nuevo, pues están inmersos en bucles de infamia e insulto sin fin. Algo parecido al perro que rabioso muere ahogado en su propia rabia.

Haciendo un seguimiento exhaustivo (incluso contando los twets para ofrecer un dato riguroso), la campaña mediática puso en circulación dos días antes del 14 los siguientes hastags: #14NcontraLaHuelga, #NoALaHuelga, #14NYoNoHagoHuelga, # 14NNoVoy, #14NYoTrabajo, #No14N y #NoCCOOUGT. Podría decirse que suficiente oferta para que alguno hubiera hecho TT. El seguimiento de algunos no llega ni a las diez réplicas. Lo que ocurrió es que desde el día antes de la huelga los hastags #14N, #14NALaCalle, #14NHG y #Pancartas14N han sido TT, incluso UGT o CCOO también lo fueron. Por el contrario, el hastag #PeliculasCifuentes fue la respuesta a la falta de “capacidad matemática” de la Delegada del Gobierno de Madrid y otro tanto ocurrió con la portada de La Razón, de la que muchos y muchas pensamos que si la hubieran publicado anticipada -ya que estaba hecha el día antes al igual que la valoración del seguimiento de la huelga del columnista de apellido extraño de Telemadrid, según propia declaración-, probablemente la manifestación de Colón se habría extendido hasta Toledo o Ciudad Real.

Con todo esto, la realidad es que el Gobierno debería preocuparse al ver las imágenes de abuelas con sus nietos dispuestas a todo por protestar, incluso a que al nieto le abran los antidisturbios la cabeza en una manifestación pacífica. La protesta comienza a ser importante, un motivo en sí misma. Más allá de objetivos concretos, la ciudadanía tiene necesidad de expresar su protesta.

Por ello, el 14N será la primera de una senda de protesta en la que la ciudadanía parece que está dispuesta a demostrarle al Gobierno que el poder que tienen no lo heredaron o compraron; por más que ellos se lo apropien, no es suyo, es la ciudadanía la que les dio el aval y la que parece que está dispuesta a que en las próximas elecciones no volvamos a tener presidentes con la sensibilidad que ha demostrado, con la ley sobre desahucios, tener el nuestro: aún ni una palabra, ni un gesto, hacia Amaia Egaña, la última víctima de la política financiera del Gobierno, que como reza el eslogan “está demasiado ocupado en salvar bancos y no tiene tiempo de salvarle a usted”. Con certeza no tendrán nueva mayoría. Hay esperanza, está en nosotros.

El 14N también se ganó en las redes