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jueves. 09.02.2023

El despertar

Van sucediendo cosas en nuestro país, que nos afectan de manera sustantiva. El actual gobierno abusa del lema objetivo...

Van sucediendo cosas en nuestro país, que nos afectan de manera sustantiva. El actual gobierno abusa del lema objetivo: hay que hacer lo que hay que hacer. Es una forma de eludir un acto saludable en política como es el anunciar lo que se pretende. Antes, esto se hacía en los programas, donde se incluían los más mínimos detalles que comprometían, ya que es lo que, supuestamente, votaban los ciudadanos que otorgaban la opción de gobierno. Recordarán aquello de Programa, Programa, Programa, que popularizó él en otro tiempo denominado “Califa” Es inolvidable. Nunca  se llevó a cabo, entre otras cosas porque lo propiciaba una opción minoritaria incapaz de adquirir compromisos razonables y factibles, moviéndose en esa quimera, que no utopía, en la que caen los que nunca acceden a tener responsabilidades de realizar algo. Claro que contraponer a aquello unos programas que van a parar, descaradamente, a la basura, como ha ocurrido con el PP,  es recorrer un tramo democrático infinito e inasumible.

Sucesivamente, el PP, ha ido “metiéndonos las patas por un calzón”, tomado medidas drásticas cargando sobre los más débiles el peso de la crisis, provocando un aumento disparatado del paro y abandonando las políticas sociales hasta límites insoportables,. Pero,  al socaire de la situación económica y estos aspectos directamente relacionados con la crisis, ha ido recorriendo un camino por otros andurriales, estos más delicados. Las libertades y derechos, no está escrito en ninguna parte que puedan pertenecer solamente a la esfera económica. Interior, Justicia, Educación, Sanidad, etc. han sido áreas de abuso en la destrucción de derechos ciudadanos. Esos derechos que nos equiparaban a estatus de país avanzado. Mucha ha sido la gente que ha clamado por detener la sangría de que estábamos siendo objeto. Pero la sociedad, hay que decirlo, es muy lenta asimilando negatividades. El malestar de unos pocos, al principio, ha ido calando como el chiri miri, dada la pertinaz insolencia del PP, hasta que está comenzando a desbordar.

La intención de voto, publicada recientemente, sitúa al PP en el 32%, mientras que al PSOE lo sitúa en un 33.5% y muy lejanos los partidos minoritarios nacionales como UPyD e IU. Un 71% de los encuestados por Metroscopia opinan que el gobierno del PP improvisa sobre la marcha y un 78% desaprueba a Rajoy como Presidente. El saldo entre los que aprueban y desaprueban la labor de los ministros, uno a uno es espectacular. Encabeza la lista el famoso Wert con un 81% de desaprobación y solamente un 13% de aprobados. Le va a la zaga Gallardón con un 79% de desaprobación y la misma cifra que Wert de aprobados. Debe ser el suelo de votación de las filas del PP, esos que pase lo que pase, a ciegas y por el artículo veintisiete, declaran que la cosa de los ministros es buena, sea cual sea. Montoro con un 76% de desaprobación y solo un 16% de aprobado les pisa los talones a los anteriores. La lista es un todo continuo, donde prosiguen, por orden, Bañez, Mato, etc, hasta no aprobar ninguno de los que son.

Espectacular. ¿Qué pensaría Usted de formar parte en un gobierno como éste?  Y, sobre todo ¿qué haría? Seguro que no emprendería una reforma de la ley del aborto, retrógada, innecesaria, contra la mujer y contra la más elemental y razonable posición que supone no doblegarse innecesariamente a aspectos eclesiásticos de la más rancia estopa, sino que separa Iglesia de Estado, como constitucionalmente corresponde.  Permitir el aborto solamente cuando hay casos de violación y riesgo para la salud mental y física de la madre, si así lo certifican dos médicos, significa un atentado severo contra la libertad de las mujeres, una criminalización y un indecente envío a la clandestinidad, con las condiciones de inseguridad sanitaria que ello conlleva. Amén de establecer, otra vez más, en este campo también, la discriminación por recursos económicos, de forma que las mujeres que disponen de ellos tendrán acceso en otros países a llevar a cabo el aborto, mientras que las que no dispongan de esos recursos, quedarán estigmatizadas por un sistema represor .

Por fin, la sociedad, según se manifiesta en los sondeos referidos, va tomando conciencia del alcance de las medidas gubernamentales y su componente ideológica y va tomando posiciones consecuentes con el quebranto que este PP supone para nuestros derechos y por ende nuestras vidas. No debe quedar esfera de interés para la ciudadanía que no haya sido intervenida o privatizada o devastada o fulminada. ¡Vaya camino el emprendido! La cuestión es ¿cuánto nos va a costar restablecer la normalidad? Esto no se arregla en un día. Una vez alcanzáramos en mandar a casa a estos devastadores, habría que emprender una especie de aventura democrática de salvación y crear un clima de consenso, donde se incorporen las gentes de buena voluntad, capaces de abordar la ingente tarea de reconstrucción nacional. Sé que suena a drama, pero es lo que hay. Y siguiendo al “maestro Rajoy” (que es un suponer irreal) Habrá que hacer, lo que haya que hacer. En todo caso, se explicará primero, por si queda algún despistado que no se haya enterado de esto por donde va. De momento, parece que estamos despertando. ¡No es poco!.

El despertar