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jueves. 11.08.2022

Diez propuestas para un nuevo Estatuto de los Trabajadores

El nuevo Estatuto debe ser fruto de un acuerdo básico entre trabajadores y empresarios como lo fue el Estatuto de 1980.

El Partido Popular ha quebrado los consensos básicos sobre los que se ha ido edificando nuestro modelo democrático de relaciones laborales

El pasado 28 de abril, Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo, Pedro Sánchez presentaba, ante el Grupo Parlamentario Socialista del Congreso y el Senado, la propuesta de elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores. Los socialistas nos hemos comprometido a derogar la reforma laboral del PP, porque no podemos estar de acuerdo con un modelo de empleo precario y de bajos salarios y un modelo de relaciones de trabajo basado en la autoridad de la empresa y no en el diálogo y el acuerdo de trabajadores y empresarios. Habrá que crear, por ello, un nuevo marco de relaciones laborales, que sea acorde, además, con los cambios profundos habidos en la realidad económica, social y del mundo de la empresa y del trabajo desde 1980 hasta hoy. Este es el significado que tiene la propuesta socialista de elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

Una propuesta que quiere realizarse con base en el consenso. El Partido Popular ha quebrado los consensos básicos sobre los que se ha ido edificando nuestro modelo democrático de relaciones laborales. Si algo caracterizaba nuestro país a nivel internacional, cuando se hablaba de estas cuestiones, era que las reglas del juego del mercado de trabajo eran fijadas por medio del diálogo social. El diálogo social hoy apenas si existe, roto por la imposición una y otra vez de reformas regresivas y recortes que ha practicado como seña de identidad política el PP. Los socialistas queremos recuperar el diálogo social y nuestra aspiración máxima sería que el nuevo Estatuto de los Trabajadores fuera fruto de un acuerdo básico entre trabajadores y empresarios como lo fue el Estatuto de 1980.

Por eso, las 10 propuestas que se hacen a continuación deben ser entendidas no como puntos de llegada, sino como puntos de partida para un debate serio, profundo y constructivo sobre el marco de relaciones laborales que se merece la sociedad española del siglo XXI. Esas 10 propuestas son:

1. Recuperar el Estatuto de los Trabajadores como carta de derechos

 Además de recuperar los derechos laborales más clásicos, como el derecho a la formación profesional o la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo, básico para insertar a colectivos tan vulnerables como las personas con discapacidad al mercado de trabajo, los socialistas nos proponemos incorporar al Estatuto de los Trabajadores la garantía de derechos tan básicos como la seguridad y salud en el trabajo, la libertad religiosa, el secreto de las comunicaciones, incluso las que tienen que ver con el uso de internet, del correo electrónico o las redes sociales; y el derecho a la propiedad científica e intelectual de los trabajadores.

2. Acabar con la figura de los falsos autónomos

Los trabajadores autónomos económicamente dependientes (que son los que trabajan en exclusiva para una sola empresa y denominamos falsos autónomos) que hoy regula el Estatuto del Trabajo Autónomo pasarán a formar parte del ámbito del Estatuto de los Trabajadores y, por tanto, serán considerados trabajadores por cuenta ajena con los mismos derechos que los demás trabajadores. También tendrán los mismos derechos de Seguridad Social y de negociación colectiva que el resto de los trabajadores y las cotizaciones sociales deberán pagarlas los empresarios y no ellos mismos.

3. Terminar con la figura de los falsos becarios

El nuevo Estatuto de los Trabajadores incorporará una definición estricta de la condición de becario, de modo que se exija que la finalidad de su actividad en la empresa sea únicamente formativa y no productiva, requiriéndose en todo caso que el becario o la becaria se encuentre incorporado a un programa formativo curricular (es decir, que la beca sea el complemento de estudios oficiales, universitarios o de formación profesional, en el sistema educativo o de formación para el empleo, pero no de formación no oficial o de tele-formación). Si se da el caso de que en la actividad del becario se combinan elementos formativos con actividad profesional, se presumirá la existencia de un contrato de trabajo para la formación o en prácticas, según sea la titulación del trabajador.

4. Luchar contra la precariedad estableciendo 3 tipos de contrato

Nuestro objetivo debe ser que la tasa de temporalidad converja con la media de los países de la zona euro en un plazo máximo de una legislatura. Para ello, proponemos la existencia de tres modalidades de contrato de trabajo: un contrato de trabajo indefinido para la cobertura de puestos de trabajo estables; un contrato de trabajo temporal para la cobertura de puestos de trabajo temporales; y un contrato de relevo y para la formación que sirva para el avance de la formación dual. No podrán cubrirse puestos de trabajo permanente con contratos temporales y ningún contrato temporal podrá durar más de un año. Aunque la negociación colectiva podrá extenderlo hasta dos, fijar tasas máximas de temporalidad en los distintos sectores de actividad productiva y los puestos de trabajo que se consideran de carácter temporal. El abuso en los niveles de contratación temporal conllevará un sobre coste en las cotizaciones sociales que compense el mayor gasto en prestaciones por desempleo que genera.

5. Subir el salario mínimo

No podemos consentir la existencia de trabajadores pobres. Ni por justicia. Ni por eficiencia económica. Muchas veces se dice que el salario es un coste. Y lo es. Pero el salario es también una renta. La renta de millones de trabajadores. Si los salarios son bajos, el consumo se resiente y, sin consumo, y demanda interna, no crece la producción. Sin producción, no crece el empleo. Debemos convertir la subida de salarios en un motor de crecimiento económico y del empleo. Y por eso hay que subir el salario mínimo interprofesional. Nuestro objetivo es que, en un plazo razonable de tiempo, el salario mínimo interprofesional alcance la cuantía que señala la Carta Social Europea como retribución mínima suficiente y que es el 60% del salario medio neto. Por eso vamos a ir subiendo el salario mínimo interprofesional de acuerdo con la evolución de nuestra economía.

6. Vincular salarios a la productividad

Con el objetivo de vincular los salarios a la productividad nos proponemos crear un Observatorio de Productividad que emita recomendaciones oficiales que informen a los agentes sociales del crecimiento salarial necesario para mantenerse en línea con las subidas existentes en los países de la zona euro. De esta forma, las subidas salariales podrían alinearse con las necesidades de competir en una zona monetaria única y podrían evitarse comportamientos cortoplacistas en los procesos de negociación del salario que han apoyado, al menos hasta la fecha, los ajustes vía destrucción de empleo.

7. Luchar contra la brecha salarial entre mujeres y hombres

Tenemos que acabar también con la brecha salarial entre mujeres y hombres. Para ello lo primero que necesitamos es transparencia. Todas las empresas tendrán un registro donde consten de manera desagregada los salarios y complementos salariales que perciben los trabajadores y las trabajadoras de su plantilla. Todas las empresas tendrán también obligatoriamente un plan o estrategia de lucha contra la desigualdad salarial.

8. Garantizar la igualdad salarial entre empresas principales y de servicios

Proponemos que los trabajadores y trabajadoras contratados por las empresas de servicios cobren lo mismo que los que realizan el mismo trabajo que ellos pero contratados por la empresa principal. Es una forma de garantizar la igualdad salarial de los trabajadores, de manera que si se realiza un mismo trabajo, y en un mismo centro de trabajo o empresa, los trabajadores y trabajadores tengan derecho a cobrar el mismo salario, sin importar si han sido contratados por la empresa principal o la empresa de servicios. La idea central es que al mismo trabajo le corresponda el mismo salario, sin que el hecho de ser contratado por una empresa de servicios suponga una reducción del mismo.

9. Garantizar el derecho al tiempo en el trabajo

Debemos recuperar el derecho al tiempo en el trabajo y la jornada como un derecho del trabajador y una forma eficiente de mejorar la producción. No queremos perder la flexibilidad en la distribución de la jornada que hemos ido ganando con el tiempo, pero vamos a regular de nuevo el trabajo a tiempo parcial para exigir con claridad la predeterminación del horario de trabajo sin confusas remisiones a la negociación colectiva, garantizar que el porcentaje de horas complementarias no supere el porcentaje de jornada irregular de los trabajadores a tiempo completo y suprimir la posibilidad de que el tiempo parcial se compute anualmente, lo que provoca confusiones innecesarias con el trabajo fijo-discontinuo.

10. Recuperar la fortaleza de la negociación colectiva

La negociación colectiva tiene la misma función redistributiva que los impuestos. Con la negociación colectiva se distribuyen los beneficios de la actividad económica y empresarial. De esta forma, si recuperamos la fortaleza de este instrumento, podremos recuperar también la mayor igualdad social que genera. Con este fin debemos dar a los sindicatos todo el protagonismo en el proceso de negociación colectiva. Deben seguir existiendo los comités de empresa y delegados de personal, pero sin funciones de negociación. Deben ser las organizaciones y secciones sindicales las que gobiernen la negociación colectiva y los descuelgues salariales cualquiera que sea el ámbito o nivel en que se desarrollen. Hay que derogar las extrañas comisiones ad hoc que hoy participan en los procesos de reestructuración empresarial y reivindicar el papel del consenso y la participación de los trabajadores como elemento central de la toma de decisiones en el ámbito de la empresa. Finalmente, elaboraremos una ley de participación institucional que clarifique el papel y asegure una financiación transparente de las organizaciones sindicales y empresariales y haremos más fuertes los mecanismos negociados de mediación y arbitraje como medio habitual de solución de los conflictos laborales.

Luz Rodríguez es secretaria de Empleo del PSOE.

Diez propuestas para un nuevo Estatuto de los Trabajadores